Las dos preguntas que tienes que hacerte antes de dejar tu empleo para emprender

Tener muy claro lo que quieres hacer y conocer el nivel de incertidumbre en el que se mueve el proyecto que quieres acometer son, en opinión de este experto, las dos cuestiones clave que debería plantearse cualquiera que está pensando en dejar su empleo y lanzarse a emprender.

De empleado a emprendedor

“Son cuestiones tan obvias que resulta difícil comprender que haya que recordarlo, pero lo cierto es que me he encontrado con muchos casos de personas que abandonan su puesto de trabajo enamorados de su idea de negocio antes de calibrar la situación”. Las palabras corresponden a Daniel Medina, socio fundador y director de la consultora de innovación Opinno y profesor de emprendimiento en distintas escuelas de negocio.

Cuestionado sobre cuáles serían los factores que debería tener en cuenta un aspirante a emprendedor antes de abandonar un puesto de trabajo, mejor o peor remunerado, Medina lo tiene claro:

Saber lo que se quiere hacer

En este punto aclara Medina que no se refiere solo a la actividad económica en torno a la cual quieres que gire tu negocio porque te apasiona. La reflexión ha de ir más allá y ponderar cuestiones como el patrimonio del que dispones, si cuentas o no con el respaldo moral de tu familia o si estás dispuesto a renunciar por un tiempo impreciso a tu calidad de vida.

El mayor riesgo que tiene anticipar la decisión de despedirse de un trabajo para lanzarse directamente a emprender es quemarse antes de tiempo. Asumir este riesgo implica permanecer un tiempo indeterminado sin recibir ingresos de manera que, llegado el momento de crecer, te encuentres descapitalizado. 

“No sería la primera vez que me encuentro con algún caso de estos, de emprendedores que han concebido algo que funciona pero que, por falta de recursos, no han podido continuar y han tenido que regresar a su puesto de trabajo e, incluso a otros peores tardando luego años en reconstruir el capital. Yo siempre aconsejo que es mejor plantearse la empresa como una especie de inversor mientras desarrollan el proyecto ”, señala Medina.

Calibrar el nivel de incertidumbre

Obviamente, no es lo mismo dejar un trabajo camarero para montar tu propio bar que despedirse de una multinacional para lanzar un software pionero en la detección de billetes falsos, pongamos de caso. Lo que diferencia a ambos supuestos es el factor de la incertidumbre. 

A final, el bar puede ir bien o mal, pero a priori se sabe que es un negocio que funciona, que hay mucha gente dispuesta a pagar por el servicio y cuáles son los pasos legales para establecerte. La incertidumbre, aquí, se reduce al mínimo. Distinto es cuando has desarrollado el software antifalsificación, con el que te diriges a un mercado restringido, muy delicado y muy regulado. Aquí eres tu el que tendrá que despejar el camino a ‘hachazos’ hasta demostrar que hay luz al final de la selva.

Puestos a hablar en estos términos, Medina recurre al ejemplo de las lianas de Tarzán quien no suelta una hasta no tener abrazada la otra para seguir avanzando. Valga el símil para advertir de que “no hay que dejar un empleo hasta no tener validado mínimamente el negocio y disponer de evidencias de que va a funcionar”.

Cuándo es el momento. Los 5 pasos

1.-El MVP

La mejor forma de reducir la incertidumbre es crear un Producto Mínimo Viable (MVP) equivalente a una primera versión de tu producto. Este esfuerzo, según Medina, deberías compaginarlo con tu trabajo habitual aprovechando ratos libres y fines de semana. El principal objetivo es evitar el desarrollo completo de un producto y no incurrir en gastos innecesarios.

Cualquiera de las metodologías ágiles, como Scrum o Lean deberían servirte. Si quieres saber más sobre cómo utilizar estas metodologías ágiles de forma barata puedes leer este artículo con explicaciones de Néstor Guerra. 

2.-Testearlo

El paso siguiente consiste en testear ese MVP dándolo a probar a un grupo de potenciales a quienes algunos se refieren como early adopters, los primeros usuarios que te darán su parecer. Es una forma de recabar información de calidad e ir corrigiendo posibles errores en el producto o, si es preciso, cambiar la dirección.

3.-Validación

Se produce cuando aquellos usuarios que han intervenido en el testeo u otros ‘visionarios’ muestran interés por comprarlo, es decir, que están dispuestos a pagar por lo que les ofreces habiendo realizado ya alguna reserva para su adquisición.

4.-Tracción

En este contexto se entiende por tracción cuando empiezas ya a acumular determinadas métricas de tu negocio, incluidas algunas ventas, reservas o pedidos hechos. Conforme estas aumenten, de más pruebas de acierto dispones. “Aquí hablamos ya de datos, no de intuiciones”. 

5.-Deja ya tu trabajo

Este momento llega cuando la tracción que ha adquirido tu producto o servicio es tal que ya te imposibilita compaginar la actividad por cuenta ajena con el proyecto que te pide crecer y una dedicación plena para poder atender la demanda.

¿Y si sois varios en el mismo proyecto?

Esta situación, a juicio de Medina, es mucho más favorable. No solo porque es un riesgo compartido sino también porque permite que los integrantes del equipo vayan abandonando sus respectivos puestos de forma paulatina. Lo habitual es que, al principio del proyecto, sea uno solo el que deje en empleo y se dedique full time al emprendimiento en espera de que lo hagan los otros.

No obstante, la advertencia de Medina en este supuesto es “dejar las cosas muy claras desde el principio y buscar un equilibrio de manera que el que dedique mas tiempo al proyecto vea compensando el esfuerzo por parte de los otros, bien en forma de aportación de capital, bien en el reparto de la propiedad de la empresa entre los fundadores o cualquier otra fórmula en esta dirección.