¿Perdonarías una factura a un cliente que quiere pagarte, pero no puede?

En ocasiones, perdonar una factura a un cliente es un gesto de atención y buen servicio que podría convertirse en un atractivo para un gran número de consumidores potenciales.

¿Perdonarías una factura a un cliente que no puede pagarte en el momento?

La manera de gestionar una situación complicada con un cliente puede convertirse en un gran atractivo para cientos de consumidores potenciales. Así lo demuestra el caso de un restaurante de Estados Unidos, que se ha convertido en un reclamo para sus habitantes tras perdonar una factura a una clienta que tenía un problema con su tarjeta bancaria.

La anécdota, narrada por la propia clienta en su perfil de LinkedIn, es el claro ejemplo de cómo la flexibilidad y la atención en el servicio son fundamentales para conseguir atraer a nuevos clientes a un negocio. “Antes de viajar a Estados Unidos, avisé a Itaú, mi banco en Colombia, de que iba a hacerlo para no tener problemas con mi tarjeta de crédito, la cual he venido usando sin problemas hasta hoy”, comienza. “Entré a un restaurante, después de un día cansado, sola, para relajarme un poco, a comer y tomar algo. Al intentar pagar la factura: ‘Tarjeta bloqueada por posible fraude’”.

Tras varias llamadas con su entidad bancaria y su proveedor de tarjetas de crédito, la respuesta fue la misma. Nada se podría hacer para desbloquear su cuenta. Es entonces cuando el restaurante en el que se encontraba decidió tomar una decisión poco común: perdonar la factura a la clienta y desearle un feliz viaje.

“El problema de la tarjeta sigue sin resolverse y mañana pensaré que hacer, pero de lo que sí estoy segura es que este restaurante ahora es mi preferido. Volveré, traeré gente y recomendaré la comida más deliciosa que he comido por estos lares”, afirma. Sin duda, un claro ejemplo de cómo perdonar una factura a un cliente puede convertirse en toda una acción de marketing exitosa.

Si no puedes perdonar una factura, existen otras soluciones

Aunque el caso de la factura perdonada en el restaurante estadounidense es todo un ejemplo de atención al cliente, en otros negocios no siempre es posible. En este caso, el establecimiento pudo hacer frente a las pérdidas correspondientes a la cena por su bajo importe, que apenas ascendía a 37 dólares.

En otras situaciones, una factura puede contener un importe de miles de euros, por lo que como emprendedor conviene conocer cuál es el procedimiento para reclamar los importes sin pagar por los clientes. Más aún, teniendo en cuenta que alrededor del 50% de los autónomos se ven afectados por la morosidad, según los datos de ATA.

Así, después de agotar todas las vías de reclamación informales, el procedimiento monitorio es el recurso al que deberás acogerte como emprendedor para reclamar a un cliente el pago de una factura atrasada. Se trata del proceso judicial más extendido en los últimos años hasta haberse convertido en el más utilizado a nivel civil. Entre otras cosas, porque tiene una duración breve (una media de ochos meses) en comparación con los tiempos que se toma la justicia.

Conviene señalar que este procedimiento está sujeto a una tasa judicial de 100 euros más una cuota variable según el denunciante sea una persona física o jurídica. A no ser que la factura reclamada no supere los 2.000 euros. Entonces no hay que pagar tasas. Puedes consultar todas las claves de este proceso en este otro artículo de EMPRENDEDORES.