Tres ejemplos de pymes que se benefician de un clúster

Trabajar dentro de la estructura de un clúster tiene múltiples ventajas para las pymes. Aquí puedes ver tres casos que lo demuestran.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Promaut

La razón. “Vas a una reunión y conoces las tendencias internacionales, sabes cuáles van a ser las políticas del sector y en qué línea se está trabajando”. La información de valor, “de primera mano”, es uno de los valores que Joan Matutano identifica como prioritario en su amplia experiencia en los clústeres. En 2003, el grupo empresarial que fundó se planteó un plan estratégico que pasaba por la diversificación así que decidió acudir a los tres clústeres catalanes del ámbito en que operaba, transporte, aeronáutica y eficiencia energética: “Nos ha servido para detectar oportunidades, desarrollar tecnología y, si es viable, crear una spinoff que la comercialice”. Siguiendo ese modelo, el grupo ha crecido en los últimos años a través de cinco nuevos proyectos. Un modelo singular cuya experiencia comparte ahora a través de la creación de una lanzadera de proyectos industriales abierta a todo el sector.


El proyecto. Promaut es una ingeniería especializada en la automatización, control y supervisión de procesos ubicada en Sant Boi de Llobregat. Su facturación ronda los 14 millones de euros al año y da empleo a cerca de 100 personas.

Las sensaciones. Matutano está convencido de que su colaboración con los clústeres ha sido productiva para todas las áreas de empresa, desde la internacionalización a “la gestión conjunta de compras optimizando los precios”.  Pero su consejo es que antes de actuar, el empresario interesado se pregunte “¿qué vas a hacer tú?

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Skylife Engineering

La razón. “Nos permite un nivel de interlocución que de otro modo sería muy complicado en un sector tan específico como el aeroespacial, donde una empresa enana como la nuestra habla con gigantes como Airbus o Boeing”. Pilar Rodríguez, CEO de Skylife Engineering, considera que su pertenencia a Hélice, el clúster andaluz aeroespacial, está siendo decisivo para implantar su proyecto: “Aglutina a fabricantes y suministradores de primer nivel, que en ambos casos son clientes nuestros. En la práctica, es una vía directa para el desarrollo de negocio, que además se construye en base a la relación de confianza que se va creando con los distintos encuentros que mantenemos. Y eso es muy importante”. 


El proyecto. Esta firma de ingeniería se constituye en 2011, fruto de una evolución natural tras largos años de investigación en la Universidad de Sevilla de varios de sus impulsores. Está especializada en electrónica de potencia y sistemas de navegación orientados a drones. Con una facturación de 300.000 euros en 2014, emplea a 12 personas, y espera seguir creciendo en los próximos años: en 2016 prevé facturar más de 1,2 millones y contar con 25 empleados. 


Las sensaciones. “Hélice hace un buen trabajo desde el punto de vista de aglutinar al sector, pero creo que se debería dar un paso y asumir un papel de liderazgo más definido. Más aún en un sector en donde el peso de la decisión política es importante, creo fundamental que se identifiquen de forma clara las necesidades de la industria”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Markus Wilhelms

La razón. “Nuestro proyecto ha nacido de un programa auspiciado por el clúster Biocat. En la práctica es como un sello de calidad que permite sentarse a hablar con muchas empresas e inversores que, ahora que ya hemos probado nuestro prototipo, están interesadas en la propuesta”, explica Markus Wilhelms. En la intervención de este clúster catalán ha sido crucial su equipo, que se conoció en el programa de formación Moebio, y además usMIMA se hizo con el primer premio de Bioemprendedor, una iniciativa apoyada por la Caixa y Barcelona Activa. Ambas experiencias sirvieron para identificar necesidades en el área de las ciencias de la salud, unas deficiencias no atendidas para las que el equipo “desarrolló una solución tecnológica y un modelo de negocio”.  


El proyecto. Hasta 600 necesidades no cubiertas identificaron Markus Wilhelms y sus tres socios (el equipo lo forman dos doctores en ciencias de la vida y dos ingenieros) durante su estancia en el Instituto Guttmann de neurorrehabilitación. De ellas, 400 ofrecían potencial de negocio, finalmente la seleccionada ha sido una solución no farmacológica ni invasiva, que emulando el masaje de un terapeuta, combate el estreñimiento crónico. 


Las sensaciones. “Una de las cosas más importantes que nos llevamos es la red de contactos”, pero este emprendedor alemán afincado en Barcelona está convencido de que “no hay muchas oportunidades con esta calidad. El programa es pequeño y específico pero introduce las últimas tendencias”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo