Gestos y posturas para potenciar tu comunicación no verbal

Todos los expertos en habilidades consultados coinciden en afirmar que en la comunicación personal influye tanto lo que se dice como lo que se transmite. Y de esto último es de lo que vamos a hablar a lo largo de estas páginas.

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El dedo acusador o indicador

Llevas tiempo soportando una situación que consideras injusta o quieres dejar clara cuál es la postura de tu empresa frente a un rival o un proveedor hostil. Lo más probable es que acabes reaccionando con un gesto similar al de Benjamín Netanyahu, en la foto inferior captada en una rueda de prensa en Jerusalén. La agresividad resulta bastante evidente en todos sus gestos: desde el dedo acusador que apunta firme hacia un objetivo, hasta la mirada fija o incluso la inclinación de la cabeza hacia el lado contrario de donde mira. Seguramente, está dando paso a un periodista, pero la dureza de la expresión hace que percibamos hostilidad y agresividad. Otra forma de utilizar el dedo es para reforzar nuestra idea, tal y como lo utiliza Barack Obama. La intención del dirigente parece ser la de recalcar que habla para aquel a quien dirige el dedo, como instándole a que lo que está diciendo lo van a conseguir entre los dos y además es cierto; es como un desafío.

El aplomo hecho postura

Piernas abiertas, con la izquierda ligeramente adelantada, sonrisa franca, cabeza levemente ladeada hacia un lado, los brazos detrás, en posición de autoridad… Éste es el gesto de alguien que está satisfecho consigo mismo, la expresión de la autoconfianza, del aplomo. No existe en la actitud del actor Javier Bardem ningún asomo de agresividad o de posición defensiva, todo lo contrario: es más bien lo que los expertos llaman una postura abierta que refleja seguridad, aunque los brazos a la espalda pueden indicar un deseo de mantener las distancias. La sonrisa abierta, dejando entrever los dientes de arriba, señala satisfacción con la situación que se vive. Es una buena postura para utilizar en foros empresariales cuando tienes que estar ante un auditorio o cuando tienes que posar en una foto.

Meditando

Has escuchado algo interesante pero no quieres dar aún tu respuesta, acaríciate la barbilla, cruza un dedo sobre tu boca con el índice hacia arriba, como Isidro Fainé (a la derecha). Es un gesto que nos ayuda a ganar tiempo y transmite seriedad y atención. Otra cosa es cuando nos apretamos la nariz, nos frotamos un ojo u ocultamos la boca con las manos, como Viggo Mortensen (centro) Según el contexto, son gestos que pueden revelar inseguridad, falsedad e incluso mentira. Un gesto que debes evitar en una negociación es el que hace Baltasar Garzón. La preocupación es evidente tanto por la expresión de la cara como por el movimiento de la cabeza que parece apoyarse en las manos como si le pesase el mundo y por esos dedos entrelazados que, cuando están cerca de la cabeza, reflejan inseguridad, disgusto y deseo de defenderse.

Cómo transmitir órdenes

Hay maneras y maneras de tratar a tu gente. Veámoslo en estos dos momentos del último partido que enfrentó al Real Madrid y al Barça en la Liga. En el caso del Real Madrid, Pellegrini habla con Guti y lo hace de una forma que se ve crispada: le agarra por el brazo y se inclina hacia él como con agresividad, sin respetar su espacio personal. Están situados en ángulo recto o casi cara a cara, lo que denota rivalidad y posición de debate. La mano izquierda está abierta de forma tensa, con los dedos separados entre sí, y la cara se ve crispada, tensa, expectante. En el caso de Guardiola, aún transmitiendo preocupación, hay gestos que suavizan y dulcifican la tensión. Están de lado, lo que indica espíritu cooperativo. La mano que explica está relajada, se curva haciendo una C, lo que denota deseo de argumentar, no de imponer como en el caso anterior. Puedes optar por una u otra forma de transmitir tus indicaciones a tus subordinados, pero la diferente efectividad está clara, no hace falta recordar el resultado.

A la defensiva o a la ofensiva

Curiosa imagen tomada el 11 de febrero de 2009, justo después de que saltara el caso Gürtel, donde se busca la escenificación pública de la unión reinante en el PP. Todos junto al líder. Pero es, además, un buen catálogo de gestos individuales. Si quieres que ‘cruzar los brazos’ refleje seguridad y aplomo, liderazgo y proactividad, intenta dejar la mano derecha sobre el brazo izquierdo, tal y como hace Francisco Camps (en la foto, a la dcha. de Rajoy). Si la mano que se apoya en el otro brazo es la izquierda, como hace Soraya Sáenz de Santamaría, podemos hablar de un interlocutor defensivo, reactivo, que busca la aceptación. Además, con una mano se sujeta el brazo en un claro gesto de querer protegerse de las agresiones externas. Rita Barberá y Ana Mato tienen las manos cruzadas delante, un gesto muy habitual cuando hay que estar delante de un auditorio. Pero, en el caso de Mato, la actitud de sujetarse la muñeca señala necesidad de autocontrol y de incomodidad, algo lógico si recordamos que a su ex marido se le vinculó con Correa.

Cuando estamos muy 'a gustito'...

Has acabado una dura jornada y estás hablando con los compañeros. Quizás sea excesivamente informal la postura de Iker Casillas, pero demuestra comodidad, relajación y, lo más importante, autoconfianza. Te pones el mundo por montera y no tienes problemas en mostrarte como eres. Esa seguridad también se refleja en la amplitud de movimientos: las piernas abiertas y los brazos reposados. Es un gesto que revela tranquilidad, consistencia, plenitud. Una amplitud que dice que nos queremos y no tenemos complejo para ocupar el espacio que merecemos. La versión más extrema es la de las piernas sobre la mesa y las manos cruzadas en la nuca: la actitud de dominio por excelencia.

Reforzar la decisión

Las manos abiertas con las palmas enfrentadas y a la altura del pecho es un gesto muy apropiado para reafirmar algo que acabamos de hacer. Las manos deben situarse más o menos a la misma altura y moverse como si estuviesen en una balanza, arriba y abajo, para demostrar que tienes las ideas muy claras. Deben ser gestos serenos y suaves. Si utilizamos los brazos como si fuesen cuchillos, transmitimos crispación y tensión. Cuanto más miren las palmas hacia arriba más autenticidad, sinceridad y honestidad reflejan. Es una postura muy oportuna para aclarar malos entendidos, para mediar en un conflicto, para pedir disculpas... Unir los dedos, no altera en esencia el significado del gesto que queremos transmitir. Pero poner las palmas hacia abajo, quiere mandar un poco el mensaje de “aquí mando yo. Yo controlo esta situación”.

Confidencias de pasillo

Y tras la reunión, llega el momento de las confidencias. En esta instantánea tomada en un descanso de la reunión del G-20, se ve al director del FMI, Dominique Strauss-Kahn; al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner; y a la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde. Lo que parece un simple intercambio de impresiones, tiene más lecturas. Para empezar, se ve quién tiene el poder: Geithner está orgulloso de lo que acaba de conseguir (ampliar el fondo del FMI) y parece estar tranquilizando a Lagarde. Él está en el centro de la imagen y los otros dos interlocutores le escuchan. El estatus lo tiene él y él se lo concede a Lagarde como segundo de a bordo: la cara en alto hacia ella, la mano con la palma hacia ella, el cuerpo girado hacia ella. Aunque los gestos de Lagarde, con la mano totalmente vuelta hacia abajo, refleja cierta desaprobación. En el caso de Strauss-Kahn, parece haber cierto gesto de servilismo y sumisión a Geithner.

Lo conseguí

El gesto de cerrar el puño cuando se cree que se ha hecho un buen trabajo, es muy común. En esta foto, Scariolo transmite convicción y satisfacción por algo que ha conseguido. A esto contribuye tanto la expresión facial como el gesto de la mano. Es un gesto difícil de manejar porque puede reflejar hostilidad, tensión, nerviosismo, ocultación de la verdad o actitud defensiva; sin embargo, al ir acompañado de una sonrisa contenida, lo que nos devuelve es la sensación del logro. Parece decir: “Bravo”, “lo logré”.

Aquí estoy yo

Hay pequeños gestos que denotan claramente autoridad, competitividad por parte de nuestro interlocutor. Son pequeños detalles que conviene tener en cuenta tanto a la hora de asumirlos nosotros como propios, como a la hora de interpretarlos en un interlocutor. En esta imagen del presentador y humorista Andreu Buenafuente, deja claro con su actitud quién manda: tanto a través de la pierna cruzada en un ángulo de 90º, el llamado cruce norteamericano, como de las manos entrelazadas, con el pulgar derecho sobre el izquierdo. El gesto de la pierna cruzada en esa posición horizontal refleja orgullo y confianza en sí mismo, quiere abarcar el máximo espacio posible, se siente cómodo, pero puede interpretarse como intento de sometimiento hacia otros. En general, cuanto más inseguros nos sentimos, menos espacio queremos ocupar y más nos replegamos.

Discutir o negociar

A la hora de fijar estereotipos negociadores podemos resumirlos en dos: el competitivo y el cooperativo. Aunque una foto fija limita la expresividad y la intencionalidad de los gestos, a simple vista, la expresión de Pedro Sánchez parece más cooperativa que la de Mariano Rajoy, más competitiva. La inclinación de la mitad del cuerpo hacia delante puede interpretarse como desaprobación, pero la expresión de las manos, pretende ser conciliador. En el caso de Rajoy, se mantiene recto, inclina sólo la cabeza hacia delante para reforzar lo que dice y con la mano enfatiza la enumeración de situaciones.

La motivación o la autoridad

Si hay un gesto conciliador por excelencia es el de la mano en el hombro. Es la actitud propia del consuelo, del paternalismo, por eso se asocia a la motivación, a la felicitación, al estímulo y a las confidencias. Es un gesto individual, pero cuando se hace en público demuestra confianza en el otro, aunque, cuidado, también estás demostrando quién manda ahí. En esta escena de la película Celda 211, queda claro que el líder es Luis Tosar, quien parece instar a Alberto Amman a hacer algo con lo que no está de acuerdo. La mano se coloca cómoda sobre el hombro, lo que transmite apoyo. Si en lugar de apoyarse, agarrase o se cerrase crispada, la impresión de dominio sería más fuerte que la de conciliación.

Apretones de mano

Puede tener significados muy diferentes: sumisión o dominación. El dominador es siempre el que lleva la palma de la mano hacia abajo. Por el contrario, si en una negociación quieres trasladarle al otro el mensaje de que le cedes el poder, dale la mano con la palma hacia arriba. Cuando las dos partes quieren mantener el control, lo normal es un saludo vertical. Sujetar del codo o agarrar del hombro mientras se da la mano es un gesto afectuoso, como vemos en el saludo entre Cameron y Merkel. Pero también puede expresar dominio. La manera de contrarrestar esta exhibición de autoridad es devolviendo el gesto: sujetar por el codo o incluso tocarle el hombro.

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