Una estrategia para crecer: cuándo, cómo y por qué escalar tu producción

Para satisfacer demandas puntuales de productos. Para adaptarte a las necesidades del mercado. Para desarrollar tu plan de expansión. Para crecer de forma exponencial. Son muchas las razones por las que tu empresa puede verse ‘obligada’ a incrementar o escalar su producción y vender más. ¿Cómo hacerlo? ¿De qué manera? ¿Qué estrategias seguir? Te explicamos las claves a través de cuatro fabricantes que ya han pasado por ello.

vender y escalar

Lo hemos visto antes, durante y después de la pandemia. El mercado es cambiante. La demanda de productos cotiza en bolsa: unas  veces repunta al alza y otras cae a mínimos. Una montaña rusa. 

Para la oferta -los fabricantes-, la competitividad depende de la respuesta que se ofrezca en ese entorno volátil. Cuatro ejemplos: el fabricante textil Creyconfe, que ha uniformado a los empleados del hotel de lujo Four Seasons, en Madrid, optó por externalizar su producción; Berria Bike, fabricante de bicicletas de altas prestaciones, eligió las ventajas del Lean Manufacturing para producir series cortas, personalizadas y con poca inversión; y Fercare (granallados y pintura industrial) y ABC Rotomoldeo (piezas de plástico), por la mejora de sus procesos productivos apoyándose en la tecnología (planta de pintura en polvo y máquinas de moldeo rotacional, respectivamente). 

Todos han logrado su objetivo de escalar su producción impulsados por una demanda creciente de sus productos. Pero, ¿cuáles han sido sus claves para lograrlo? 

Valora el momento: no te lances a la piscina si no hay agua

Parece obvio, pero no siempre se tiene en cuenta. Antes de tomar la decisión de escalar tu producción, conviene analizar el mercado para determinar si la demanda de tu producto, esa cuyo tendencia al alza has detectado, es puntual o no, un autodiagnóstico clave y previo a acometer cualquier inversión. 

“Y siempre acompañado de un plan de contingencia. Los mercados tienen movimientos de montaña rusa en los que no está asegurado la continuidad. Como emprendedores nos mueve la ilusión, pero como dice un amigo mío: “salvo la cuenta de resultados, todo es ilusión”, aconseja Alfonso González, propietario de Creyconfe. 

Por tanto, si observas un aumento puntual de la demanda de tu producto, no te lances sin más a la piscina. Date un margen de tiempo para que la tendencia se consolide. Esa ha sido la estrategia seguida por David Cano, socio fundador de Berria Bike, fabricante de la marca de bicicletas del mismo nombre. Y le ha funcionado. 

Le ponemos contexto Año 2020. Medio mundo mantiene el aliento ante la evolución de la pandemia. Y, sin embargo, en esos aciagos meses, crece la demanda de bicicletas urbanas como alternativa al uso del transporte público para frenar la expansión del virus. “De repente tuvimos un pico de demanda, pero esperamos un par de meses para ver si era puntual”, recuerda. No lo era. “Al ver que se mantenía en el tiempo, decidimos aumentar nuestra capacidad de producción doblando los turnos y llevando a cabo adecuaciones en las infraestructuras que nos permitieran escalar la producción”. 

Revisa todos tus procesos, recursos e infraestructuras

Este chequeo te va a permitir preparar la empresa. Maquinaria, cadena de producción o proceso de fabricación, capacitación de tus empleados, procesos, área comercial y administrativa, proveedores, distribuidores… Este checklist fue el que le permitió a Berria Bike determinar que, para doblar su producción, tenía que crear otro turno: pasaron de una producción de 4.000 unidades a 6.000 a finales de 2021 (algo que ya ha logrado), con el objetivo puesto en alcanzar las 10.000 en 2022. 

Automatiza todo lo que puedas

Pon la tecnología al servicio de la eficiencia de tu producción. “Nunca hay que perder de vista la escalabilidad que viene del lado de la tecnología. Si no hay una buena arquitectura tecnológica, es muy difícil, además de una oportunidad perdida. Puedes haber validado un modelo de negocio incierto y que un tercero te lo copie y le dé una mayor escalabilidad”, señala Álvaro Cuesta, profesor de EAE Business School. 

Herramientas de gestión industrial a tu alcance

Existe una variada gama de herramientas de gestión industrial que te van a permitir analizar las deficiencias de tu producción e indicar el mejor camino a seguir. Entre ellas, destacan el diagrama de Pareto, basado en la regla 80/20: una parte pequeña (20%) genera la mayor parte de algo (80%). Si seguimos a su autor Vilfredo Pareto, esta técnica te va a permitir identificar qué partes de ella generan valor (serían esenciales) y cuáles no (prescindibles). 

Resultados similares ofrecen otras técnicas como el uso de los diagramas de causa-efecto, afinidad, análisis de datos, análisis de capacidad, checklist o círculos de calidad. En todos los casos, el objetivo es identificar las causas de un problema (una producción ineficiente que no permite escalar) para aplicar las mejores soluciones (cualificación de la plantilla, áreas de mejora, nueva maquinaria, optimización de stock, etc.). Tu objetivo: escalar la producción. 

¿Qué método de producción elijo?

No hay una respuesta única. La elección depende de la estrategia empresarial, la capacidad financiera, la versatilidad de la empresa, y la escala y volumen de producción. No es lo mismo aumentar la producción por lotes de un producto (o productos) fácilmente replicable en cantidades no excesivamente altas (producción intermitente) que otro que exija volúmenes elevados para un producto estándar y sin interrupción en la cadena de producción (producción continua). 

Fabricación flexible, si vas a fabricar diferentes productos

Olvídate de procesos de producción rígidos y complejos. Adecuar la producción a las necesidades de los clientes determina la elección por un sistema modular y flexible, es decir, por un proceso automático que permita ser reprogramado para fabricar diferentes productos en pequeños lotes. Cada programa elabora un producto. Y se puede pasar de un producto a otro simplemente cambiando las instrucciones. La fabricación flexible es la más recomendable para una estrecha gama de productos de la misma familia de componentes (entre 10 y 15) y para un volumen de entre 5.000 y 30.000 unidades. 

Externalizar, sí, pero no todo vale

Para Alfonso González (Creyconfe), “todo se puede externalizar”, aunque recomienda no perder el control de la fabricación “para tener un mayor control del producto final”. Aunque si se externaliza -avisa- “es fundamental una buena coordinación con los proveedores a los que hay que considerar partners estratégicos”. Álvaro Cuesta (EAE) pone límites. “Nunca hay que externalizar la atención al cliente”, área que considera estratégica. 

El control del stock

Todos los sistemas de producción llevan parejo una correcta gestión del stock. La fabricación flexible no escapa a este dogma. Muy al contrario. Fabricas a demanda. Ahorras costes. Produces sin despilfarro. Y produces solo la cantidad que te demanda el cliente. 

Reduce inventario

Ser más eficientes también recomienda reducir el inventario. ¿Cómo? OptiOProERP Manufacturing recomienda seis formas: Mantén registros exactos, establece informes en tiempo real, automatiza tanto como te sea posible, administra colaborativamente a los proveedores, reduce el tiempo de ejecución del proveedor, calcula el stock de seguridad en función del nivel de servicio al cliente. 

La importancia de los proveedores

Para lograr tu objetivo de escalar la producción y atender satisfactoriamente demandas de pedidos de tus clientes, tendrás que renegociar con tus proveedores habituales la reducción de los tiempos de entrega, el precio y recibir la mercancía sólo cuando sea necesario para la producción (en este punto es importante gestionar bien tu stock). 

Además, y no menos importante, “lo recomendable es que los proveedores estén cerca de la planta de producción, siempre que esto sea posible”, afirma Alfonso González. De esa manera se reducen los tiempos de transporte y de entrega al cliente. No solo aumentarás tu producción, sino también serás mucho más competitivo.