Colores, diseños, formas... ¿Qué cosas se pueden patentar y qué no?

A menudo es difícil saber si una innovación se puede considerar propiedad industrial. La legislación española excluye las creaciones intelectuales, obras artísticas, descubrimientos e investigaciones científicas. Pero hay un mundo de productos, procedimientos, diseños y signos que han protagonizado polémicas o que tienen distinto tratamiento en otros países. Estos son los más curiosos.

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¿De quién es ese color?

El pintor Yves Klein patentó en 1960 el International Klein Blue, aunque la patente no se refiere al tono de azul, sino al pigmento que utilizó en sus cuadros, producto de una novedosa mezcla de productos químicos ideada por el artista para lograr finalmente ese tono.

Dejando a un lado el caso del color como pintura (sustancia química), lo cierto es que un color por si solo no se puede patentar. Sin embargo, se podría registrar como signo distintivo de una marca, si cumple las condiciones que establece la legislación correspondiente. De hecho, es una práctica habitual entre las grandes empresas: son conocidos el caso del azul turquesa de Tiffany y, en España, el verde de El Corte Inglés. Ahora bien, los colores fundamentales no son registrables, porque eso afectaría a la libre competencia.

LA POLÉMICA. Una empresa de telefonía registró en Alemania y Holanda el magenta, uno de los colores primarios. Esta iniciativa, legal en dichos países, generó una fuerte polémica y una campaña de rechazo llena de humor.

¿Moda exclusiva y/o patentada?

Un diseño de moda se puede registrar como diseño industrial en la OEPM siempre que sea nuevo y singular, un requisito bastante exigente y, por tanto, difícil de cumplir. Las grandes firmas suelen registrar sus colecciones como diseños industriales para evitar las copias. Pero, aún así, no es raro encontrar en las tiendas de marcas low cost modelos muy similares a los que aparecen en los desfiles más exclusivos. Lo que se alega en estos casos es que no se trata de copias, sino de propuestas inspiradas en las tendencias creadas por los grandes diseñadores.

LA POLÉMICA. En 2008, Christian Loboutin, conocido mundialmente por diseñar zapatos con suelas rojas, trató de evitar que Yves Saint Laurent comercializara calzado con esas mismas características. En 2013, los tribunales de Estados Unidos reconocieron que esas suelas son un distintivo de la marca Loboutin, pero añadieron que no se puede impedir a un competidor pintar sus suelas de otro color.

¿Permiso para un café?

El café soluble fue patentado en EE UU en 1903 y se popularizó a partir de 1938, cuando la firma suiza Nestlé compró la patente, mejoró la fórmula y comenzó a comercializarlo mundialmente con gran éxito. Los derechos de la patente original ya han caducado, por lo que el procedimiento para fabricar café instantáneo está ahora a disposición de cualquier compañía. Eso sí, las modificaciones que consigan mejorar el producto pueden ser objeto de protección.

LA POLÉMICA. En 2010, Nespresso (perteneciente a Nestlé) patentó sus cápsulas de café para sus cafeteras monodosis. Al año siguiente, varios competidores denunciaron la patente y, paralelamente, la marca Marcilla (de la multinacional Sara Lee) comenzó a comercializar cápsulas compatibles, aunque con un funcionamiento y una apariencia diferentes. A lo que Nespresso respondió demandando a Sara Lee por violación de patente. A finales de 2013, la Cámara de Recursos de la Oficina Europea de Patentes (OEP) revocó la patente de Nespresso, si bien la batalla legal continúa.

¿Has reinventado el círculo?

Una forma geométrica novedosa podrá ser objeto de un derecho de propiedad industrial, siempre que no infrinja derechos de marcas. Hay que aclarar que, en general, un diseño industrial puede proteger la apariencia de la totalidad o de una parte de un producto, que se derive de las características especiales de, en particular, línea, configuración, color, forma, textura o material del producto en sí o de su ornamentación.

LA POLÉMICA. La compañía Apple logró registrar en Estados Unidos el diseño del primer iPad. La autorización recibió muchas protestas, ya que en la práctica significaba impedir que otras compañías presentaran dispositivos con una forma tan simple como un rectángulo de bordes redondeados.

La guerra mundial del software

La ley cita los programas de ordenador (el código base) entre lo que no se puede patentar, pues se considera creación intelectual. Pero hay matices en los que sí:

Invenciones implementadas por ordenador: “Los efectos técnicos que se deriven de la ejecución de un programa, en la medida en que constituyan el medio para la solución de un problema técnico, pueden ser objeto de protección por una patente”, según la OEPM.

Apps para móviles: Igual que en el caso anterior, podrían patentarse si ofrecen una solución técnica novedosa a un problema, aunque son casos muy complejos.

LA POLÉMICA. Gigantes de la informática, la telefonía y los videojuegos como Apple, Samsung, Google y Sony, entre otros, han convertido los tribunales de todo el mundo en campos de batalla de una guerra mundial por las patentes tecnológicas. Se dice que Steve Jobs registró más de 300 patentes y diseños industriales, entre los que se incluyen aplicaciones informáticas como el efecto de pasar página, apps para el iPhone y otros diseños.

Otros casos polémicos y curiosos

Métodos de trabajo. La ley excluye “los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades económico-comerciales”. Con lo cual, un método de trabajo novedoso aplicado a un negocio o una empresa no puede ser patentado. Tampoco podría serlo una idea de negocio. Una alternativa es explicarlo por escrito y registrarlo como  propiedad intelectual, con lo cual se reconoce su autoría, pero no hay exclusividad en la utilización.

La leyenda de la Harley. Según una extendida leyenda urbana, el característico sonido de la Harley Davidson está patentado. Pero según la legislación española no es posible, ya que un sonido se puede registrar como marca siempre que sea susceptible de representación gráfica, por ejemplo mediante el pentagrama..

Perfumes. Un olor no se puede registrar como patente ni como marca, porque no se puede representar, ni describir por escrito. Las grandes marcas no pueden evitar que se comercialicen imitaciones, aunque sí pueden proteger como diseño la forma del envase y como marca los signos de identidad corporativa.

Recetas de cocina. En España no se puede patentar una receta de cocina (en cambio en Estados Unidos sí).

Tejidos. “La creación de nuevos materiales para la confección de prendas sí es objeto de patentes”, afirma el abogado Juan del Valle. También puede ser registrado como diseño industrial, aunque “únicamente cuando la protección se refiera a una novedosa disposición del tejido o a su ornamentación mediante estampados o motivos”.

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