Cuáles son las tendencias en el consumo infantil

Con los niños de ahora se ha pasado del usuario que pide, al decisor que demanda, y exige e influye decisivamente en el consumo del hogar.

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Consumo en el hogar

Como explican desde el estudio de Salvetti & Llombart, “antes de los tres años, todo en la casa tiene una funcionalidad clara y hace hincapié en la seguridad y la calidad. De cuatro a ocho años, empieza a haber una personalización del espacio infantil que se convierte en zona de juego y actividad. A partir de los nueve, el niño empieza a decidir lo que entra y sale de su espacio”. Las tendencias en esta categoría son: funcionalidad en el mobiliario, customización y personalización del espacio.

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Cuidado personal

De cero a tres años, la calidad y seguridad de los productos es lo principal. Se lleva a rajatabla las prescripciones del pediatra y se consume mucho a partir de las marcas y las farmacias. El precio se ve como indicador de calidad. A medida que el niño va creciendo, el peso de los profesionales médicos y sanitarios como prescriptores desciende notablemente, dando paso a criterios estéticos y aspiracionales. Hay una tendencia clara hacia lo natural: venimos de una época en la se había sustituido lo natural por lo eficiente.

 

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Alimentación

Antes de los tres años, lo fundamental es la calidad y la seguridad, pero los niños empiezan a imponer sus criterios según van creciendo y, en paralelo, en las decisiones de compra se introducen las marcas y las promociones extras en forma de cromos o similares. Hay dos tendencias en los niños: la consideración de la comida como parte del ocio y la diversión, y no sólo fuera de casa, donde los niños son prescriptores de los restaurantes a los que va la familia, sino dentro de casa: kits de repostería, accesorios, etc.

 

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Ropa y complementos

A partir de los tres años de edad, el nivel de decisión de los niños aumenta hasta el punto de que a los cuatro años empiezan a elegir lo que quieren ponerse. La principal tendencia es la de adultizar al niño: convertirle prematuramente en un adulto, adaptando los modelos de los mayores a las tallas infantiles y utilizando complementos de adultos (sombreros, collares, pañuelos e incluso la moda de los tatuajes efímeros). Es la época de los adultkids y de los adultescentes.


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Entretenimiento

“Los padres conciben el juego como la felicidad máxima del niño e instrumento perfecto para crecer sano e incentivar actitudes. Para los niños, los juegos son un básico en sus vidas y lo utilizan como una moneda de cambio que pueden canjear por un comportamiento. Es la trivialización del juguete”, señala Cristina Pérez. El problema es que los niños de ahora están sobrecargados de juguetes. En esta categoría, Pérez distingue cuatro tendencias: la preferencia por juegos de equipo y movilidad (tipo Wii o consolas que permitan jugar en equipo y moverse), el deseo de racionalizar en el consumo, preferencia por las opciones que permiten actuar e imitar referentes (disfraces, cantar, teatro, baila) y productos electrónicos.

 

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Ocio y turismo

Los niños deciden completamente el ocio familiar. Las familias buscan que confluyan los intereses de los dos: los de diversión y atractivo del niño y los de necesidad de más tiempo de los padres. De ahí el éxito que están teniendo campañas que promueven los sellos de turismo familiar o similares, como en Cataluña y Canarias. De hecho, según la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, el turismo familiar representa el 60% del turismo en épocas estivales y el 40% en puentes y Semana Santa. Tendencias: el boom de ‘niños gratis’ (vuelos, plazas en cruceros); mayor presencia de los Dioks y Panks y necesidad de hacer atractivo un destino para los niños y atraer a los padres (menús, actividades, wifi...).

 

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Automoción

“La gente de Renault comentaba que cuando venía una familia a un concesionario, sabían que tenían que dirigirse al hijo mayor (siempre y cuando tuviese más de 12 años), porque ya habría visto las características por Internet. Es decir la capacidad que tienen estos chavales para informarse es mucho mayor: ahora a los comentarios del patio del colegio y a la tele se suma Internet”, explica González-Durán. La tendencia es a dirigirse cada vez más a los más pequeños de la casa para que influyan emocionalmente en el adulto. Y en este sector se aprecia especialmente en la publicidad donde cada vez más se hace al niño protagonista del anuncio, volviéndolo aspiracional. Los monovolúmenes y los compactos siguen al alza.

 

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