Diccionario financiero del emprendedor

No están todos los que son, pero sí los términos más utilizados, los más complejos o los que pueden generar mayor confusión. Las finanzas ahora serán un juego de niños.

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Términos financieros de la A a la Z

Confiésalo. Los números te dan terror y cada vez que tienes que enfrentarte a algún tema relacionado con las finanzas, un sudor frío te recorre el cuerpo. Pues tranquilo, porque un grupo de expertos han humanizado los principales conceptos financieros. Fuentes consultadas: Eduardo Navarro (de Improven y Sherpa Capital), Carlos Conti (de Inveready Technology Investment Group), Gloria Montes (profesora de dirección financiera de la EOI), Vicente Pardo (de Grupo Capital Asesores) y los libros buyVip.com. Crónicas de un emprendedor, de Gustavo García Brusilovsky (Alienta Editorial), y Finanzas para emprendedores, de Antonio Manzanera (Ediciones Deusto).

A
Acreedor: Es aquella persona jurídica o física que te exige el pago –de acuerdo a unas condiciones pactadas previamente– de algo que has adquirido con anterioridad.

Activo: Los activos de una empresa son “aquellos bienes materiales (equipos, inmuebles, máquinas, etc.) e inmateriales (patentes, marca, etc.) que tiene para el normal desarrollo de su actividad”, señala Gloria Montes, profesora de de dirección financiera de la EOI. Cuando la empresa ya está en marcha, aparte de bienes, también tiene derechos de cobro (siempre que venda a crédito). Los activos o inversiones pueden ser de corto o largo plazo.

Activo corriente: También se le conoce como activo circulante (con el anterior Plan General de Contabilidad) “y lo integran inversiones que van a convertirse en dinero en el plazo máximo de un año. Son activos generosos, que retienen dinero, pero lo reintegran rápidamente. Un activo corriente es el crédito de clientes y los almacenes (stocks)”, apunta Montes.

Activo no corriente: También fijo o inmovilizado (con el anterior PGC). “Lo componen inversiones que retienen dinero por tiempo permanente (más de un año). Son activos de mayor riesgo porque si las expectativas no se cumplen, deshacerlos de forma precipitada, casi siempre conllevan pérdidas de capital, esto es, no se recupera el dinero invertido. Son, por ejemplo, los terrenos, naves, construcciones, bienes de equipo, patentes, investigación y desarrollo, etc.”.

Activo financiero: “Inversiones que no tienen un vínculo directo con la explotación. Fianzas, depósitos, cuentas financieras y participaciones en otras empresas. Pueden ser de corto plazo integrándose en el activo corriente o de largo plazo, en el activo no corriente”, dice.

Activo intangible: También conocido como inmovilizado inmaterial –con el anterior PGC–, “son inversiones permanentes (a largo plazo) que tienen su expresión en un bien sin materia. Por ejemplo, las patentes o las concesiones administrativas”, aclara Montes.

Amortización: Es el proceso por el que se paga de forma periódica una deuda contraída con anterioridad.

Aportaciones al capital: Se entienden como tal, todos aquellos bienes o derechos que aportan los socios de una empresa para entrar a formar parte de esa sociedad.

Arrendamiento financiero: También conocido como leasing financiero. “Es una política financiera que permite disponer de un activo inmovilizado en régimen de explotación (alquiler) y, al final del contrato, se puede ejercer la opción de compra. Es una financiación de alto interés cuando se generan beneficios, debido a la deducción fiscal”.
C
Cash-flow: “O flujo de caja, es la sangre de la empresa. Es el dinero contante y sonante. Es la liquidez”, afirma Vicente Pardo, de Grupo Capital Asesores. “Se suele hablar del cuadro de cash-flow, que tiene que reflejar los cobros y los pagos. Eso, bien organizado con tiempo, evita tener problemas. La resta de esos cobros menos esos pagos da una tesorería. El cash-flow coincide con lo que es el beneficio neto de la empresa a nivel de tesorería”, señala.

Circulante: Para Pardo tiene dos acepciones. “A nivel de balance, antiguamente se le llamaba al activo corriente. Es el que está en la empresa menos de un año. Ahí están todas las partidas de existencias, clientes, deudores, tesorería, derechos de cobro, entre otras. Y la segunda acepción, a nivel monetaria, en el sentido de que hablamos de circulante como lo que necesitamos y que se suele confundir con el de fondo de maniobra (que son las necesidades de recursos que tiene la empresa para seguir funcionando día a día o mensualmente, es decir, periódicamente)”.

Colchón de tesorería: Es un recurso muy importante, sobre todo, al inicio de la actividad. “El emprendedor debe calcular una serie de días, de meses, que sirvan de garantía si no se vende y, por tanto, no se cobra, o de que se venda, pero se cobre tarde o mal, o desde el punto de vista de una caída de las expectativas de la actividad de la empresa y que permita seguir trabajando y cubriendo costes. Por la experiencia, un emprendedor que empieza debería tener un colchón de entre 18 y 20 meses. Y ese colchón debería tener cubierto, como mínimo, todos los gastos fijos o costes fijos ordinarios (alquiler mensual, nóminas, suministros, etc.).”, destaca Pardo.

Cuenta de explotación: Es el resultado de la actividad de confrontar los ingresos menos los gastos. “Hay una cuenta de explotación analítica, donde, por un lado, se analizan ingresos y gastos operativos, que son los propios de la actividad (por ejemplo, si arreglamos coches, serían los ingresos que provienen de arreglar coches y los gastos en los que se incurren, incluido el personal, materiales, aprovisionamientos y gastos generales). Y, por otro, la cuenta de explotación financiera, que serían los ingresos financieros menos los gastos financieros. Y sumadas esas dos cuentas (la analítica y la financiera) tendríamos la cuenta de resultados del ejercicio. A ese resultado habría que quitarle los impuestos (si es una sociedad, los tipos aplicables, y si es una persona física, aplicarle el IRPF) y nos daría el resultado neto –o cuenta de resultados–, que es lo que ha generado la actividad de esa sociedad o persona física”, sostiene este experto.
E
Ebitda: “Son las ganancias antes de depreciaciones, amortizaciones e intereses. Se utiliza porque indica la capacidad de generación que tiene un negocio antes de inversiones e intereses. Básicamente, se puede valorar una compañía de dos maneras (métodos de valoración). Uno, con descuentos de flujos de caja (también denominado discounted cash flow). Por ejemplo, si una empresa prevé con sus planes que va a ganar X millones en los próximos años, pues la empresa vale X millones. Otro método son los múltiplos de valoración, que consiste en decir que una empresa vale X veces el ebitda o X veces beneficios”, explica Eduardo Navarro, presidente de la consultora Improven y de Sherpa Capital. Antonio Manzanera, autor de Finanzas para emprendedores (de ediciones Deusto), expone que el ebitda muestra el resultado operativo de la empresa y mide la capacidad de generación de valor del producto de la empresa. “Y ese resultado operativo no es más que el margen bruto (ventas menos coste de ventas) menos los costes de personal y demás gastos generales. Indica si los ingresos que le proporciona son suficientes para pagar todos los gastos necesarios para funcionar. El ebitda indica al inversor qué beneficio o pérdida obtendrá la empresa realizando sus operaciones comunes. Lo normal en una startup es que el ebitda sea negativo durante los primeros ejercicios porque se ha creado una estructura que precisa una masa crítica de ventas para generar beneficios y alcanzar tal cifra de negocio lleva tiempo. El tiempo que se tarda en alcanzar esa masa crítica es el tiempo que el ebitda será negativo y, en líneas generales, un plan financiero en que tal plazo sea excesivamente largo creará desconfianza en el inversor ya que, o bien los costes planteados son excesivos, o bien la empresa no aporta al mercado valor suficiente para captar la clientela que la lleve rápidamente al punto de equilibrio”.
F
Fondo de comercio: Según Montes, “es el sobre valor que tiene una empresa por encima de lo que valen sus activos. Los elementos más comunes del fondo de comercio son la marca, la cartera de clientes, la experiencia, el saber hacer, etc. En una empresa, el valor del fondo de comercio puede figurar en el balance únicamente cuando haya sido adquirido a terceros, pero nunca si es autogenerado. En inglés, este concepto se conoce como goodwill”.

Fondo de maniobra: En inglés, es conocido como working capital. Como explica Navarro, “es la cantidad de dinero que necesita una empresa para estar funcionando. Si facturas un millón de euros y pagas a 90 días, tus proveedores te financian 250.000 euros. Es el dinero que necesitas para funcionar”. Carlos Conti, director de Inveready Technology Investment Group, sostiene que “es la diferencia entre cuentas por cobrar y existencias menos cuentas por pagar, proveedores y acreedores. El working capital se financia, teóricamente, con líneas de descuento y eso es lo que, hoy en día, no hay en España. No se financia el fondo de maniobra con capital privado”.
I
Inmovilizado financiero: Es un activo no corriente “que se origina, bien de inversiones en capital de otras empresas o de depósitos de dinero condicionados por operaciones mercantiles (fianzas y depósitos). Las primeras persiguen obtener el control e influencia en otras empresas, réditos o plusvalías; las segundas, están condicionadas por un tercero a fin de garantizarse un contrato o servicio”, según Montes.

Inmovilizado inmaterial: Échale un vistazo a la definiciónde ‘activo intangible’.

Inmovilizado material: Son todos aquellos elementos tangibles, propiedad de la empresa, que están aplicados a la actividad. Su vida útil es superior a un año. “Un activo material es un activo no corriente que está expresado en algo que tiene materia, como terrenos, bienes de equipo, etc. No serían materiales, las patentes y la investigación y desarrollo, que serían intangibles”, aclara Montes.

IVA repercutido y soportado: El primero “es un impuesto indirecto que grava las operaciones mercantiles de venta de bienes o prestaciones de servicios”. Y el segundo “es un impuesto indirecto que grava las operaciones mercantiles de compra de bienes o prestaciones de servicios”, señala la profesora de la EOI. Como apunta Pardo, el repercutido es el que el emprendedor grava a sus ventas. Y el soportado, es cuando la empresa por comprar, soporta, es decir, es con el que le gravan las compras que hace. Este experto subraya que “el IVA se suele asociar a un concepto fiscal y de recaudación, pero también es un indicativo del valor que genera una empresa, es decir, cuanto más IVA repercute es que más vende y, si vende mucho y además soporta poco IVA, puede dar una indicación de productividad. Está generando muy valor interno porque compra poco. Habría que tener en cuenta excepciones, por ejemplo, en algunas empresas de servicios integrales, como las de limpiezas, que soportan poco IVA porque los materiales que utilizan son más baratos. En otros sectores, el IVA es un gran indicador de generación de valor”.
M
Margen de contribución: Se entiende por margen de contribución la diferencia entre el precio de venta de un producto (total o por unidad) y los costes variables (total o por unidad). El margen de contribución debe cubrir los costes fijos, es decir, alquiler, gastos financieros, nóminas, etc., y la utilidad (ganancias) prevista para el producto. Si el margen de contribución es positivo, te permite absorber el coste fijo y generar un margen para la ganancia esperada. Cuánto mayor sea el margen de contribución, mayor será la utilidad o ganancia de ese producto.
N
Números negros y rojos: Según Pardo, los números negros indican que hay liquidez, que hay tesorería en la empresa. Y los rojos, que hay falta de liquidez, de dinero. “Pero eso no quiere decir que los números rojos sean malos. Te dan un toque de atención. Muchas veces las pólizas de crédito están en números rojos. Pero la cuestión es tenerlo planificado y saber que, en alguna ocasión, van a aparecer y saber ponerles solución. El emprendedor tiene que aprender a convivir muchas veces con esos números rojos. Debe asumir que todas esas cosas pasan, y si ocurre debe estar preparado para tener planes de actuación y de negociación con sus proveedores”.
P
Pasivo: El pasivo de una empresa son sus obligaciones, como el pago a bancos, proveedores, impuestos, salarios a empleados, entre otras. Según Montes, “representa todas las deudas ajenas que tiene contraídas la empresa en un momento determinado”. Hay varios tipos de pasivos:

Pasivo corriente: También conocido como pasivo circulante con el anterior PGC. “Representa todas las deudas ajenas que tiene contraídas la empresa en un momento determinado, con vencimiento en el corto plazo, es decir, tienen que cancelarse dentro de los próximos 365 días”.

Pasivo no corriente: También denominado como pasivo fijo, “representa todas las deudas ajenas que tiene contraídas la empresa en un momento determinado, con vencimiento a largo plazo, es decir, tienen que cancelarse en un periodo superior a 365 días”, afirma Montes.

Pasivo financiero: “Representa todas las deudas ajenas que tiene contraídas la empresa con las entidades financieras y otros prestamistas en un momento determinado. Esta financiación se conoce como ‘negociada”, sostiene esta experta.

Pasivo operativo: “Representa todas las deudas ajenas que tiene contraídas la empresa con los suministradores de productos y servicios, así como con organismos públicos. Esta financiación se conoce como espontánea”, destaca Montes.

Pay-back: Es lo que se conoce como retorno de una inversión. Según Vicente Pardo, “es el tiempo que tarda una empresa en recuperar una inversión realizada. Por ejemplo, invertimos en un activo ( una máquina) y calculamos el período en el cual recuperaremos la inversión que hicimos”.

Préstamo participativo: Es un instrumento financiero muy flexible, “dado que permite devolver el capital prestado y los intereses en función de los recursos líquidos que se generen en la actividad. Tiene un alto interés financiero, dado que no colapsa la posición financiera. Se considera un híbrido entre el capital social y la deuda. A efectos contables se computa en el patrimonio neto”, aclara la profesora de la Escuela de Organización Industrial (EOI).

Punto de equilibrio: También se lo conoce como umbral de rentabilidad, break even, punto crítico o punto muerto. Y “representa el nivel de actividad donde el beneficio es cero; esto es, ni se gana, ni se pierde. En el punto de equilibrio, los costes totales coinciden con las ventas. Cuando las ventas superan este punto, se genera beneficio, y al contrario, pérdida”, indica Montes. Pardo añade, en relación a este término, que cuando se empieza a obtener beneficios, “nuestras ventas son superiores a nuestros costes, y si no se alcanza ese punto, empezaremos a tener pérdidas, es decir, nuestros costes son superiores a nuestras ventas”.
R
Ratio de liquidez: “Representa la relación entre todo lo que tiene la empresa para convertirse, potencialmente, en dinero en el corto plazo (agrupado en el activo corriente) y las deudas a cancelar en el mismo plazo (concentrado en el pasivo corriente). Es un ratio financiero muy importante, dado que refleja la capacidad financiera de la empresa en el curso de un año”, argumenta Montes. Pardo añade que este ratio confronta “lo que tenemos en la empresa a nivel de caja, de clientes, de existencias, de derechos de cobro, etc., dividido por las deudas a corto plazo. También existe otro ratio de liquidez inmediata que es el dinero que tenemos en caja dividido por el pasivo exigible a corto plazo, o las obligaciones de pago que tenemos”.

Ratio de rentabilidad: “Representa el interés que están generando las inversiones a lo largo de un período, normalmente, un año. Matemáticamente se expresa como cociente entre los beneficios de la explotación y los activos o inversiones que intervienen en la operación. Es un índice muy importante, dado que refleja el grado de eficiencia con el que se trabaja”, aclara Montes. El ratio de rentabilidad se utiliza, según Pardo, para medir lo que se le está sacando a una inversión. “Normalmente, se llama ROE, y tiene en cuenta el beneficio neto dividido por la inversión. Si medimos la rentabilidad de una empresa, es el beneficio neto dividido por los fondos propios, entendidos éstos, la inversión que se ha hecho, es decir, el capital que ha puesto el emprendedor más las reservas”, afirma este experto.
Algunos anglicismos
Buy out: Como explica Conti, “es la compra del capital de una empresa”. Hay distintas formas de hacerlo. El management buy out (MBO)es cuando la compra la hacen los directivos de la compañía con apoyo de capital privado (private equity). El management buy in (MBI), “igual que MBO, pero el equipo directivo no trabaja actualmente en la empresa. Se propone entrar a dirigirla una vez comprada”, subraya Manzanera. En el buy in management buy out (BIMBO), el equipo promotor está formado por directivos actuales y otros directivos que entrarán a gestionarla una vez adquirida. Y el leveraged employee buy out (LEBO), la empresa financia la compra de sus acciones a sus trabajadores”.

Exit: Es la salida del inversor, con una compraventa a un tercero o con la salida a Bolsa. Como sostiene Navarro, “es la consecuencia lógica de todo inversor. Se debería hablar más de exit strategy, es decir, cómo conseguir vender una compañía en las mejores condiciones, porque ahora se puede tener una buena empresa, pero el mercado está muy complicado para venderla”.

Friends, family and fools (FFF): Son inversores que apoyan al emprendedor en los primeros momentos del proyecto. Suelen ser familiares y amigos.

Information memorandum: “Es un documento, también llamado Infomemo, donde el emprendedor explica al inversor por qué debería invertir en su empresa, modelo de negocio, hacia dónde va su negocio y el mercado, proyecciones esperadas, criterios de valoración seguidos, etc.”, detalla Navarro.

Indicative offer / binding offer: Tras recibir y estudiar el Infomemo, el inversor envia al emprendedor una oferta indicativa (indicative offer), “en la que se suele decir que si toda la información que ha recibido es cierta, su oferta será X. Si el emprendedor está interesado, se hace la due diligence. Tras limar asperezas sobre determinados aspectos que no convenzan al inversor, éste presentará una oferta vinculante (binding offer). Después de eso, vendrá la negociación del contrato de compraventa de acciones, que incluye el pacto de socios. Si hay acuerdo, se firma ante notario, y ya está”, explica Navarro.

Lead investor: Como aclara Conti, se llama así a aquel inversor que en una operación financiera lidera la operación y, en muchas ocasiones, sobre todo en etapas iniciales, arrastra a una serie de business angels que van en bloque. “El lead investor es el que va marcando las condiciones, las valoraciones y los derechos políticos en materia reservada. Es el que tiene puesto en el consejo de administración y el que está más implicado porque es el que pone más dinero, tiene más exposición y más riesgo. Y si la empresa, pasado un tiempo, hace otra ronda de financiación y llega otro inversor que pone más dinero que el anterior o no acude a la ronda, se convierte en el lead investor, porque ha puesto los tres o cuatro millones de equity y es el que razonablemente tiene la voz cantante”.

Lock up: Este término se utiliza cuando la empresa sale a Bolsa. En ese momento, “se establece un período en el que no se pueden vender las acciones. Es más un tema de imagen exterior, para no dar la sensación de miedo. Se suelen establecer períodos de uno o dos años”, señala Navarro.

Private equity: Como explica Gustavo García Brusilovsky en su libro BuyVip.com. Crónicas de un emprendedor (Alienta Editorial), es el capital privado. “Es el siguiente nivel de inversión tras un VC de Growth. Ya no son startups sino empresas consolidadas que llevan a cabo una venta, una fusión o un MBO con el apoyo del private equity”.

Screening: Navarro subraya que un inversor medio recibe en torno a 200 solicitudes de inversión, de las que mira en serio no más de 50 e invierte en un par. “El screening es ese proceso de filtrado teniendo en cuenta sus criterios de inversión como sectores, oportunidades, mercados, cifra de inversión, etc.”. Y como añade Manzanera, en la fase de screening “se analizan los resúmenes ejecutivos. Esta fase es de descarte, pues no se entra en el fondo del negocio, que ni siquiera se conoce al no disponerse del plan de empresa completo. Se desechan aquellas en las que no merece la pena ni pedir el plan de negocio”.

Venture Capital (VC): Como explica García Brusilovsky, “son los inversores que dejan dinero a una startup tras su arranque con los FFF. Tres niveles de VC: Los seed investors (inversores semilla), que invierten al principio, y que esperan un retorno de 10 veces lo invertido (porque corren mayores riesgos). Los VC desarrollo, que son los que faltan en España, e invierten entre uno y cinco millones de euros e impulsan el potencial de las empresas. Y los VC de Growth (crecimiento), que invierten en empresas rentables o casi para dar valor acelerando su crecimiento”.
No confundas las churras con las merinas
Ingresos y gastos con cobros y pagos: Es uno de los principales quebraderos de cabeza de los emprendedores y fuente de desgracias futuras, que le pueden llevar a aquellos a los desfases de tesorería y a la falta de liquidez de la empresa y, por ende, al cierre de la compañía. Ingresos y gastos se quedan en simples anotaciones contables, si no somos capaces de convertirlos en cobros (entrada de dinero en caja) y en pagos (salida de dinero de caja). Como explica Pardo, “podemos vender e ingresar, pero a lo mejor no cobramos, o cobramos pero lo hacemos tarde y mal. Y podemos gastar, pero eso no quiere decir que haya que pagarlo hoy, sino aplazarlo a 30, 50 o X días”.

Colchón de tesorería con fondo de maniobra: “El colchón es la capacidad para afrontar pagos hasta que la empresa se reactive. Y el fondo son los recursos que hay que tener para desarrollar el día a día. El fondo está enfocado al corto plazo y el colchón, al largo”, dice Pardo.

Préstamo con crédito: El primero es dinero a largo plazo y el segundo se utiliza a corto. “En el préstamo, te dan todo el dinero y lo utilizas, devolviéndolo con intereses. Y el crédito, te prestan dinero haciendo uso de él cuando lo necesitas. Muchos emprendedores piden préstamos para hacer pagos a corto plazo o utilizan créditos para hacer inversiones a largo. Para operaciones a corto se deben utilizar créditos y para operaciones a largo, préstamos. Hay quien compra vehículos con pólizas de crédito y eso es un error”, advierte este experto.
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