Airbnb intenta su relanzamiento tras cosechar pérdidas millonarias y cientos de despidos

El tercer trimestre ha dejado beneficios en las cuentas de Airbnb a pesar del desplome del turismo desde la llegada de la pandemia. En el camino, una serie de cambios drásticos para hacer la empresa viable.

Airbnb regresa con fuerza tras adaptarse a la pandemia

La pandemia también ha afectado de forma grave a la actividad de una de las compañías más punteras de Silicon Valley, Airbnb. El desplome del turismo derivado de la llegada de la pandemia en el primer trimestre del año ha provocado que muchos de sus apartamentos turísticos dejen de ser alquilados y, por tanto, que la compañía cobre su comisión. Además, muchos grandes propietarios de vivienda, antes usuarios fieles a la plataforma, ya buscan nuevas alternativas para seguir rentabilizando sus propiedades.

En este contexto, Airbnb registró pérdidas por valor de más de 580 millones de euros durante los primeros nueve meses de 2020. Sin embargo, sus duros ajustes internos han dejado como resultado un beneficio, aunque leve, en el tercer trimestre. El despido de gran parte de la plantilla y una reinvención por parte de su CEO, Brian Chesky, tienen la culpa de la vuelta a la senda de los buenos resultados, con los que han aprovechado para anunciar su salida a bolsa.

Los expertos financieros estiman que el valor de Airbnb la fecha de su lanzamiento al parqué alcanzará los 25.000 millones de euros, una cifra que supera con creces las de los lanzamientos de otras grandes de Silicon Valley, como Tesla (3.300 millones) y cerca del de otras compañías líderes a nivel mundial, como Facebook, que se valoró el día de su debut en bolsa en 80.000 millones de euros.

La reinvención de Airbnb, liderada por Brian Chesky

Quizás Brian Chesky es uno de los emprendedores menos mediáticos dentro de la cumbre de Silicon Valley. El fundador y CEO de Airbnb tiene 39 años y una fortuna de más de 3.000 milllones de dólares, lo que le convierte en una de las personas menores de 40 más ricas del mundo. Además, ha sabido liderar al equipo de su compañía para devolverla al camino de los beneficios.

La situación era de lo más complicada. Cuando la pandemia empezó a afectar al mundo, el turismo desapareció de golpe. Y, con él, los alojamientos turísticos. En este sentido, Airbnb registró una caída de hasta el 96% en la actividad de sus usuarios. Por ello, Chesky se inclinó desde el principio por recuperar la esencia de la compañía en sus inicios. «Esta crisis ha afilado nuestro foco en volver a las raíces, a lo básico», reconocía en una carta a los empleados de Airbnb.

Siguiendo esta idea, Chesky tuvo que despedir a una parte importante de los empleados de Airbnb y ordenar la paralización de algunas de sus nuevas líneas de negocio, como Airbnb Experience, el programa para que los usuarios puedan reservar actividades en sus viajes. Además, la compañía redujo su gasto en marketing un 54% y a la mitad el bonus de sus ejecutivos durante seis meses.

La rápida adaptación de Airbnb a los cambios y de Brian Chesky en la toma de decisiones han llamado la atención de todos los expertos, que consideran que la dificultad era extrema, pues hacer moverse a esa velocidad a una empresa tan grande no siempre es una tarea fácil. En este sentido, ya consideran a Chesky como uno de los CEOs a tener en cuenta en el futuro. Al respecto de sus movimientos, el emprendedor llegó a reconocer que «no sabía que tendría que tomar más decisiones en 10 semanas que en los 10 años anteriores»

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