Cómo puedes sacar más partido a tu talento

Hay una leyenda urbana que dice que los humanos sólo usamos el 10% de nuestro cerebro. Si esto fuera así, tendríamos un 90% de potencial que no llegamos a utilizar. Toma nota de las claves que nos da Joaquín Lorente en su bestseller Tú puedes (Planeta) para sacar el máximo partido a la zona gris de tu cabeza.

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Lograr triunfos emprendedores

El éxito es el primer objetivo –confeso o no– del emprendedor. Y lograrlo dependerá, en parte, de la habilidad para satisfacer demandas no cubiertas. “Todo aquel que quiera permanecer, debe concebir su oferta desde una única visión: aportar un bien deseable que quienes lo reciban no quieran perder ni sustituir por otro” explica Joaquín Lorente.

Pero, ¡ojo!, esto se deberá hacer en el instante oportuno. Una teoría aplicable a cualquier parcela de la vida. “No le des más comida al saciado. No le propongas un nuevo amor al enamorado. No le hables de nuevas eternidades al creyente convencido. No es el momento”. Piensa Lorente que, gracias a este razonamiento, se han generado las grandes conquistas en las relaciones personales, sociales, políticas y, “por supuesto”, en las comerciales. A partir de aquí, la clave estará en “saber llenar un vacío en el momento sensible”.

Las pasiones son importantes

Tal meta será inalcanzable si no se despliega entusiasmo y máxima implicación. El autor parte de la base de que los conocimientos adquiridos con los años sirven, “en el mejor de los casos”, para conseguir el 49% de los objetivos. El 51% restante depende de la actitud que uno exhiba al potenciar su figura, relacionarse con el entorno o compartir su interés por la actividad que desarrolla. Se trata de mostrar pasión y de hacerla partícipe.

Llegados a este punto, Lorente echa en falta que las Universidades se limiten a difundir conocimientos, mientras prescinden, “cuando no desprecian”, la transmisión de actitudes. “Hay decenas de carreras universitarias, cada una con decenas de catedráticos y profesores impartiendo decenas de materias. Pero aquella que favorecerá el 51% del éxito en la vida, se ignora”. No extraña, entonces, que el título de este capítulo sea ¿Cuándo habrá catedráticos de pasión?

Perder horas de sueño

Un negocio no existe mientras alguien no se lo lleva a dormir a la cama. Lorente subraya así el ímprobo esfuerzo que supone gestionar un proyecto, algo que seguro nos robará muchas horas de sueño. Emprender es duro, incluso –en ocasiones– ingrato, pero gratificante al mismo tiempo. Una realidad que a veces se olvida y que conviene recordar. “Un negocio no sirve para aprovecharse de él. Es él quien se aprovecha de ti, de tu talento, tu energía y tus horas”, puntualiza.

En línea con lo anterior, el autor expone que conducir un negocio es, mucho antes que una oportunidad, una responsabilidad. “Con el agravante o aliciente de que ningún mapa vale, porque eres tú quien lo debe ir trazando entre constantes curvas, socavones y desprendimientos desconocidos y a veces imprevisibles”. Una carrera de obstáculos que se afronta con mayores garantías, siempre que  uno haga gala de esa pasión de la que antes hablábamos.

Genera ambición

“La sana ambición no sólo hay que desearla. Ante determinados sueños o necesidades, hay que generarla en uno mismo y excitarla en nuestros compañeros de viaje”, opina Joaquín Lorente. Esta cualidad, utilizada como alimentador de energía, nos hace dar lo mejor de cada uno”. Nos encontramos ante una de las llaves que, junto a la pasión y el conocimiento, hacen que el camino emprendedor resulte menos tortuoso.

Ahora bien, este empuje debe ser proporcional a las capacidades personales. De lo contrario, corremos el riesgo de superar nuestros límites, con consecuencias nefastas. El remedio a esto pasa por medir, de forma óptima, nuestro apetito emprendedor. “La dosificación es detectar cuándo la ambición alcanza un nivel de exceso que entra en el agujero negro de lo inalcanzable, porque además de destruir a uno mismo, aplasta el respeto de quienes nos ayudan y confían en nosotros”.

«Yo lo sé todo» es el principio de no saber nada

El último párrafo saca a la luz otra de las máximas emprendedoras: un negocio es sinónimo de evolución y aprendizaje continuos, donde cualquier elemento es susceptible de mejora. Un proceso que nace de nuestra capacidad para dudar ante hechos o teorías. “La duda, usada como sano ejercicio de cuestionar lo existente con la única intención de mejorarlo, es el primer peldaño de esa escalera sin límites que conocemos como el progreso”, aclara Lorente.

La actitud descrita impide caer en la complacencia y en el inmovilismo. A cambio, uno reconocerá sus limitaciones y, en un gesto de humildad, asimilará conocimientos provenientes tanto de fuera como de dentro de su entorno: “El ‘eso ya está bien’, referido a temas de gran relevancia, conduce al conformismo, y cuando se está compitiendo con otros, puede ser el principio del fin”.

Escuchar al entorno

El anterior punto enlaza con otro de los planteamientos del autor, quien lo refleja en una vivencia personal. Cuenta Lorente cómo, mientras escribía al mediodía en la terraza de un bar, le asaltó el deseo de tomarse una tapa. Raudo, la pidió. Pero sólo tenían frutos secos. Consultó al camarero el motivo de tal desaguisado.

“Porque el director nunca me ha preguntado qué piden los clientes y eso que, con unas buenas tapas, podríamos aumentar la facturación al menos, en un 30%”. La respuesta ilustra una lección emprendedora: escuchar –no sólo oír– al entorno supone un valor añadido.

Futuro pluscuamperfecto

Uno de los atractivos del libro radica en la estimulante interpretación que el autor realiza sobre el futuro que nos espera, con especial énfasis en el apartado económico.

- 2020, la década del Big Bang. El autor augura una colisión a escala global. Por un lado, miles de millones de personas que enfocan la vida desde la perspectiva del ser, donde el consumo, en cierto modo, pasa a un segundo plano. En contraposición, aquellos ciudadanos con “una conciencia dominante de tener”, procedentes, en su mayoría, de países que están viviendo un intenso crecimiento, como China. Movimientos a los que debería estar atenta la clase emprendedora, a la hora de identificar mercados potenciales.  
- Sorpresa, sorpresa. La que nos depara el imponente avance tecnológico a cada hora, minuto, segundo. Una tendencia que se intensificará en los próximos años, según Lorente, y que tiene una consecuencia inmediata: “Toda evolución intensa y continua anula la capacidad de sorpresa, lo cual eleva el listón de la excelencia”. Un desafío en toda regla, sin duda, para aquellos que estén pensando en crear un negocio.

Tú Puedes, en 10 tweets

Uno de los rasgos definitorios de Tú puedes es que está poblado de numerosos mensajes directos y concisos. Píldoras dialécticas que encierran las teorías sobre las que Joaquín Lorente va hilando su discurso y que, en muchos casos, no exceden los 140 caracteres:

- Quien no se hace sus propias preguntas, no construye su camino: sigue el de otros.
- El amor es un sentimiento que, en su estado más puro, es entrega que aglutina y multiplica. Conducir un negocio, también.
- En cualquier área de la vida, el éxito es la suma de los aciertos después de haber descontado los errores.
- En cualquier orden de la vida, la perfección no se consigue por la ausencia de problemas, sino por saber evitarlos o superarlos.
- Un problema previsto y canalizado fomenta soluciones. Un problema ignorado o despreciado siempre causa devastaciones.
- El organigrama perfecto debería siempre ser un “mapa de atajos para alcanzar la máxima eficacia”.
- La suerte es el azar aprovechado.
- El presente siempre es el mejor momento para mejorar el futuro.
- Convertir los sueños en realidad justifica la existencia. Hacerlo posible siempre requiere estar bien despierto.
- Antes el dominio se ejercía sometiendo a los pueblos. Ahora se ejerce convirtiéndolos en consumidores.

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