Prácticas maquiavélicas y luchas de poder dentro de la empresa

En las organizaciones, las luchas de poder son una constante. Saber cómo manejarlas, tanto si te ves involucrado en una de ellas como si se producen en los escalafones inferiores, resulta crucial para tu futuro y el de tu empresa.

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¿Es de verdad tu lucha?

Parece una obviedad, pero a menudo nos dejamos contagiar por las luchas ajenas. Diego Vicente, profesor de Liderazgo de IE Business School, nos propone que nos hagamos una pregunta: ¿lo que persigues es lo que realmente te interesa o lo que te mueve es la envidia? “A menudo confundimos nuestro objetivo personal con el objetivo personal del otro y nos vemos arrastrados por otros intereses que no son los estrictamente profesionales”.

Persigue sanamente tu objetivo

Revisa periódicamente tu estrategia para analizar si lo que estás haciendo lo haces porque te acerca a tu objetivo o simplemente para hacer más pequeño a tu rival. Si la respuesta al segundo caso es afirmativa, modifica tu plan de acción. En el momento en que dejas que afloren las emociones, vas a perder de vista la objetividad y la racionalidad.

Si lo que haces es jugar a la contra, tratando de ponerle zancadillas o magnificando sus errores, caerás en una estrategia insana y a la postre perjudicial, porque estarás más pendiente de los asuntos ajenos que de los propios.

¿Es el tipo de poder que quieres conseguir?

Analiza qué tipo de situaciones se están dando en la empresa. Si es una compañía en la que prima la manipulación, los rumores, la maledicencia, deberás valorar si te interesa participar de este juego. Ten en cuenta que si logras tu objetivo con malas artes, siempre vas a tener el miedo de que otros te hagan lo mismo.

Si te decides, lucha sin miedo

Detrás de una lucha de poder siempre subyace el miedo: a perder una posición, un estatus, la autoestima. Y el miedo por definición es un asesor peligroso. Tanto porque te impulsa a cometer actos desesperados como porque te puede hacer perder la lucha. Como insiste Joep Schrijvers en La estrategia de la rata: “Quien tenga miedo de las consecuencias se pone en desventaja. Si tienes miedo a perder ya has perdido”.

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