Parkinson de la trivialidad: o cuando los emprendedores pierden el tiempo en tonterías

La ley del Parkinson de la trivialidad sirve para explicar los motivos por los que muchas empresas fracasan debido a que los emprendedores pierden el tiempo en tonterías.

Parkinson de la trivialidad: o cuando los emprendedores pierden el tiempo en tonterías

Aprender a distinguir entre lo que es importante y urgente y lo que no es una de las claves para triunfar en los negocios. Sin embargo, también es una de las habilidades que más cuesta conseguir a los emprendedores, algo que afecta a la mayoría de personas y que puede definirse utilizando la ley del Parkinson de la trivialidad.

Aparecida por primera vez en 1957, esta ley debe su nombre al autor Cyril Northcote Parkinson, que acuñó esta expresión para referirse a los emprendedores y trabajadores que fracasan por perder el tiempo en tonterías. Desde entonces, su teoría es una de las más seguidas en el ámbito de la productividad, y conocerla podría darte las claves para mejorar tus habilidades en los negocios.

En esencia, la teoría del Parkinson de la trivialidad afirma que todas las personas tenemos una tendencia casi innata a perder el tiempo en tonterías. En el ámbito de los emprendedores, se trata de un factor que puede determinar el éxito o el fracaso de un negocio, y tiene sus pruebas más evidentes en las reuniones de trabajo o las negociaciones interminables.

El ejemplo que explica cómo afecta a los emprendedores la ley de la trivialidad

En su obra, Northcote Parkinson explica la ley de la trivialidad con un ejemplo práctico aplicado al ámbito de los emprendedores y el mundo de la empresa. El autor comienza describiendo la reunión de un comité reunido para tratar tres puntos: la construcción de un reactor para una central nuclear; la creación de una habitación para que los trabajadores puedan dejar sus bicicletas al llegar a la oficina; y decidir el presupuesto anual que la empresa destina a comprar café para sus empleados.

En la hipotética reunión que plantea el autor, el tema central de la misma, la construcción del reactor, queda en un segundo plano después de que alguno de los presentes se centre en lanzar un largo discurso sobre las posibilidades de crear una habitación para las bicicletas o sobre la necesidad de mejorar la calidad del café de la oficina.

Se trata de una historia que podría parecer inverosímil para muchos, pero que ilustra a la perfección la realidad de muchos emprendedores. Tal y como concluye el autor en su ley de la trivialidad, las personas solemos dedicar una cantidad de tiempo a un tema de manera inversamente proporcional a su complejidad. Este fenómeno toma mayor importancia cuando se trata en grupo, provocando un efecto de bola de nieve que es un gran lastre para la productividad.

El silencio y la gestión del tiempo, claves para eliminar la ley de la trivialidad

Conocer la ley de la trivialidad es el primer paso para todos los emprendedores que quieran mejorar su productividad y dejar de centrar su tiempo en tonterías. A partir de aquí, las técnicas para mejorar son variadas. A continuación, te presentamos algunas de las más interesantes.

Aprender a callarse. En ocasiones, basta con aprender a guardar silencio cuando sea necesario para mejorar la productividad de manera inmediata. Esta técnica ha sido utilizada a lo largo de los años por muchos de los grandes emprendedores de Silicon Valley, como Tim Cook o Jeff Bezos, y sus efectos son de lo más interesantes. En este otro artículo, te presentamos algunas situaciones donde lo mejor es guardar silencio en el trabajo.

Acabar con las reuniones improductivas. Las reuniones son uno de los principales focos de improductividad para los emprendedores. Para solucionarlo, el mítico Steve Jobs estableció en Apple tres sencillas normas para terminar con las largas conversaciones sobre temas poco importantes: pocos asistentes, pocos temas en el orden del día y una duración máxima de media hora.

Aplicar la regla del 1%. «He descubierto que la mayoría de nosotros nos fijamos grandes metas, pero tratamos de abordarlas todas al mismo tiempo para conseguir resultados inmediatos. Eso hace que terminemos fracasando», explica el autor Kumar Mehta. Su teoría puede resumirse de la siguiente manera: si nos centráramos en mejorar un 1% cada día, tendríamos más posibilidades de conseguir nuestros objetivos que si intentáramos abarcar más. Este otro artículo de EMPRENDEDORES puede darte más pistas sobre cómo aplicar sus principios.