Retrasar la edad de jubilación: ¿Antojo u obligación?

El debate sobre la edad de jubilación vuelve a la primera línea mientras los españoles mayores de 64 trabajan la mitad que el resto de europeos.

Retrasar la edad de jubilación: ¿antojo u obligación?

“Hay que hacer un cambio cultural en España. En Europa hay una tendencia clara a que entre 55 y 70, 75 años se trabaje cada vez más”. Son las palabras del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que han reavivado el debate sobre la edad de jubilación en España durante los últimos días. Según ha comentado el ministro, la situación española es una anomalía en comparación con el resto de países europeos, ya que, incluso, “se está reduciendo la proporción de mayores de 55 en activo”.

Atendiendo a los datos, las declaraciones de Escrivá sobre la edad de jubilación pueden tener sentido. Según Eurostat, en el grupo de edad que va de los 64 a los 75 años, España tiene la mitad de gente trabajando que el resto de los países de la UE. Además, mientras que la tasa de españoles que aún tienen empleo a esa edad es del 4,9%, en países como Irlanda o Suecia alcanza el 18%.

En la horquilla inmediatamente anterior, la que va desde los 55 hasta los 64 años, las cifras de empleo en España también son bastante menores a las del resto de países europeos. Mientras la tasa de empleo es del 54% a nivel nacional, la media europea alcanza el 60%, y el ritmo de crecimiento es mucho mayor fuera de las fronteras españolas.

Ante esta situación, el Gobierno argumenta que aumentar la tasa de empleo entre los mayores de 54 años -retrasando la edad de jubilación, entre otras cosas-, provocaría una reducción del gasto de las pensiones de un 2,7% del PIB en 2050. Aunque otras voces expertas explican que retrasar la edad de jubilación conllevaría un aumento en el importe de las prestaciones.

La reforma de la ley busca retrasar la edad de jubilación

La reforma de las pensiones está cada vez más cerca. Esta ha sido una de las grandes ambiciones del Gobierno de Pedro Sánchez, y parece haber alcanzado un acuerdo con los agentes sociales para conseguir transformar el sistema. Y, entre otros aspectos, retrasar la edad de jubilación, que ahora se sitúa en los 64,6 años, es uno de los objetivos de la reforma.

En este sentido, el acuerdo incluye un “premio” para los trabajadores que decidan alargar su edad de jubilación. El incremento de las pensiones por año de más pasa del 3,2% al 4%, y se permitirá elegir una cantidad a tanto alzado -o ambas opciones- entre 4.786 y 12.060 euros, en función del salario de la persona y su carrera de cotización.

Además, la reforma de las pensiones penaliza más los dos primeros meses en que es posible jubilarse de forma anticipada, del 24 al 22 de anticipo. Por el contrario, las penalizaciones actuales se reducen a partir del mes 22. Además, se eliminarán los coeficientes reductores más bajos, algo que se ejecutará de forma progresiva hasta 2024, mientras el importe de la pensión máxima crecerá. Todo, enfocado a incentivar el retraso en la edad de jubilación.

Además, el acuerdo contempla la revalorización de las pensiones en función del IPC, así como un aumento considerable de la aportación del Gobierno a la Seguridad Social, que podría suponer un coste de 21.000 millones de euros adicionales en los Presupuestos Generales del Estado hasta 2023.