Las dos grandes fallas del emprendimiento nacional: género y edadismo

No hace falta bajar el nivel para encontrar grandes emprendedores entre las mujeres y las personas mayores de 50 años, porque los hay muy grandes. El problema es que el ecosistema tiende a no saber buscarlos dando la espalda a un potencial que beneficiaría mucho al tejido emprendedor nacional.

Emprendimiento_ecosistema

La recuperación económica del país no puede prescindir de la mitad de la población que es, aproximadamente, lo que corresponde al género femenino. Tampoco puede permitirse el lujo de ignorar el talento y la experiencia senior, una catalogación que se aplica a aquellos que han sobrepasado la edad de los 50 años.

Sin embargo, tanto en un caso como en otro, el ecosistema tiende a ignorarlos ensalzando solo aquellos emprendimientos de éxito acometidos, mayoritariamente, por varones jóvenes. No se hace adrede. La realidad es que estos últimos están mucho más representados en el mapa del emprendimiento español que los dos primeros, pero ello no quita para arbitrar políticas e iniciativas que estimulen la actividad emprendedora de mujeres y seniors porque todo ello revertirá en el bien común. Sobre todo porque ningún hecho demuestra que el fracaso vaya a ser mayor en estos colectivos

El caso del emprendimiento femenino

La igualdad de género en la creación de startups es una prioridad clave en el diseño de las políticas públicas del Gobierno de España actual. Así lo plasma la Agenda Digital 2025. En esta línea se han articulado algunas medidas, como la Línea de Financiación de Emprendedoras Digitales abierta este año por Enisa dotada con un total de 50 millones de euros. 

El objetivo es impulsar la presencia de las mujeres en el tejido emprendedor para abordar la transformación del país aprovechando todas las fuerzas disponibles, en este caso la mitad de la población. Datos como los que puso de manifiesto Carme Artigas, Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, con motivo de la presentación de la nueva línea de Enisa así lo revelan. Estos son algunos:

Solo el 16% de las startups europeas están formadas por mujeres. En el caso de España, el porcentaje es del 13% y, aunque está un poco por encima de otros países vecinos, sigue denotando una brecha profunda.

-Si se cerrase la brecha. Audió en este sentido la Secretaria de Estado a un estudio correspondiente a PwC según el cual, si lográsemos cerrar la brecha de género en el emprendimiento digital español se produciría un incremento del 18% en el PIB (Producto Interior Bruto) español.

-Un 23% menos de financiación. Además de estar menos presentes en el ecosistema, las mujeres que de animan a acometer el desarrollo de un proyecto emprendedor suelen tener más problemas para encontrar financiación. La cifra que apuntó Artigas apunta a un 23% menos de financiación, como promedio, en las startups lideradas por mujeres. 

-El apoyo en las 3 F’s. La consecuencia de esa falta de respaldo financiero, tanto a título particular como institucional, es que el 60% de las mujeres emprendedoras acuden a las 3 F’s -amigos, familiares y conocidos- como primera fuente de apoyo económico para acometer los proyectos.

-El 62% de las mujeres emprenden solas. Es otra de las particularidades que acompañas muchas veces al emprendimiento femenino entendido más como solución de autoempleo que les permita conciliar la vida familiar que con visos de crear un proyecto empresarial competitivo y con visos de crecimiento. De aquí que, según Artigas, el 62% de las mujeres emprendan en solitario.

-Un 26% de mortalidad frente a un 57% de los proyectos liderados por hombres. Es el porcentaje que baraja la Secretaria de Estado quien facilitó esta cifra muy relevante, aunque reconoció que los proyectos acometidos por mujeres tienden a asumir menos riesgos.

El emprendimiento senior y el mising entrepreneur

Al emprendimiento senior le dedicó un monográfico el último informe GEM España 2020-2021. Según este, la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) senior en España en este sexenio 2015-2019 se sitúa en el 3,2%, cifra algo por debajo de la mostrada por el colectivo más joven (18-24 años) y muy inferior al resto de los colectivos, que ha oscilado en el rango comprendido entre el 5,6% (45-54 años) y el 8,1% (25-34 años). 

Pero, al margen de la edad, el emprendimiento en este colectivo tiene también sus propias peculiaridades:

-Más por necesidad. La expulsión del mercado laboral se halla entre los principales motivos que impulsan a este colectivo a emprender. Según el informe, durante el periodo analizado, en torno a 3 de cada10 personas emprendedoras senior iniciaron su actividad emprendedora por necesidad. 

1,6 millones de mising entrepreneur. Teniendo en cuenta la baja actividad emprendedora en una pirámide poblacional en la que este colectivo no para de ganar peso, se calcula que el ecosistema nacional está perdiendo la oportunidad de aprovechar a 1,6 millones de personas que potencialmente podrían ser emprendedores. A ellos se refirió Alfonso Jesus Torres, docente, investigador y coautor del monográfico Emprendimiento senior, en un debate celebrado después de la presentación del informe.

-Tase de éxito mayor. Fue otra de las observaciones que aportó el profesor Torres quien aseguró que la tasa de éxito de los emprendedores senior supera con crecer a la de los denominado junior.

-Fortalezas: la experiencia, cierto capital intelectual, un nivel adquisitivo generalmente mayor y ganas de hacer que se cumplan sus sueños son algunos de los puntos fuertes del colectivo a la hora de emprender.

-Las barreras. Además de los posibles prejuicios sociales y culturales existentes, otra de las principales barreras que traban el emprendimiento senior son las barreras administrativas. Desde el punto de vista regulatorio, el sistema de la Seguridad Social ofrece a los mayores de 65 años la posibilidad de permanecer en la actividad con cotizaciones sociales reducidas. La ley permite cobrar la pensión de jubilación mientras se emprende un negocio. Para poder acceder a ella hay que tener 65 años y al menos 36 de cotización.