Los productos artesanos no pueden competir en cantidad ni en precio con los fabricados en serie. Las fortalezas de este negocio residen en otros aspectos:

  • Productos únicos… “Debido a las características de la producción, en la que el artesano interviene de principio a fin, resultan productos o servicios con características cualitativas diferenciales respecto a los industriales. Esto es lo que aprecia el consumidor y el factor determinante”, asegura González.
  • …y de calidad. “Los productos artesanales se asocian a trabajo bien hecho, honesto, de confianza y durables”, añade el presidente de Oficio y Arte.
  • Semillero de empresas. González destaca “el potencial de la artesanía como germen de empresas industriales o de compañías con perspectivas de larga trayectoria, puesto que la mayoría de las microempresas artesanales cuentan con muchos años de existencia. La creación de una empresa artesanal responde en muchos casos a un impulso vocacional”.
  • Flexibilidad ante la crisis. “Las características de un taller artesanal permiten cambiar la línea de productos con la misma estructura productiva para adaptarse a las nuevas tendencias de consumo. De hecho, están ocurriendo fenómenos insospechados en países como EE UU, Reino Unido o Alemania. Aparecen nuevos artesanos con cualificación superior en carreras de diseño, bellas artes e incluso arquitectura: son los ‘design makers’ o diseñadores hacedores”, puntualiza el presidente de Oficio y Arte.

Puntos débiles
No todos son ventajas. La artesanía presenta algunas debilidades vinculadas a una idea confusa sobre este sector.

  • Imagen distorsionada. Hay quienes se acercan a la artesanía buscando gangas, sin considerar que se trata de trabajos únicos salidos de talleres de auténticos profesionales. “La artesanía ofrece una clara resistencia a su industrialización, lo que hace que haya un percepción de lo artesanal como una actividad obsoleta”, apostilla la coordinadora de Fundesarte.
  • ¡Más apoyo! González se queja de “la percepción que tienen las Administraciones públicas y los agentes que prestan servicios a las empresas (las entidades financieras, entre otras) de que la artesanía es una actividad informal, sin peso económico, una pura utopía”.