"Así convertimos una empresa local de Almería en una multinacional de éxito"

Los materiales de Grupo Cosentino visten edificios en todos los puntos del planeta. Conoce los trucos que han llevado a esta empresa a lo más alto.

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Elegir bien la compañía

Francisco y Eduardo Martínez-Cosentino se unieron para transformar una pequeña serrrería de Macael (Almería) en Mármoles Cosentino. Empezaron con 17 empleados. Poco después, se uniría el tercer hermano José.

Francisco Martínez-Cosentino, presidente de la compañía sabe que uno de sus mayores éxitos ha sido saber elegir a sus compañeros de viaje. “Hemos sabido trabajar muy bien los tres hermanos juntos. Son las personas que más han confiado en mí y yo en ellos. Su papel en la empresa ha sido enorme, extraordinario.”

Además afirma “La empresa es el equipo que la conforma, los lazos invisibles forjados por los valores y también el ejemplo que se transmite a los que te rodean”.

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Innovar o morir

Hay un antes y un después en la compañía, el desarrollo de Silestone en 1990. Este descubrimiento se hizo justo después de arruinarse apostando por el Marmolstone. Tras el fracaso se siguió investigando hasta que se llegó a descubrir el material que les cambiaría la vida.

“La innovación es parte del ADN de nuestra empresa. Me gusta recordar lo que decía el gran Peter Drucker, ‘innovar es la esencia de ser empresario’. Dedicamos recursos y personas a investigar constantemente, como paso previo a generar innovación de verdad. Esto no va de golpes de genialidad”. Y de esa manera, han surgido materiales que se han convertido en referencias mundiales.

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Apostar por la internacionalización

Los primeros pinitos fueron en los arranques de la empresa, en 1985, con la apertura de delegaciones comerciales en Francia y Alemania, pero el paso definitivo lo realizaron en 1997 cuando crearon la primera filial, en Estados Unidos.

 “Las empresas empiezan exportando, haciendo su primera venta a un cliente internacional, luego vienen otros, y así se va ganando confianza y experiencia. El salto importante viene cuando eres capaz de apostar de forma duradera por un mercado, con inversiones fijas en activos. Las empresas familiares tienen que desprenderse de complejos y clichés para dar el salto a la internacionalización”, afirma Francisco.

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Constancia y trabajo

Una de las cosas que recalca Martínez-Cosentino es el trabajo: “La constancia, el tener un proyecto en la mente, una meta que alcanzar y, alcanzada ésta, saltar a la siguiente. También es fundamental rodearse de un equipo de primera, con gente más inteligente que tú, que se crea el proyecto tanto o más que tú para saber impulsarlo y que sepan crear sus propios equipos y sacar lo mejor de ellos”.

Aprender de los errores es una de sus máximas “El éxito hay que administrarlo bien para que no te nuble la vista y no te aparte de lo esencial: no dejar de innovar y probar nuevas fórmulas que consigan que tu negocio sea percibido como diferente en el mercado.”

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