Cuando la apuesta emprendedora es a largo plazo

Da igual hablar de una startup que de una empresa con tres siglos de historia. A estos 4 emprendedores lo que les preocupa es tener un proyecto perdurable en el tiempo y contribuir a la mejora conjunta del país.

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Imagen de la celebración de la mesa que precedió a la entrega de los XIV Premios Emprendedores

Mireia Torres, directora del área de Innovación y Conocimiento de Bodegas Torres , María Benjumea, fundadora de Spain Startup e impulsora de South Summit, Jesús María Ruiz de Arriaga, fundador de Arriaga Asociados y Meinrad Spenger, cofundador de MásMovil fueron los invitados a formar parte de la mesa que precedió a la entrega de los XIV Premios Emprendedores celebrada el 14 de noviembre. Cada uno de ellos, en su respectiva actividad, representan a proyectos emprendedores creados con la intención de llegar para quedarse.

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Cierto que María Benjumea se ha hecho especialmente popular a raíz de su vinculación al mundo de las startups, pero su ambición no es la de aprovechar una moda o hacer crecer una empresa de nueva creación a toda velocidad para conseguir un éxit. Su compromiso con Spain Startup es a largo plazo porque la razón de ser del proyecto que lanzó en 2012, en plena crisis, era motivar la innovación y el emprendimiento y esto es algo que no se acaba nunca.

Una apuesta de país

“Estábamos viviendo un cambio de unas dimensiones inmensas y eso no iba a volver atrás. Lo que queríamos trasladar a la gente en ese momento es que todo lo que cambia tanto termina con cosas, pero también ofrece un mundo de oportunidades nuevas, pero había que luchar y cambiar el chip, tanto como persona como organización. Yo sigo luchando por todo esto y me empeño en que nos lo creamos como una apuesta de país, por eso me visto con los colores de la bandera española desde el primer día hasta el último del South Summit”, dice María Benjumea.

Sector largoplacista por naturaleza

Y si la ambición de la fundadora de Spain Startup abarca todo un país, la apuesta de Bodegas Torres llama la atención por su dilatada trayectoria y su habilidad de adaptación a los cambios. Todo ello sin caer en la “autocomplacencia”, como dice su directiva.

Fundada en el año 1870, la empresa la rigen actualmente la cuarta y quinta generación. Mireia Torres corresponde a la quinta y, pese a reconocer mínimas discrepancias intergeneracionales, entiende que es algo positivo que así suceda porque “lo importantes es que haya un buen diálogo y sacar los proyectos adelante”.

Esa disposición a aunar tradición e innovación ha sido clave para que Familia Torres haya podido sobreponerse a los envites de la economía y seguir avanzando en la evolución de la empresa. La prueba es que, arraigada en el Penedès desde hace más de tres siglos, a sus históricos bodegas y viñedos en el Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre suma ahora la producción en otras zonas españolas como la Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rias Baixas, así como en Chile y California.

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En su apuesta por la supervivencia de la empresa, observa también Mireia Torres que el vitivinícola es un sector que, por naturaleza, tiene una visión a largo plazo debido no solo a los procesos de elaboración de los vinos, sino también a la incertidumbre ocasionada, en gran medida, por los cambios climáticos y medioambientales. De esta preocupación surgió hace años la implantación de una cultura empresarial de máximo respeto con el medio y que trasladan a todas las áreas. “Nosotros adquirimos un compromiso, desde el año 2008 al 2020, de reducir un 30% la huella del carbono y ya casi lo tenemos cumplido. Esto ha implicado acometer muchas acciones a nivel de empresa para alcanzar estos niveles, desde utilizar energías alternativas hasta apostar por vehículos híbridos y eléctricos”, cuenta.

Ahora también llevan a cabo una importante labor de ayuda y evangelización a todos los proveedores para que se sumen a la sostenibilidad. Un cambio que, en realidad, no afecta solo al medio ambiente, sino también a las empresas, al sector y a la economía nacional teniendo en cuenta que son más de 4.000 el número de bodegas que funcionan en España y que pueden convertirnos en un país muy competitivo en este ámbito.

El reto para conseguirlo, lo apuntó Mireia Torres: “Tenemos que hacer valer las marcas de nuestros vinos a nivel internacional. Nuestra empresa lo hace y otras también, pero todavía nos queda mucho por hacer. Yo puedo asegurar que la relación calidad/precio de los vinos españoles es buenísima, eso no quiere decir que no haya también buenos vinos franceses e italianos, pero no mejores. “Tenemos que ir con la cara bien alta, defender nuestros productos y nos falta igual más marketing, saber vendernos mejor”.

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Tumbando sectores tradicionales

Tampoco puede hablarse de novedad cuando nos referimos negocios relacionados con el sector de la abogacía o el de las telecomunicaciones, pero sí cuando empresas recientes consiguen tumbar el status quo de determinados sectores que, hasta ahora, parecían inamovibles. Es el caso de Arriga Asociados o MasMóvil.

Jesús María Ruiz de Arriaga, que intervino en la mesa de manera virtual, se licenció en Derecho a los 49 años de edad. Así es como consiguió defender con éxito un pleito propio como accionista perjudicado de Martinsa Fadesa. ¿Si lo he hecho yo, por qué no pueden hacerlo los demás? se preguntó, y la respuesta fue la creación de Arriaga Asociados. Ahora, con apenas 7 años de recorrido, es el despacho de referencia en nuestro país especializado en defender los derechos de los consumidores, sobre todo en lo que atañe a su relación con los bancos. Ha multiplicado su facturación por 20 en solo dos años y confía en cerrar el año con 1.000 millones de euros recuperados para sus clientes. Pero cuando habla de logros prefiere decir que ha “democratizado y normalizado la visita a un despacho de abogados acercando la justicia a la gente”.

Hubo quien se planteó la supervivencia de Arriaga Asociados una vez que se resolviesen todos los casos de las preferentes que popularizaron al despacho, pero él no tema al futuro convencido, como está, de que “seguimos estando completamente desprotegidos. No nos van a dejar parar. Es mucha tarea, por eso el reto ya no es crecer un 10% sino 10 veces más cada año”, dice.

Tampoco le faltan números para alardear de progreso a MásMóvil. Fundada en España por un austriaco, Meinrad Spenger, y un noruego, Christian Nyborg, MásMovil nace en el año 2006 como una compañía alternativa de comunicaciones que quiere plantar cara a Telefónica, Vodafone y Amena-Orange, tres gigantes. El reto no era pequeño, pero como Meinrad Spenger dice haber aprendido del oficio de carpintero que ejerció durante tres años que “los muebles solo sirven cuando están terminados” tampoco con su empresa de telefonía cejó hasta no redondear la obra. “Mucha gente tiene buenas ideas, pero luego hay que desarrollarlas, ejecutarlas e implantarlas para que den un beneficio”, sostiene.

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Actualmente el grupo, es propietario de las marcas MásMóvil, Yoigo, Pepephone y Llamaya y no descarta nuevas adquisiciones. Cuentan con cerca de 7 millones de clientes, más de 500 empleados y fue la primera en dar el salto del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) al Mercado Continuo. “Creamos MásMóvil principalmente porque vimos que en España, que hay muchas cosas muy buenas, en ese momento era también el país más caro en telefonía móvil de Europa y con los clientes menos satisfechos. En MásMóvil todavía cometemos errores y tenemos incidencias, pero el grado de satisfacción de nuestros clientes está por encima de cualquier operador tradicional en España. Esa es la justificación de nuestra existencia”, concluye.

La idea a futuros es seguir creciendo como hasta ahora, "sin demasiada inversión en publicidad, sin hacer cosas raras y sin engañar. Nosotros estamos comprometidos con eso”.

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