Por dónde empiezo la internacionalización de mi empresa

Francia, Portugal,… ¿o mejor América Latina? Elegir bien el mercado en el que nos estrenaremos internacionalmente puede determinar el rumbo de tu negocio.

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¿Me quedo cerca?

Algunos emprendedores creen que lo mejor es comenzar con los países vecinos y barajan Portugal y Francia como buenas opciones. Pero no podemos olvidar que el primero tiene aún un nivel de consumo escaso y el segundo posee un mercado muy competitivo y consolidado que dificulta la entrada.

Aún así, los países cercanos facilitan el desplazamiento de profesionales, y los husos horarios son similares al nuestro, lo que facilita el contacto con la matriz.

¿Uno o varios mercados?

Es importante plantearse si vamos a abordar uno o más mercados de manera simultánea. Como máximo, una pyme debería plantearse el crecimiento en dos mercados para poder ir respondiendo a las demandas que surjan en el camino.

Analiza en profundidad todas las variables

Antes de lanzarnos, deberíamos estudiar cada país y sus circunstancias. Puede que nos encontremos un país poco desarrollado pero que tenga un nicho interesante para nuestro negocio. Además de las variables económicas, habría que mirar con lupa las variables políticas, las legales y las culturales.

Ojo con las barreras de entrada

Es uno de los parámetros más influyentes y hay que considerar el volumen de ventas anual, el flujo de importaciones y el nivel de consumo. Si un mercado es un gran consumidor de un producto como el nuestro, pero no tiene apenas exportación española tenemos que preguntarnos por qué. Puede que existan barreras de entrada o que no sea viable para nosotros.

¿Quién es tu cliente? ¿Lo has pensado bien?

Es fundamental identificar los nichos de mercado y los clientes potenciales. Para ello debemos fijarnos en los indicadores socioeconómicos, los ingresos familiares o el volumen de la población urbana. Para ello puedes acudir a estudios e información que suelen facilitar las entidades de fomento del comercio exterior.

¿Contra quién compito?

Hay que analizar la competencia de forma exhaustiva. Si los rivales no existen porque la actividad es incipiente, podríamos considerarlo como un punto a nuestro favor. Pero, ¡cuidado! Podría ocurrir que el mercado no esté maduro y el consumidor se niegue a pagar por nuestros servicios.

El precio, la clave

Uno de los valores más importantes que tienen en cuenta los consumidores en los bienes de consumo diario es el precio. Deberíamos ponderar la cadena de precios a la exportación. Para ello tenemos que inspeccionar costes de transporte, la gestión de aduanas o la carga arancelaria.

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