Cómo debes comportarte en una comida de negocios

Tradicionalmente los acuerdos se cerraban en una sala de reuniones y se celebran en la mesa del restaurante, pero cada vez es una práctica más habitual hacer estas reuniones en el restaurante, y para que sea un éxito la reunión os presentamos una serie de pautas.

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Elegir el restaurante

Elegir el establecimiento adecuado puede ser decisivo para que exista una mayor coincidencia. Debe ser un lugar tranquilo, amplio, relajado y tranquilo que facilite la conversación y que se sepa de antemano que la atención y el servicio serán adecuados, que tire a ser clásico en la carta, no demasiado fashion, con buena separación entre mesas y que den cierta intimidad.

En cuanto al tipo de comida, es importante elegir bien el lugar, enterarte antes de los gustos de las otras personas, para mostrar interés hacia esa persona y, si puede ser, comer en un reservado.

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¿Agua o vino?

Si uno de los objetivos es quedar bien, es fácil hacerlo con el vino. Pero aquí surge otra duda importante: ¿se puede beber alcohol en una comida de negocios? Entre los españoles consultados son minoría los que adjudican exclusividad al agua, y lo hacen por una simple cuestión: mantener la claridad de ideas. El resto admite la posibilidad de recurrir al vino como arma de seducción, o incluso de celebración si se llega a un acuerdo. Si, por el contrario, es una reunión para impresionar, un buen vino es clave.

En todo caso, todos opinan que es el invitado quien manda, En este sentido, una de las páginas web consultadas (la británica www.worketiquette.co.uk) advierte que el vino puede resultar un arma de doble filo. Por ello, siempre hay que preguntar primero al invitado y hacer lo mismo.

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El hábito sí hace al monje

Es importante cómo vestirse para la ocasión. Y aunque parezca mentira, también aquí hay matices. Las mujeres opinan que “la imagen es importante, pero no determinante” o que “forma parte del trabajo ir siempre correctamente vestido, sin esconder tu propia personalidad. No hace falta disfrazarse de ejecutivo/a”. Entre los hombres suele prevalecer la opción de la indumentaria habitual de traje y corbata, pero debe ser adecuada para la ocasión, acorde con los invitados o anfitriones. Aún así el traje para los hombres es una prenda imprescindible. Pero, también hay que tener en cuenta en que estación del año se celebra y el contexto donde se celebra, no es lo mismo en un restaurante a pie de playa que en el centro de un gran ciudad.

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Cúando ir al grano

Si los aspectos formales son importantes, lo fundamental, sin duda, es el contenido de la reunión. A partir de los testimonios recopilados se puede realizar un perfil de la mejor escena posible: estamos en el restaurante elegido, nos hemos sentado estratégicamente, hemos apagado el teléfono móvil, hemos pedido la bebida e incluso ha dado tiempo de charlar sobre banalidades o de la familia, si existe confianza. Pero antes de atacar hay que tener en cuenta una serie de consideraciones anotadas por nuestros expertos. En primer lugar, será necesario conocer el perfil del contrincante. Para eso, Internet puede ofrecer buena información. También es buena idea hablar antes con el interlocutor, aunque sea por teléfono, para que el encuentro posterior no sea tan rudo. De esta primera impresión podrá valorarse también el nivel de formalidad del encuentro.

Para romper el hielo inicial recurrir a las banalidades es lo más adecuado, crear al comienzo un ambiente desenfadado, hablar de temas superficiales y que faciliten la entrada en detalle de cosas concretas. Luego rematar la comida haciendo una síntesis de lo hablado para que no se queden cabos sueltos.

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¿Es conveniente apagar el móvil?

Nos acompaña a todas partes, incluso a las comidas de negocios, pero el uso que hacemos de él en esos momentos es objeto de polémica. Para los británicos, no hay excusa posible: dedicación absoluta al invitado, lo que significa apagar el móvil. Pero la mayor parte de las opiniones recabadas están en contra de esta tesis.

Apagar o en silencio. Para una minoría de encuestados la mejor opción es tener el teléfono apagado o en silencio, ya que consideran que recibir llamadas y atenderlas durante una comida y reunión da una imagen pésima y es una falta de respeto.

No apagar. Gana claramente esta opción. Es importante que el posible cliente vea que eres una persona ocupada e interesada por sus clientes en cualquier situación. ¿Y si hay muchas llamadas? Siempre queda el recurso de apagarlo como señal de que, en esos momentos, lo más importante es dicho cliente. Y una última posibilidad, es ponerlo en modo vibración, por si merece la pena ausentarte un minuto y responder alguna llamada después.

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La cuenta, por favor

Estamos llegando al final. Y también puede ser polémico. Para evitar cualquier tipo de malentendido, el consejo es dejar claro de antemano al maître del restaurante a quién debe entregar la nota. Lo normal, coinciden todas las opiniones, es que paga quien convoca, pero se admiten excepciones. Si la comida la han fijado las dos partes y no hay un convocante claro, es mejor establecer de antemano quién pagará. Si no ha sido posible, no hay que abalanzarse sobre la bandeja con la cuenta, sino estar pendiente de pedirla al camarero quien te la llevará a ti.

La despedida puede ser cordial o fría y será un buen termómetro para calcular las posibilidades de éxito de la comida que acabamos de celebrar. No tardaremos en saberlo, pero aún queda una última duda: qué hacer si pasan los días y no tenemos noticias por parte de nuestro interlocutor. Hay que tener paciencia, y llamar con un tiempo prudencial, una semana o así.

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Evita estos errores

Dejar cosas en el aire. Es un error no haber hecho una buena introducción de los objetivos de la comida, ya que al fin y al cabo no estáis ahí para perder el tiempo.

Exceso de rigidez. Hay que adaptarse siempre al otro comensal (cuando ya se conoce) y ser flexible y natural (cuando es la primera vez que se queda con esa persona).

Forzar la comida de una forma innecesaria. Y a pesar de ser un fracaso anunciado, pagar la cuenta.

Jamás llegues tarde a la cita. La puntualidad es requisito fundamental para los anglosajones y en comidas de negocios debe serlo también para los latinos.

¿A quién saludar primero? Si hay varios invitados, hay que identificar claramente al de mayor rango. Será, además, a quien haya que agradecer el haber aceptado la invitación.

No alargarla en exceso. Si intentamos retenerle demasiado, el invitado puede tener prisa y sentirse molesto.

Evita los comentarios jocosos. Intentar parecer original y avispado para quedar bien puede ser peligroso, salvo que haya mucha confianza. No hablar de asuntos polémicos.

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