Cómo actuar si un cliente te invita a cenar a su casa

Tú, emprendedor principiante, te encuentras en la situación de tener que ir a cenar a casa de tu cliente y no sabes cómo actuar una vez llegues a su morada. No temas, te damos unas pautas para que la cita sea todo un éxito.

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Un día, de casualidad te cruzas con uno de tus clientes o te llama por teléfono de forma inesperada. Por su tono de voz intuyes que no es para darte malas noticias. Después de alabar el buen funcionamiento de tu empresa tu cliente te invita a cenar a su casa. “Nada… una cena informal para conocernos mejor”.

De todas las situaciones que habías podido contemplar en tu profesión, tal vez ésta no estuviese en los primeros puestos de la lista, a lo mejor incluso, ni siquiera la habías imaginado. Este tipo de invitaciones son cada vez más frecuentes y su finalidad es la de establecer un mayor acercamiento con los empresarios con los que trabaja, conocerlos mejor y, en algunos casos, quizás, ponerles a prueba.

¡Que no cunda el pánico! Lo importante es el sentido común. Y apúntate estos consejos esenciales que aquí te damos para que la velada sea redonda.

Vestimenta

Al ser un encuentro informal, el estilo debe estar en esa sintonía y acorde a tu gusto y personalidad, pero a la vez elegante y discreto. Si es una comida, puedes vestir colores claros; si es una cena, mejor los tonos más oscuros. Si el invitado es un hombre, no lleves corbata (es sólo para la oficina): un pantalón de vestir, una chaqueta americana y una camisa estará bien, procurando combinar los colores. Si es una mujer, de la misma forma: elegante y discreta. Nunca provocativa con el maquillaje ni con los complementos (joyas, bolsos). La ropa tiene que estar bien planchada y los zapatos, limpios.

Puntualidad

Es algo que se presupone, ya que es una norma básica de respeto en cualquier ámbito social. Si vas a llegar tarde por cualquier circunstancia, debes llamar por teléfono y comunicarlo, y aunque en un primer momento pases un mal rato, tu jefe y su pareja lo agradecerán. Tampoco debes llegar antes de la hora, pues podrías cambiarle los planes de organización de la comida a los anfitriones.

Regalo

Te aconsejamos que lleves un regalo para los anfitriones de la casa. No demasiado ostentoso y, por supuesto, acorde con el nivel económico que tu bolsillo te permita. El regalo es un detalle que siempre se agradece, no es necesario impresionar.

Conversación

Conviene informarse antes, a través de conocidos comunes qué temas le son más interesantes, como sus aficiones y gustos. Por otro lado, debes evitar otros como política, sexo, fútbol y temas que pienses que pueden generar algún conflicto por diferencia de opiniones. Un consejo: piensa antes de contestar a una pregunta directa.

¿Se habla de trabajo?

No, ni siquiera de esa brillante idea sobre un proyecto nuevo que se te ocurrió hace un par de semanas. Recuerda que la comida o cena es informal, por lo que es más idóneo pedirle una reunión o aprovechar un momento acertado para comentársela en la oficina.

¿Se permite repetir?

No debes repetir de cualquiera de los platos del menú. Da las gracias y haz algún comentario de lo buena que ha estado la comida y de lo bien que ha sido organizada. Si los anfitriones insisten en que repitas un poco más del estofado o del postre y no tienes más apetito, di que estás satisfecho de una manera sutil.

Hora de marcharse

Te puede surgir la duda sobre el momento idóneo para despedirte y marcharte: después de los postres, del café, del primer licor o copa… No olvides que cuando se termina de comer o cenar, normalmente el anfitrión invita a tomar café, té o algún licor y se aprovecha para hacer un poco de sobremesa. Es interesante participar en ella. Pero no se debe abusar de ese tiempo, ni alargarlo demasiado. Tu sentido común te anunciará cuándo debes despedirte. Pero evita interrumpir una conversación que sea interesante para tu cliente. Simplemente, no repitas ni pidas otra copa y espera el momento oportuno para despedirte.

Cuidado con el alcohol

No bebas demasiado, ni durante ni después de la comida o cena. La velada puede ser perfecta, pero si abusas de él, el resultado será catastrófico (en un 99% de los casos). Tampoco debes fumar, si los anfitriones no lo hacen. Por último, otros consejos para recordar: no empieces a comer hasta que la anfitriona de la casa lo haga y disimula los bostezos, aunque el tema de conversación no sea de tu agrado o interés. También conviene saber antes si será una comida o cena sentados, tipo bufé o barbacoa… porque el vestuario puede variar según la situación.

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