Los secretos de Obama para mejorar tu capacidad de comunicación

¿Echas de menos las capacidades oratorias de Barack Obama? Aprovechamos para repasar las técnicas de oratoria de uno de los presidentes de EEUU que mejor han manejado la comunicación política. Toma nota y aplica estas técnica en tu día a día, si quieres convertirte en un profesional de la persuasión.

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Fortalece tus puntos débiles

Obama es un maestro en identificar aquellos puntos que pueden suponer un conflicto en su carrera y afrontarlo de forma directa, natural e incluso divertida, antes de que supongan un obstáculo.

Pues bien, en la empresa ocurre lo mismo. Como propone Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, “estudia bien tus puntos débiles y fuertes y cualquier crítica. Una vez identificados los posibles errores o debilidades, dales la vuelta. Enfatiza el valor de una empresa como la tuya que es capaz de aceptar los valores que propones tú. De esta manera, no sólo anularás argumentos futuros en contra sino que demostrarás la humildad y la honestidad de ser capaz de reconocer tus errores”.

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Transmite honestidad

Todo lo que Obama ha pedido a los suyos lo ha refrendado con el ejemplo. Si les ha pedido honestidad, les ha transmitido honestidad. Si les ha pedido fidelidad, les ha transmitido fidelidad. El líder debe buscar el compromiso a través de la transmisión de valores; no del miedo o la imposición.

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Cumple lo que prometes

“Él les pide a los suyos lo que está dispuesto a dar. Lo que dice que va a hacer lo hace”, insiste McEncroe. Sus iniciativas avalan la integridad de quien las ejecuta. Haz tú lo mismo. Si pides a tu equipo que aúne esfuerzos, que reduzca sus extras, tú no puedes descolgarte cobrando un bonus.

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Empatiza con tu audiencia

Moléstate en conocer los problemas de tu gente y háblales desde su punto de vista, con su lenguaje y sus propias preocupaciones. Recrea situaciones que puedan identificar fácilmente; de esta manera les darás a entender que eres alguien como ellos, que entiendes sus angustias, que compartes sus miedos y se sentirán más cerca de ti.

Focalízate en los sueños que puedes compartir con los otros como hace Barack Obama cuando apela a los grandes sueños americanos: “Yo sé algo sobre ese sueño. Yo no nací en un hogar rico. Fui educado por una madre soltera con la ayuda de mis abuelos, que crecieron en una pequeña ciudad de Kansas, fueron a la escuela gracias a la Ley del Soldado, y compraron su casa a través de un préstamo de la Dirección federal de la Vivienda. Mi madre tuvo que recurrir en una ocasión a los cupones canjeables por comida de la asistencia pública, pero a pesar de todo consiguió, gracias también a las becas, que dispusiera de la oportunidad de ir a las mejores escuelas. Mi madre me ayudó a entrar en algunas de las mejores universidades y me concedió préstamos que Michelle [su mujer] y yo terminamos de pagar no hace muchos años”.

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Nunca descalifica

Uno de los mejores caminos para demostrar tu ética es respetar siempre a tu adversario. No entres en bajezas ni otras artimañas que desprestigian más a quien las utiliza que a quien las padece. Ante los insultos, planta cara de forma cortés, pero firme.

En cierto momento de la campaña tuvo que enfrentarse a una situación delicada en que un senador conservador, en una conferencia dentro de una iglesia, le amonestó subrepticiamente por ser negro y le dio la bienvenida a su casa, haciendo alusión a la mayoría caucásica que estaba en el auditorio. Obama, lejos de responder al insulto, arrancó el discurso ensalzando las virtudes del senador que acababa de hablar.

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Sé agradecido

Procura no olvidar sus orígenes. Y agradece tanto a su familia como a los responsables de su campaña el gran esfuerzo realizado. Pero también agradece la tarea de sus opositores y de su predecesor y, por supuesto, no olvida el gran esfuerzo de los miles y miles de ciudadanos anónimos que le han ayudado con su aportación económica o voluntaria.

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Olvida la actitud paternalista

En su discurso de la victoria, Obama no escatima palabras para describir la difícil situación del país y lo hace desde la perspectiva de quien habla a un público que es inteligente y que sabe lo que hay entre manos: “Sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas –dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo–. El camino por delante será largo. La subida será empinada (...). Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan esperanzado como lo estoy esta noche de que llegaremos. Os prometo que nosotros, como pueblo, llegaremos”.

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Reconoce los méritos ajenos

En el mismo discurso mencionado no duda en alabar los méritos de sus oponentes “Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado”, (refiriéndose a McCain) como los del partido republicano (“un partido fundado sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Valores que todos compartimos”). Con este tipo de gestos, contribuyes a ganar a tu causa a quienes en principio estaban en contra.

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Escoge a los más válidos

Lo dijo durante la campaña y ha demostrado que lo lleva a la práctica: él se va a rodear de los mejores, vengan de donde vengan. Ésa es una ventaja que tienen los americanos sobre los españoles. Allí es el candidato el que elige a su equipo, no se lo impone el partido, lo que le permite apostar por la meritocracia. Eso, trasladado a la empresa, consistiría en intentar buscar dentro de tu equipo a los mejores y no tener miedo de que sean incluso más válidos que tú.

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Obama consiguió movilizar a millones de votantes y atraer a gran número de donantes anónimos por su capacidad para repartir poder y dejar que las decisiones estén en manos de muchos. Pero, además, ha recurrido como nadie a las nuevas tecnologías, SMS, redes sociales, correos electrónicos, lo que permitió una relación directa con sus votantes. Haz tú lo mismo.

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Busca un terreno en común

Como se analiza en el libro Hablar como Obama, el líder norteamericano es capaz de conectar con un auditorio compuesto por mujeres trabajadoras, agradeciendo el esfuerzo de su madre trabajadora, de su abuela trabajadora y de su mujer trabajadora. Es capaz de convencer a un público de trabajadores sociales de Florida apelando a su pasado como trabajador social en Chicago. Un buen líder tiene que hacer eso, debe molestarse en conocer a su audiencia y en encontrar los resortes que le permitan llegar a ellos. Pueden ser referencias incluso deportivas, universitarias, de tus experiencias...

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Usa mensajes cortos

Crea eslóganes, frases muy fáciles de recordar, gracias a que, como insiste McEncroe, “es un artesano del discurso. Lo trabaja mucho y lo estudia a fondo, puliendo las frases y las palabras que mejor pueden transmitir el mensaje que quiere comunicar”. El famoso “ yes, we can”, entra dentro de esta categoría. Es un lenguaje de palabras simples y verbos de acción, recalcando las ideas principales en las oraciones más sencillas de construir gramaticalmente.

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Utiliza pronombres personales

El empleo del yo ayuda también a la personalización del mensaje, la utilización del nosotros introduce a la audiencia en el mensaje y resulta integrador: no soy yo quien lo consigue, somos nosotros; tú participas conmigo. Deben combinarse los dos: “Conozco a estos niños. Sé de su desesperanza. Yo empecé mi carrera profesional hace dos décadas como trabajador social en las calles del South Side de Chicago. Trabajé con padres, profesores y líderes locales para luchar por su futuro… Y, aunque conozco la desesperanza, conozco también la esperanza. Sé que si llevamos programas de educación elemental a estas comunidades…”

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Recurre a imágenes conceptuales

Cuenta historias que ayudan a generar imágenes en la mente del oyente y lo hace con gran profusión de detalles. Utiliza un lenguaje de motivación en el que invita al oyente a ser protagonista. McEncroe insiste en esta faceta de Obama: “Utiliza muchos ejemplos de la historia con un lenguaje muy poético que suscita imágenes. En el discurso de investidura, por ejemplo, terminó dando esperanza a la gente aportando una anécdota de la guerra de independencia. Hablaba de cómo un pequeño grupo de hombres soportaban los rigores del frío invierno frente a un fuego de campamento y de cómo habían cruzado el río en esas condiciones y habían vencido a los ingleses”.

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Elige un lenguaje positivo y afirmativo

Recurre a citas de otras personas, conoce a su audiencia y nunca enumera. Habla a las emociones y en este sentido una enumeración restaría emoción, imprimiendo un aire formal y lejano al discurso. En lugar de eso estructura su discurso con el recurso a la reiteración de la misa fórmula, del giro, del bucle: “Que no quepa duda de las dificultades a las que nos enfrentamos (...)”; “Nos enfrentamos a la creencia de qué es correcto…”; “Nos enfrentamos a décadas de partidismo…”

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Lenguaje no verbal

- Transmite aplomo. Camina erguido, con los hombros rectos, se muestra sereno, pero no engreído ni orgulloso, intercala de vez en cuando una sonrisa amplia y franca, y cuando hay atril pone las manos a ambos lados del mismo mostrando seguridad.
- Domina la voz. Trabaja bien la entonación, jugando con el volumen, el ritmo y la modulación. Eleva el tono cuando quiere enfatizar algo y lo baja para mostrar desaprobación.
- Gesticula mientras habla con ademanes suaves, pero firmes, y a veces refrenda sus palabras con signos imaginarios: como hacer que llama a la puerta o que escribe en el aire o para detener imaginariamente una idea. Su insistencia en ponerse la mano en el corazón en los momentos clave, confiere sinceridad a sus palabras.
- Mira a los ojos. Siempre que acude al estrado lo hace aplaudiendo a su audiencia y cuando se dirige a ella va oscilando lentamente de izquierda a derecha, con ello transmite respeto hacia sus oyentes y que les habla a ellos, por eso quiere mirarlos uno a uno, como si les mirase a los ojos.

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Comunicación no verbal

Si te ha interesado este artículo, seguro que también te será de utilidad este otro contenido: Gestos y posturas para potenciar tu comunicación no verbal.

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