Cómo luchar contra la morosidad

La rapidez a la hora de emitir facturas, el carácter negociador o el análisis de riesgo de los clientes pueden ser claves para no sufrir sorpresas de última hora.

La morosidad sigue siendo una de las asignaturas pendientes de las pymes españolas. Cuatro de cada diez acaba aceptando plazos de pago más largos de los establecidos legalmente, especialmente cuando se trata de multinacionales. Plazos más largos que no se traducen en una contraprestación económica por el retraso: sólo el 5% aplica un recargo al aceptar esos plazos de pago más largos. Los datos son del último informe Europeo de Pagos elaborado por Intrum, líder en gestión de cobro y prevención de impagos, que ha elaborado una pequeña guía para evitar que estas prácticas puedan obligar a pymes y autónomos, como así sucede muchas veces, a cerrar sus negocios por falta de liquidez.

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Un análisis del riesgo cliente

“Antes de firmar un contrato con un nuevo cliente lo mejor que se puede hacer es asegurarnos de que no pertenece a un registro de morosos ni tiene causas pendientes con la Administración Pública”.

Solicitar pagos por adelantado

“Para no incurrir en elevados costes externos antes de comenzar a trabajar en cualquier proyecto, lo ideal es solicitar pagos adelantados. De este modo, no se comenzará con la producción hasta que el cliente no haya ingresado, anticipadamente, una parte de lo presupuestado. Esta medida debe especificarse en las condiciones de pago para que los clientes sean conscientes de la misma”.

Actuar con rapidez

“Lo más conveniente es emitir la factura en cuanto sea posible y controlar los vencimientos, anticipándose a estos. En muchas ocasiones son las propias compañías las que se retrasan al enviar facturas, y en ciertos casos, los retrasos en los pagos son consecuencia de una gestión de cobro ineficiente”.

Negociar

“Una de las mejores armas para evitar que las deudas se extiendan en el tiempo es la proactividad. Para conseguirla hay que ofrecer diferentes medios y opciones de pago en los que sea el empresario quien tenga la iniciativa y ser constante a la hora de reclamar facturas no pagadas. Todo ello sin olvidar el carácter negociador en cada una de las acciones y palabras”.

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