Y si quieres más cálculos…

Supongamos que prevés un nivel de ventas de 80.000 euros.
(Decisión A)
Supón que decides subir el precio dos euros, con los mismos costes variables –15 euros que pagas al distribuidor– y 12.000 euros anuales de costes fijos. El margen de contribución en este caso es de 0,318, que sitúa el punto muerto (12.000 euros dividido entre 0,318) en 37.000 euros. Para conseguirlo, con un precio de 22 euros habría que vender 1.682 unidades.

(Decisión B)
Piensa que, en lugar de subir el precio, decides renegociar con el distribuidor y consigues el producto 1,25 euros más barato, por 13,75 euros en lugar de 15 euros. El precio sigue siendo 20 euros porque no has querido tocarlo, y los costes fijos continúan siendo 12.000 euros. El margen de contribución sería de 0,3125. El punto de equilibrio estaría en 38.400 euros, y tendrías que vender 1.920 unidades a 20 euros.

Sin hacer nada, tienes esto…
80.000 euros por 0,25 menos 12.000 euros de gastos fijos, igual a 8.000 euros de beneficio.
Con la decisión A, obtendrías…
80.000 euros por 0,318 menos 12.000 euros de gastos fijos, igual a 13.440 euros de beneficio.
Con la decisión B, obtendrías…
80.000 euros por 0,3125 menos 15.000 euros de gastos fijos, igual a 13.000 euros de beneficio.
Tienes que ver ahora qué te compensa más y dónde tienes más mano: ¿para tocar los precios o para renegociar con los proveedores?