“Si Alemania no cambia, España seguirá en crisis durante muchos años”

Inasequible al desaliento, Joseph Stiglitz insiste en esta entrevista en su idea de que las políticas de ajuste impuestas por Alemania no sólo han llevado a Europa, y a España, a una crisis sin parangón, sino que los alemanes no muestran propósito de enmienda. 

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Al igual que muchos de sus colegas estadounidenses, entre ellos Paul Krugman, el Nobel Joseph Stiglitz ha vuelto a destilar en esta entrevista exclusiva con Emprendedores la antipatía y rechazo que le suscitan las políticas puestas en marcha en la Unión Europea.

De visita a Madrid para presentar su último libro, El precio de la desigualdad,  este profesor,  ex vicepresidente del Banco Mundial y ex asesor de Bill Clinton, que pasa por ser uno de los economistas más seguidos en el mundo, no vacila en atribuir a Angela Merkel la responsabilidad de una crisis económica y financiera que, en su opinión, hubiera sido perfectamente evitable. Incluso asegura que el empecinamiento de Angela Merkel en no rectificar un camino “descabellado”, amenaza con “prolongar la recesión en España durante muchos años”.
 
EMPRENDEDORES: Me gustaría conocer su opinión sobre la crisis de la deuda. ¿Cree que si Alemania y el Banco Central Europeo hubieran atajado el problema de la deuda griega desde un principio, el asunto se hubiera resuelto ya?
JOSEPH E. STIGLITZ: Creo que la crisis no hubiera sido como fue. A fin de cuentas, Grecia tenía un déficit del 120% de su Producto Interior Bruto, una suma muy solucionable. Pero en ese contexto, Alemania insistió en dos errores: la austeridad, que provocó el desplome de la economía griega, y unos tipos de interés altos, que dispararon la deuda del país. Si se hubieran decantado por mantener el crecimiento, nada de esto hubiera pasado.

EMP. Lo que dice resulta tan increíble que es difícil de aceptar. ¿Es que los políticos y economistas alemanes estaban (están) en las nubes?
J.S. Seguramente lo sabían, pero prefirieron montar una especie de narrativa moral: sois pecadores, habéis gastado demasiado, ahora debéis pagar el precio. Aprovecharon la crisis para dar una lección. Lo inaudito es que muchísimos economistas alemanes creen que la austeridad conduce al crecimiento, una idea descabellada y que ha demostrado ya ser falaz.

EMP. Lo de supeditar la moral a la economía no es habitual. ¿Cómo lo explica?
J.S. Habría que añadir el hecho de que hay elementos políticos que envuelven toda esta historia. Los políticos alemanes, de todos los partidos, se mostraron rotundamente contrarios a adoptar medidas eficaces de ayuda a Grecia, un país al que estaban obligados a respaldar. Se han olvidado de que cuando tuvieron problemas, durante la unificación, se les ayudó. Angela Merkel no ha sabido contrarrestar el estado de opinión imperante entre los políticos y la opinión pública alemana y actuar como una líder. De todos modos, tengo dudas de que otro político alemán hubiera podido convencer a su pueblo y resolver este embrollo de un modo eficiente.

EMP. Y esto no ha cambiado ni un ápice. Alemania sigue culpabilizando a los países del  sur de la crisis de la deuda.
J.S.  Están rotundamente equivocados. Le doy un ejemplo. Los déficits no eran el problema real que llevó a la crisis. España, por ejemplo, antes de desatarse todo este problema, tenía superávit. ¿Cómo puede decir que este es el problema cuando la deuda española no llegaba ni al 60% y era inferior a la media de Europa? Y Grecia, insisto, donde empezó todo, era un problema muy pequeño.

EMP. ¿En su opinión, Merkel no hizo lo necesario?
J.S. Ciertamente. Lo que hizo no fue bueno para Europa. Entiendo que algunas personas estén diciendo que Alemania debe elegir de una vez lo que tiene que hacer: liderar el euro o irse.

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Mayor desigualdad social y económica

EMP. Acusan a Alemania de explotar esta situación para crear una Europa más unida, con menor soberanía, en la que sea hegemónica. ¿Qué opina?
J.S.  Lo que veo es que, en la situación en la que está ahora mismo Europa, no hay otra salida que moverse hacia un sistema más federal. No hay otra elección. Si se quiere mantener el euro, habrá que moverse en la dirección de más unificación, crear un sistema bancario europeo y monetizar la deuda. Lo que no estoy convencido es de que Alemania esté dispuesta a hacer las concesiones y a dar las contrapartidas necesarias para que Europa pueda unirse más.

EMP. ¿Diría usted que la decisión del BCE de comprar deuda de forma ilimitada significa que Angela Merkel haya cedido?
J.S. Nada de eso. El Bundesbank ha votado en contra. Además, sigue el problema porque se insiste en que haya condiciones a cambio de la actuación del BCE. Y la pregunta es: ¿qué condiciones? Porque si van a seguir exigiendo más austeridad, no servirá de nada y será contraproducente.
 
EMP. ¿Cuál es su previsión sobre lo que puede ocurrir en los próximos años?
J.S. Que, a menos que las políticas europeas cambien radicalmente, la posibilidad de que países como España puedan recuperar su economía va a ser muy baja durante muchos años.

EMP. Usted acaba de escribir un libro sobre la desigualdad social y económica, un problema que preocupa mucho en su país. ¿Cree que se está reproduciendo en Europa?
J.S. Bueno, en EE UU es peor que en Europa. Ahora mismo ahí hay más desigualdad y menos oportunidades y se está poniendo peor a cada día que pasa. Pero Europa está yendo justo en la misma dirección, con los sueldos de los altos ejecutivos disparándose, los incentivos desorbitados... Estamos ante las mismas políticas, que llevarán a idénticos resultados.

EMP. Usted suele decir que el capitalismo de ahora es irresponsable y no tiene nada que ver con el de hace 50 años. ¿Qué es lo que ha provocado ese cambio?
J.S. El cambio ha tenido causas políticas, no económicas. Todo empezó con la llegada de las políticas implantadas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Pese a lo que se dice, que esas políticas han traído crecimiento, lo que sí han traído es mucha más desigualdad, desregulación financiera, sindicatos más débiles, reducción de impuestos a los especuladores y a los ricos, sobre todo a los altos ejecutivos.

EMP. ¿Cuál es el papel de los paraísos fiscales en esta ‘huida’ de los ‘ricos’?
J.S.  Total. No olvide que Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia de EEUU, tiene su dinero en las Islas Cayman, todo un símbolo de lo que está pasando. Eso, que en muchas sociedades sería inaceptable, en EEUU lo pasan por alto.

EMP. Tras la crisis financiera del 2008 ¿cree que los Gobiernos han sentado las condiciones para que la banca no vuelva a provocar otra crisis?
J.S. El problema incluso se está agravando. No quieren meter mano a los bancos ni reducir su tamaño; al revés, siguen queriendo bancos cada vez más grandes. Todos esos productos sofisticados como los derivados y CDO siguen sin ser transparentes. Hay billones de dólares en derivados sobre el Libor, un índice que, como descubrimos hace poco, está manipulado. El precio al que se prestan los bancos los unos a los otros es, pues, una mentira: el sistema está corrupto.

EMP. ¿Podemos tener otra crisis como la de 2008?
J.S. Espero que no ocurra; sin embargo, es más que posible. No hay ninguna confianza en que se hayan resuelto los problemas.

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Una visión emprendedora

Stiglitz cree que las sociedades actuales reconocen la aportación de los emprendedores y las nuevas ideas a la economías, pero de modo muy relativo. Veamos cuáles son sus ideas al respecto.

Según Stigliz, “la mayor parte de quienes han contribuido a nuestra sociedad con innovaciones empresariales muy positivas, desde la genética y la biotecnología al software y las tecnologías de la información, han logrado una recompensa muy escasa, al menos si la comparamos con la que han cosechado los grandes ejecutivos financieros, que además han traído nuestra economía al borde de la ruina”.

En su opinión, “aunque hay muchos emprendedores que han alcanzado éxito y fama, podrían ser muchos más. Hay toda una serie de distorsiones en el sistema (posiciones monopolísticas, tratamientos fiscales preferentes para determinados intereses especiales) que dañan la eficiencia de la economía y reducen la capacidad de éxito de los nuevos emprendedores, por ejemplo”.

“A esto hay que añadir otro factor. En EE UU, la mayor parte de los jóvenes de más talento, viendo las retribuciones astronómicas del mundo financiero, se decantan por trabajar ahí en lugar de emprender en sectores que serían de mucho más utilidad para nuestra economía. Incentivan así a los jóvenes a dedicarse a la economía de casino en lugar de dedicarse a actividades más productivas para todos”.

“Habría que acabar con una situación en la que los especuladores tributan menos de la mitad de los que crean negocios innovadores”, sentencia finalmente Stiglitz.

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Los viejos keynesianos nunca mueren

Si Paul Samuelson fue el gran sacerdote del keynesianismo cuando estas políticas, en los 70 y 80, estaban de moda, a Stigltiz se le podría calificar de auténtico guerrero de una tribu que no ha pasado por los mejores momentos en los últimos años.

Aparentemente vencido por sus adversarios, esos partidarios del libre mercado sin  trabas a los que tilda de “fundamentalistas”, este profesor de Columbia, que enseñó también en Stanford e Yale, sigue erre que erre denunciando las perversiones, que en su opinión han traído sus colegas, en libros, artículos, conferencias, programas de radio y televisión.

Su más reciente libro, The Price of Inequality: How Today’s Divided Society Endangers Our Future, el último de una serie de más de 20 ya publicados, es todo un alegato contra los efectos “nefastos”, según él, de un proceso que ha blindado a los ricos, puesto la economía a su servicio y que amenaza con liquidar definitivamente el llamado ‘sueño americano’.

Este economista está convencido de que nada de lo ocurrido tiene que ser inevitable, sino que es un error que podemos corregir.

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Ideas para enmarcar

La desigualdad, un mal en EE UU... y en Europa

“El problema de la desigualdad en peor en en Estados Unidos que en Europa. Ahora mismo ahí hay más desigualdad y menos oportunidades, y se está poniendo peor a cada día que pasa. En ese sentido, Europa va justo en la misma dirección, con los sueldos de los altos ejecutivos disparándose, los incentivos desorbitados... Estamos ante las mismas políticas, que desde luego llevarán a idénticos resultados”.

El precio de lo global

“El hecho de que el 1% de la población en EEUU (o en otros sitios) sea cada vez más rico no tiene nada que ver con la globalización sino con la permisividad, los bonos e incentivos y los salarios desorbitados de los CEO. Ahora bien, es evidente que a los trabajadores sí les afecta porque se han visto obligados a competir con los chinos, indios y de otros países”.

Crecimiento y empleo

 “En Estados Unidos, convertimos en el año 2000 un enorme superávit en décifit. ¿Cómo lo hicimos? Recortando impuestos a los ricos, segundo, luchando en dos guerras muy caras y fracasadas, dándole a la industria farmacéutica un regalo de billones de dólares al aceptar los precios que estas imponen sin rechistar, ni negociar. La mejor manera de luchar contra el déficit es poner la economía otra vez en funcionamiento, provocar el crecimiento y crear empleo”.

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