Así son las empresas que triunfan en plena crisis

Convivir con la incertidumbre, gestionar mejor los recursos, afrontar los desafíos... Son algunas claves de las empresas que han triunfado a pesar de la crisis.

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Modelos con férreo control de los recursos

“En un entorno turbulento como el actual, con una volatilidad extrema, el futuro es más difícil de predecir que en las empresas tradicionales. Aquellas firmas exitosas surgidas con la crisis son más dinámicas, más de ir comprometiendo los recursos gradualmente. Es la filosofía del lean startup”, afirma Joan Riera.


Estructuras flexibles. Como nacen en entornos muy cambiantes, sus ciclos internos son más flexibles, innovadores y proactivos. “Capacidad para gestionar el cambio y flexibilidad organizativa son fundamentales para lograr la rápida adaptación a los cambios del entorno y a las posibles oportunidades y amenazas con las que nos podamos encontrar en el camino”, explica Pilar Roch, socia de Womenalia.


Costes variables. La estructura de costes es poco rígida, con muchos costes variables. Tienen menos gastos fijos de estructura, menos oficinas, menos coches, menos salarios. Al trabajarse mucho en red se externalizan áreas.

Predominan los modelos tecnológicos

“La exuberancia ha muerto y este tipo de empresas se preocupan por hacer productos que se ajustan a la nueva realidad, que proporcionan herramientas para ser más eficientes con menos coste”, explica Ricardo Pérez, profesor de Sistemas y Tecnología de la Información del IE Business School. Como recuerda José del Barrio, CEO y cofundador de La Nevera  Roja, “en momentos de crisis hay que agudizar el ingenio y buscar nuevas formas de generar ingresos. Variables como innovación, eficiencia y ejecución deben tender a la excelencia. Hay que hacer las cosas más rápido y con menor coste”.


Tendencias importadas. Se miran mucho las tendencias que triunfan en otros lugares, pero adaptándolas bien al mercado español. “Lo primero que hicimos mi socio Ander Michelena y yo fue estudiar distintos modelos de negocio que habían triunfado en Estados Unidos y que todavía no se habían desarrollado totalmente en Europa. Cuando tuvimos clara la oportunidad, fuimos a por ella, teniendo en mente que la apuesta era por un proyecto global, escalable y exportable. Pensamos a lo grande y funcionó. Hoy estamos en más de 30 países con 350 personas trabajando”, explica Jon Uriarte, CEO y cofundador de Ticketbis.


Tecnologías adaptadas. Han sabido adaptar las innovaciones tecnológicas a las nuevas necesidades de los usuarios. Lo vemos con BQ, apostando por crear móviles a precios asequibles o con La Nevera Roja, Ticketbis, Wallapop o Kelisto.es, poniendo al alcance del usuario aplicaciones o plataformas que le ayudan a solucionar sus problemas.
Con la internacionalización en la mirilla. Conscientes del carácter global del mercado, son compañías que nacen con la voluntad de internacionalizar o de abarcar más mercados que el local. Entre las claves que Pedro Espinosa, fundador y CEO de Llaollao, esgrime como artífices del éxito de esta cadena de franquicias de yogurterías que nació en el 2009 en Denia (Alicante) destacan “una buena idea empresarial, una buena planificación estructurada, un buen plan estratégico, adaptarse a la condiciones del mercado y estar en continua innovación”.

Gestión intensiva del talento

Cultura del win-win. “Funcionan con pactos win-win, y no tanto de empleador a empleado, porque son conscientes de que necesitan el talento para sacar adelante el proyecto. Ya no hablan de sus trabajadores sino de su equipo”, explica Riera.


Con el reto en la mente. Se mueven mucho por el reto, por el propósito y el compromiso. Esto hace que se remunere mucho en especie y que se hable más de compensación e incentivos individualizados, vinculados a los resultados globales.
Libertad horaria. Son equipos libres, que trabajan mucho en red, con remuneraciones y equipos ligados a resultados, que se organizan sus tiempos y sus vacaciones. Suele haber plena flexibilidad horaria.


Sistemas de aprendizaje más intensos. Muy focalizados, además, en el crecimiento individual. Hay que renovarse, fortalecerse, formar al equipo. “Este sistema de formación es mucho más continuado, más experimental y más práctico en comparación con el que se da en las empresas de antes de la crisis”, confirma Riera.


Transparencia. Hay una buena comunicación y transparencia tanto vertical como horizontal. En general, son espacios abiertos, sin despachos ni paredes. Se celebran los éxitos y se habla abiertamente de los fracasos.


Talento disponible. Las altas tasas de desempleo esconden una verdad irrefutable: hay mucho talento disponible y más asequible que antes de la crisis. Como recuerda Pilar Roch, socia y responsable de Desarrollo Internacional de Womenalia, “el paro de la población cualificada en España se sitúa en el 8,1% (estudio La empleabilidad de la población cualificada 2014. EAE). Es, al mismo tiempo, una oportunidad. Hoy podemos acceder a profesionales cualificados por menor coste”.

Nuevas fórmulas de financiación y marketing

Al nacer en un momento en que la financiación externa estaba paralizada, muchos han optado por la autofinanciación para el arranque, poniendo el foco en intentar crecer gracias a sus clientes, sin depender de terceros.


Grandes campañas publicitarias. “Las empresas que nacen en momentos de incertidumbre son muy medidas en la gestión de recursos, pero tienen que hacer inversiones productivas. Y el marketing y la comunicación siguen siendo inevitables porque en un entorno de demanda débil tienes que darte a conocer”, insiste Arregui.


Media for equity. Relacionado con el apartado anterior, se está empezando a imponer una nueva forma de financiación: media for equity. En esencia, consiste en acuerdos de financiación entre los grupos de comunicación y las startups, a través de los cuales los primeros invierten un capital en los segundos para que éstos lo gasten en campañas publicitarias en esos medios. Todo ello a cambio de capital y participaciones.


La importancia del business angel. Esta figura ha crecido especialmente con la crisis. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha reconducido muchos fondos privados hacia el emprendimiento. Además, la tendencia del venture capital o capital riesgo a entrar en fases cada vez más tardías ha dejado el campo libre al llamado ‘capital inteligente’.

Optimistas, tolerantes y humildes

Como bien apunta Ricardo Pérez, profesor de Sistemas y Tecnología de la Información del IE Business School, “vuelve la humildad al mundo emprendedor. Uno de los valores en muchas de las empresas con éxito es que no se creen mejor por naturaleza, sino que son discretos en la publicación de sus datos y logros y apuestan por crecer tranquilamente a costa de mucho esfuerzo”.


Optimistas. Son muy confiados, pero también valientes porque para emprender en plena crisis hay que ser osados. Les encanta la libertad, la independencia, sentido  del humor… “Nacer en tiempo de crisis genera una avidez, un hambre, una necesidad que en tiempos de bonanza está adormecida”, explica Dídac Sánchez, fundador del Holding Legisdalia, grupo que aglutina cinco empresas, la mayoría surgidas en 2012, y que en total facturan 24,7 millones de euros.


Con más tolerancia al estrés. Al haber nacido en tiempos difíciles, saben manejarse en entornos inciertos. “han de demostrar más propuesta de valor, pedalear desde la salida, el sistema de recompensa ha de ser más alto. Pero, son capaces de asumir riesgos de manera más inteligente y tienen un alto espíritu de superación”, insiste Joan Riera.


Aceptación del cambio. Al haber nacido en un entorno tan cambiante, aceptan desde el principio la necesidad de adaptarse continuamente al cambio y a los movimientos. Hay más tecnología, más información, pueden conocer mejor al consumidor.

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