Un negocio rentable: las grandes fortunas apuestan por el cultivo del pistacho

El pistacho se ha convertido en el producto preferido para las fortunas que poseen grandes cantidades de terreno en España.

Las grandes fortunas apuestan por el cultivo del pistacho

En un contexto de bajas rentabilidades para los activos tradicionales, como la deuda, las grandes fortunas están optando por comprar importantes extensiones de terreno rural. Y, dentro de ellas, el cultivo del pistacho se está situando como la opción estrella, gracias a las altas rentabilidades que ofrece.

Así, a través de sus fondos y family offices, las grandes fortunas están convirtiendo sus terrenos en grandes zonas de cultivo de pistachero, un mercado que, hasta hace bien poco, se encontraba concentrado en Irán, Turquía y Estados Unidos. Los principales motivos para optar por este cultivo son la alta resistencia del árbol a los cambios de temperatura, así como la alta demanda del pistacho en todo el mundo, incluida España.

Solo en 2019, España exportó pistachos por valor de 632.000 euros, e importó el doble. Una tendencia -las importaciones- que las grandes fortunas pretenden revertir en unos años. En este sentido, el primer paso está siendo la compra de importantes extensiones de terreno, hasta ahora dedicadas al cultivo del cereal.

La inversión de las fortunas tiene como objetivo el medio y largo plazo. Tal y como explican algunos expertos a El País, “aunque no empieza a rendir hasta el cuarto o quinto año, los márgenes de beneficio son de largo más grandes que el resto de cultivos tradicionales, con capacidad para sostenerse en el tiempo durante décadas”.

En este sentido, la última operación de las grandes fortunas para cultivar pistacho tiene como protagonista al grupo portugués Treemond, que ha comprado una finca de 1.000 hectáreas a Osborne en Malpica del Tajo, en la provincia de Toledo. Su inversión no se quedará ahí, ya que aspiran a tener en su cartera 6.000 hectáreas dedicadas al pistacho entre España y Portugal.

Las grandes fortunas se fijan en el campo

Esta tendencia de inversión rural por parte de las grandes fortunas no solo tiene que ver con el pistacho. Los fondos y family offices están moviendo ficha y apostando por la compra de latifundios, con la intención de convertirlos en explotaciones forestales, otro de los grandes negocios rurales de 2021.

Así, la propiedad del suelo rústico español se concentra cada vez en menos manos de terratenientes. Por territorio, las parcelas que más se utilizan para plantaciones forestales se sitúan en Gipuzkoa, Tarragona, Lleida y Huelva, mientras que en Valladolid, Palencia o Toledo sigue habiendo una gran cantidad de tierras dedicadas al cultivo.

En este sector, las grandes fortunas pueden conseguir grandes beneficios, pero también en otros como la agricultura tradicional. La clave, en este sentido, está en el aumento de la demanda de alimentos, que crece alrededor del 3% cada año en todo el mundo. Además, el auge de la alimentación saludable y los productos ecológicos suman los ingredientes perfectos para montar una explotación agrícola.

En este sentido, no hace falta ser uno de estos grandes terratenientes para triunfar en el sector primario. En algunos casos, existen alternativas, como las granjas de insectos, que no requieren de un gran terreno para su explotación. Según los expertos, pueden llegar a generar hasta 120.000 euros de beneficio cada año.

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