Dejar el trabajo: guía para quedar bien con todo el mundo

Las últimas impresiones son las que quedan en el recuerdo cuando alguien deja una empresa, incluso por encima del propio trabajo

Dejar el trabajo: guía para quedar bien con todo el mundo

Dejar el trabajo nunca es fácil. Ya se deba por un despido o por haber encontrado otra oportunidad fuera de la empresa, la última impresión que los demás se llevan es un aspecto fundamental para dejar huella. Incluso, por encima de los propios logros que se hayan alcanzado en la compañía.

En el caso de los puestos ejecutivos, esta premisa es todavía más importante. “La forma de dejar el trabajo da forma a tu legado”, afirma William Vanderbloemen, fundador y CEO de una compañía especializada en Recursos Humanos y liderazgo que lleva su apellido. En esto, Vanderbloemen es un experto, y ha guiado más de 2.000 transiciones de liderazgo a lo largo de su carrera.

“¿Alguna vez has visto a alguien dejar el trabajo mal o con mala actitud? Lo más probable es que lo recuerde mucho más tiempo del que puede recordar su historial laboral. Lo contrario también es cierto. Las amables despedidas se recuerdan durante mucho tiempo, especialmente cuando son difíciles de dar”, afirma el experto en un reciente artículo.

Cómo dejar el trabajo dejando un buen recuerdo

La llegada de la pandemia y la consolidación del teletrabajo ha llevado -y llevará- a muchas empresas a reestructurar sus equipos. En este sentido, la rotación laboral será en los próximos meses un fenómeno recurrente para muchos profesionales. Por eso, Vanderbloemen ha repasado los puntos clave para dejar el trabajo causando una buena impresión. Nunca se sabe lo que puede deparar el futuro, por lo que salir de una compañía dejando un recuerdo positivo es ahora más importante que nunca.

1) El adiós debe ser difícil

Aunque dejar un recuerdo positivo en los compañeros, jefes y subordinados es el objetivo principal, no hay que negar que dejar el trabajo puede llegar a ser una experiencia traumática. Entender que, por el buen trabajo desempeñado en la compañía (o lo contrario), la decisión de salir puede causar enfados o recelos hará más fácil la transición.

2) Todos los trabajos son provisionales

Otra de las ideas que uno debe asumir al dejar el trabajo es la provisionalidad del mismo. Incluso los profesionales que llevan 40 años dentro de una compañía saben que, a no ser que la causa de la salida sea la quiebra, el puesto será cubierto por otra persona en el futuro. “Entonces, ya sea que sea un miembro del equipo que se vaya o un jefe que se despida, tenga en cuenta que las transiciones no solo son difíciles, son inevitables. Hacerme cargo de eso me ha hecho mucho más fácil lidiar con la pérdida de un gran miembro del equipo”, argumenta Vanderbloemen.

3) Terminar el trabajo y ser educado

A la hora de dejar el trabajo, una vez se han asumido las dos primeras ideas, es el momento de ponerse manos a la obra. En este sentido, el experto recomienda terminar todas las tareas pendientes antes de despedirse; ser educado y ayudar al sucesor en todo lo que pida; y tener en cuenta que la vida da muchas vueltas. Los jefes que dejas en la empresa podrán volver a serlo en el futuro.

4) Ser elegante, una cuestión de fuerza mayor

Aprender a ser elegante al dejar el trabajo es una cuestión obligatoria para salir de una empresa causando buena impresión. En este apartado se incluyen un buen número de factores, como la forma de comunicarlo, el orden, la manera de afrontar la despedida….

En este sentido, en numerosas ocasiones se comete el error de comunicar la salida al equipo antes que al jefe. Aunque puedes valorar tu decisión de dejar el trabajo con tus compañeros más cercanos, acudir primero al máximo responsable de la compañía siempre será un punto a favor para hacer tu despedida más correcta. En este caso, debes pensar bien cuáles serán tus argumentos, y exponerlos de una forma ordenada, tranquila y conciliadora.

En el lado opuesto, como emprendedor deberás averiguar cuáles son los verdaderos motivos que impulsan a un empleado a dejar el trabajo. En ocasiones, podría tratarse de errores de gestión que puedes solucionar en el futuro. Eso sí, evita presionar a la persona que salga de tu compañía, y toma una posición conciliadora que pueda desembocar en un regreso llegado el momento.