Boticaria García ¿Por qué se ha hecho necesaria esta ‘influencer’ en la crisis del coronavirus?

Se define como “divulgadora de amplio espectro”, pero se ha convertido en la ‘influencer’ de moda en España durante la pandemia. Hablamos de Marián García, más conocida como la boticaria García.

Para dar respuesta a la multitud de consultas recibidas por la boticaria García durante la pandemia, publicó el libro ‘123 preguntas coronavirus’ que cualquiera puede descargarse en formato pdf en internet de forma gratuita. La autoría corresponde a ella y a su colaboradora, la periodista Arantxa Castaño, y en él se trata no solo de resolver todas las dudas posibles, sino también de desmentir el aluvión de bulos difundidos en torno a la aparición del nuevo virus.

Pero a la boticaria García no le hacía falta el Covid para hacerse popular. Colaboradora habitual en programas de televisión como Zapeando, La sexta noche u Órbita Laika y colaboradora en RNE y el diario El Mundo y autora de cuatro libros, Marián García era ya una voz autorizada en el mundo de la divulgación científica con miles de seguidores en redes. Se debe ello a su capacidad para hacer sencillo lo que otros explican con enciclopedia en mano aunque, si se pone, también ella podría rebatirlos.

Marián García es doctora en Farmacia y graduada en Nutrición Humana y Dietética y en Óptica y Optometría. Es también profesora en el Grado de Nutrición en la Universidad Isabel I. El problema es que, antes de hacer todo esto, ella soñaba con ser periodista o estudiar filología hispánica pero sus padres, también farmacéuticos la disuadieron de la idea. “Me convencieron de que iba a ser más fácil ganarme la vida como farmacéutica que como periodista, y me pareció bien”, comenta. Tras finalizar los estudios trabajó un tiempo en la farmacia de sus padres antes de abrir su propia botica en Belmonte, un municipio con algo más de 2.000 habitantes en la provincia de Cuenca.

El trato con la gente la llevó al descubrimiento “del doctor Google” con cuyos diagnósticos llegaban muchos a la farmacia. ‘Pues yo he conseguido quitar el piojos a mi hijo con vinagre’, ‘’Pues yo se los he quitado con el árbol de te’, Pues yo he tomado Ibuprofeno porque he leído que es mejor que el paracetamol’, eran algunos de los comentarios que Marián escuchaba en la botica. “Me di cuanta de que cualquier podía escribir en internet verdaderas burradas y me animé a abrir mi propio blog para aclarar de forma sencilla algunas cuestiones relacionadas con la nutrición y la salud”, declara. Actualmente, su blog recibe más de un millón de visitas mensuales y obtuvo el premio al mejor blog de España.

Por entonces tenía ya dos niños y seguía residiendo en Cuenca mientras que su marido, por motivos de trabajo, lo hacía en Madrid, donde decide trasladarse al tiempo. Tras unas lecciones elementales de SEO, consigue posicionar bien el blog en internet y recibe cada vez más consultas, muchas de ellas planteadas a través de las redes sociales. Conforme va cobrando notoriedad, empieza a recibir ofertas de colaboración hasta que le llega la petición de la periodista Amaya Ascunce, a quien ella considera su madrina, y la persuade para que escriba su primer libro. A partir de aquí, empieza a cumplirse su sueño, alternar profesionalmente sus dos grandes pasiones: la farmacia y la comunicación, donde se la valora como una colaboradora brillante para contenidos médicos, nutricionales y farmacéuticos y, con más de 400.000 seguidores en redes sociales, un gancho más que interesante para captar audiencia.

Las claves de su comunicación

A raíz del coronavirus, su fama se ha acrecentado y además de seguir aumentando en número de ‘fans’ sus servicios fueron contratados por importantes empresas españolas para que ayudase con sus consejos a sus trabajadores durante el confinamiento. Pero, ¿cuáles son los méritos que se le atribuyen a la boticaria García como divulgadora preferida en esta pandemia?

1.-Preserva la objetividad. En sus mensajes es escrupulosa y para no comprometer sus mensajes a determinados intereses comerciales, nunca cita marcas ni recomienda la adquisición de productos determinados. “Nunca vinculo mensajes a producto”.

2.-Una formación y trayectoria profesional que la avalan. Ya hemos resumido su trayectoria, la cual le autoriza para hablar de determinadas materias con conocimiento de causa. Un valor al alza teniendo en cuenta el aluvión de aficionados a la epidemiología surgida estos días entre los famosos.

3.-Un discurso cercano y sencillo. Nada de tecnicismos ni explicaciones enrevesadas. “Prefiero dar solo una o dos ideas fundamentales para que sea más fácil retener el mensaje que perderme en muchas explicaciones”.

4.- Responde a cuestiones elementales que preocupan a la mayoría. “ Me llegan preguntas de todo tipo e intento contestar a todos, aunque a veces no me da tiempo”. A lo largo de la pandemia hemos visto a la boticaria García explicándonos cómo ponernos la mascarilla, dónde guardarla cuando nos deshacemos de ella en la calle, qué hacer con los productos que no sean frescos, los mejores productos para desinfectar los hogares…

5.-Ha desmontado bulos. Desde que el coronavirus se curaba haciendo vahos, hasta las inyecciones de desinfectante que recomendó Trump en su momento han sido algunas de las recomendaciones que ha tenido que desmentir. Todo ello sin hablar de la sucesión de teorías de la conspiración que se han ido atribuyendo al origen del virus: los murciélagos, el 5G, la revancha del científico estadounidense en el laboratorio chino, la respuesta al maltrato de la naturaleza…

6.-Contar con otros expertos. En sus espacios suele contar con la opinión de otros expertos de distintas áreas para aclarar conceptos que ella desconoce. Muchos de ellos son sus propios familiares, reconoce, como su cuñada, que trabaja en un hospital de Nueva York e hizo un directo sobre los PCRs, o su primo radiólogo quien explicó cómo afecta al virus a sus pulmones. Contó también con la intervención de un amigo alergólogo que investiga para el CSIC.

7.-Mucho sentido del humor. A Marián García tampoco le duelen prendas cuando tiene que disfrazarse de enfermera o de chica sexy para subirse a un escenario a interpretar un tema musical para transmitir un mensaje con escenografía y todo.

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