¿Cómo superar los obstáculos emocionales de tu primer año como emprendedor?

Antes de arrancar con el negocio todo parece fácil.  Sin embargo, a los pocos meses empiezan a surgir los problemas que provocan las primeras dudas y caídas de ánimo.

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Durante los primeros doce meses al frente de tu negocio vas a pasar por alguno de estos baches psicólogicos.

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¿Y si me equivoco con esta decisión?

Bloqueo

Al principio es habitual verse atenazado por las dudas, ya que parece que cada paso puede suponer el éxito o el fracaso de la empresa. Es verdad que el emprendedor está solo a la hora de tomar las decisiones, y tiene miles de preguntas. Lo cual puede provocarle angustia y bloqueo cada vez que se ve en la necesidad de elegir. Una gran ayuda para que el emprendedor encuentre el camino, y saque las soluciones a partir de la información que ya tiene en su interior, pero que está bloqueada es fijarse metas más cortas, ya que emprender es una carrera de fondo.

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¿Y si me va mal?

Miedo

Cuando el emprendedor se embarca en un negocio, es consciente de que las cosas pueden torcerse y acabar mal. Si eso ocurre, el golpe a su economía personal puede ser muy duro, sobre todo si no cuenta con una fuente de ingresos alternativa o si ha incurrido en demasiadas deudas. No saber cómo saldrá el negocio puede provocar mucha ansiedad y para evitar esa preocupación, es imprescindible establecer en el plan de empresa los límites más allá de los cuales no se puede seguir adelante: topes de endeudamiento, plazos para conseguir los objetivos, etcétera. Hay que ser consciente de los riesgos que se asumen y saber hasta dónde se está dispuesto a aguantar.

Aquí no hay reglas, depende del umbral de riesgo de cada uno: hay personas que nunca arriesgarían su casa, y otras que la tienen hipotecada y duermen tranquilamente.

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Acabo de empezar... y no puedo más

Pánico

En situaciones de crisis, es fácil dejarse llevar por los sentimientos y caer en el pánico. En ese estado, es difícil pensar con claridad, y eso hace que se tomen decisiones precipitadas que muchas veces serán equivocadas.

Aunque parezca que tiene poco que ver con los sentimientos, todos los expertos coinciden en que el plan de empresa es el mejor refuerzo para la resistencia psíquica. Por un lado, permite actuar con frialdad. Y es fundamental tener información económico-financiera actualizada (indicadores de tesorería, ventas, morosos) que permita hacer un seguimiento del proyecto mes a mes. A partir de ahí, habrá que buscar las causas de los problemas, analizar fríamente si se pueden corregir, y tomar la decisión de crecer, recortar gastos o abandonar antes de acabar en el hoyo.

Por otra parte, el plan de empresa ayuda al emprendedor a saber a lo que se enfrenta, porque permite identificar y medir los riesgos. Así se reduce la incertidumbre y se evita la ansiedad.

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La mala fama del empresario

Rechazo social

Estamos en un país en el que el emprendedor es admirado cuando tiene éxito, pero es un loco cuando está arrancando y pasando las penurias normales de los primeros años. Muchas veces, el emprendedor se enfrenta a la presión social, que condena con la palabra “fracasado” al que no logra el éxito rápidamente.

Una forma de soportar la desconfianza del entorno es borrar de la mente esa palabra y contemplar con naturalidad la posibilidad de abandonar el negocio.

Tal y como están hoy los ciclos económicos, cada vez más estrechos, y con lo rápido que maduran y caducan los negocios, un emprendedor siempre debe tener en cabeza la posibilidad de vender su empresa. Pero esto no hay que verlo como un paso atrás, sino un paso para tomar impulso y comenzar de nuevo, esta vez en mejores condiciones.

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