Cómo conseguir una patente

Algo nuevo, resultado de una actividad inventiva y con aplicación industrial. Sobre el papel, los requisitos para conseguir una patente son sencillos. Pero en la práctica han dado lugar a guerras legales por reivindicar un color o la forma de hacer un café.

Patentes

Cuando la clave para triunfar se basa en una estrategia tan arriesgada y costosa como innovar, es vital proteger los resultados de ese esfuerzo. Otorgar una protección adecuada a la propiedad industrial de una empresa constituye un paso decisivo, ya que contribuye a evitar infracciones y a convertir las ideas en activos comerciales con un verdadero valor de mercado. Supone un desembolso que que genera una serie de derechos muy importantes, como la expectativa de un monopolio temporal, nacional o internacional”.

Por el contrario, una buena invención o creación que no disponga de protección, podrían hacerla suya los competidores que estén en condiciones de comercializar el producto o servicio a un precio incluso inferior, sin tener que compensar económicamente al inventor o creador real.

Trámites costosos

El proceso para obtener una patente es complejo. Para una pyme, el coste puede suponer un esfuerzo importante, sobre todo si se busca protección en varios países:

Patente española. Para solicitar una patente el coste en tasas a satisfacer a la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) se establece, en el año 2021 es de 101.38 euros si se hace presencialmente, pero si se tramita telemáticamente baja a 86.17 euros. La misma cantidad se aplica a los modelos de utilidad. A eso hay que sumar los gastos correspondientes a la contratación de un técnico especializado para hacer la memoria descriptiva y el IET (informe del estado de la técnica), que no es más que recoger pruebas de que en efecto ese invento no existía previamente. Resumiendo, según puede leerse en la web de la OEPM, conseguir una patente nacional en España sin examen premio, supone un desembolso aproximado de 800€, 1.200€ si es con examen previo.

Solicitud PCT. Para internacionalizar la patente, hay que abonar, aproximadamente, 3.250 euros iniciales (sin examen preliminar),

En ambos casos, existen otros factores que conviene tener en cuenta porque son los que, en definitiva, determinan la cantidad exacta a pagar.

Ante estas cifras, muchos emprendedores se plantean mantener su invención en secreto mientras exploran el mercado y buscan financiación. Pero los expertos advierten del riesgo de que un tercero se adelante y consiga la patente, por lo que aconsejan iniciar el trámite lo antes posible. A partir de ahí, para ganar tiempo antes de afrontar la inversión, proponen otras estrategias:

Exposiciones. Exhibir una invención ayudará a calcular su potencial, pero implica perder su novedad, lo que impedirá registrar la patente. Para evitar este problema, la legislación permite solicitar una patente de una invención presentada en una feria, si se hace en el plazo de seis meses y con un certificado oficial de la exposición

Aplazar pagos. Si se inicia el registro de una patente española y, antes de que pase un año, se pone en marcha el proceso de internacionalización (solicitud PCT), las gestiones que generan los costes más llamativos (fases nacionales) pueden dilatarse hasta en 30 meses desde la fecha de prioridad española, según los expertos. El coste aumenta notablemente con la internacionalización, pero en ese tiempo, el titular o inventor habrán tenido tiempo suficiente de testear la patente en el mercado y valorar el interés en la protección y si la inversión está justificada.

Licencias. Obtener una patente obliga a explotar la invención. Si, llegado el momento, no hay medios para hacerlo, existe la posibilidad de recurrir a la vía de la licencia, exclusiva o no, en los países en los que se hayan reconocido los derechos de patente.

¿Qué se puede proteger?

Una invención es un producto o procedimiento que aporta, en general, una nueva manera de hacer algo o una nueva solución técnica a un problema. La propiedad industrial es el paraguas bajo el que se protegen las invenciones, pero también otros activos relacionados con la innovación, como se explica desde la OEPM:

Patente. Reconoce el derecho de explotar en exclusiva la invención patentada, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular.

Modelo de utilidad. Para “invenciones con menor rango inventivo que las protegidas por patentes”.

Diseño industrial. Se refiere a “la apariencia externa de los productos”. Resulta obligatorio que sea nueva y singular, lo que supone que “la impresión que produce en un usuario informado difiere de la impresión general que haya producido otro diseño anterior”.

Topografías de semiconductores. “Protegen el esquema de trazado de las capas y elementos que componen un circuito integrado, su disposición tridimensional y sus interconexiones”.

Las marcas y nombres comerciales también caben dentro de la regulación de propiedad industrial.

¿Quién puede patentar?

Según la OEPM, la mayoría de las solicitudes de patentes provienen de colectivos como empresas, organismos públicos y Universidades. Menos son las solicitudes presentadas por inventores particulares.

En una relación laboral se considera que es la empresa y no el trabajador quien tiene derecho a la patente. Pero pueden darse distintos casos:

Invención laboral. Es la que realiza un trabajador contratado precisamente para llevar a cabo una actividad inventiva.

Empleado que inventa. “Si el trabajador no esta contratado para investigar pero obtiene una invención gracias a los medios o los conocimientos adquiridos en la empresa, el empresario podría decidir entre obtener la titularidad o reservarse un derecho de utilización de la invención, debiendo en ambos casos compensar económicamente al trabajador”, indican desde este organismo.

Ex trabajador. La ley trata de evitar la fuga de cerebros. Si un ex trabajador solicita una patente tras dejar la empresa, el empresario puede reclamarla, siempre que el trámite se haya iniciado dentro del año siguiente al fin de la relación laboral.

Investigador público. Los investigadores tienen derecho a participar en los beneficios que obtenga la Universidad de la explotación o cesión de sus derechos sobre las invenciones”.

Inventar como core business

En la Unión Europea, las industrias intensivas en patentes son responsables de un elevado porcentaje del empleo y una presencia notable en el PIB comunitario. 

Precisamente por su carácter innovador y la necesidad de invertir importantes cantidades en I+D, estas actividades industriales vienen sufriendo desde hace años los efectos de las distintas crisis con una caída de solicitudes.

Para revitalizar el sector, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, presentaba el pasado mes de abril el Plan Estratégico 2021-2024 de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), una nueva estrategia adaptada para afrontar las distintas modalidades de derechos de Propiedad Industrial que son cada vez mayores gracias a los nuevos retos marcados por la globalización y la vanguardia tecnológica.

La nueva estrategia persigue alcanzar cinco objetivos generales de alto valor añadido para la propia Oficina y para la sociedad, como la promoción del uso estratégico de la Propiedad Industrial, el favorecimiento de la investigación, el desarrollo y la transferencia tecnológica, la contribución a la gobernanza internacional multinivel de la Propiedad Industrial, el impulso de la lucha contra la falsificación y la vulneración de los derechos de Propiedad Industrial y el avance hacia una organización más centrada en las personas, sostenible, digital, innovadora, transparente y eficaz, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Gestionar Cookies