14 tentaciones de saltarse la ley que puede sentir el emprendedor

Aunque la mayoría cumplen la Ley, hay pecados veniales y capitales que, también los emprendedores, pueden cometer. Recogemos aquí algunos de los más frecuentes con las consecuentes sanciones que podrían acarrear.

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Al gestionar un negocio, su responsable puede tener la tentación de incumplir algunas de las normas establecidas con vistas a mejorar el rendimiento de la actividad. Pecados veniales como no justificar pequeños gastos ante Hacienda o pecados capitales como no contratar legalmente a un trabajador. Actuaciones todas ellas que conllevan multas de mayor o menor gravedad.

Y si retraso el pago a mi proveedor? ¿Por qué no oculto esas facturas y, de este modo, evito abonar el IVA? ¿Y si no doy de alta a este trabajador al que, en un principio, sólo voy a contratar por 15 días? Estas son preguntas que, en un determinado momento, le pueden asaltar a un emprendedor a la hora de dirigir su negocio. Tentaciones, al final, que tiene al alcance de la mano y que le llevarán a cometer irregularidades en campos como el laboral o el fiscal. Dejar claro, no obstante, que la gran mayoría de los emprendedores cumple la ley, aunque siempre habrá un pequeño porcentaje que no lo haga. Estos son algunos de los incumplimientos.

El trabajador, sin derechos de ningún tipo

“Algunos empresarios, para ahorrar costes en Seguridad Social, tienen a trabajadores sin contrato de trabajo. Ello significa asumir un riesgo muy alto que puede ocasionar graves problemas y sanciones”. La advertencia viene de Emprendeon.com, asesoría online para pymes.

Seguramente sea la infracción más grave en el ámbito laboral, ya que al trabajador se le desprende de todos sus derechos.

Por su parte Jorge Travesedo, de Sagardoy Abogados, recuerda que a veces es el mismo empresario quien no se da de alta. “Este es el mayor incumplimiento que se produce actualmente. “Muchos autónomos creen que hasta no alcanzar el Salario Mínimo Interprofesional no tienen obligación de hacerlo, pero lo que grava la ley es la asiduidad, no habla de cantidades. Uno puede cobrar en un mes por un trabajo lo mismo que cobraría a lo largo de todo el año con el salarío mínimo y no tener que darse de alta, pero si la cantidad se reparte con asiduidad sí”.

Sanciones

Algunas de las sanciones para casos particulares facilitadas por Jorge Travesedo son las siguientes:

Las sanciones por contratar a un extranjero sin papeles 10.000€ por cada uno de ellos.

Un trabajador nacional que ejerza una actividad cobrando el INEM: 6.000€

Un nacional sin cobrar prestaciones de ningún tipo: 3.000€

http://www.sagardoy.com/

El trabajador, con sus derechos limitados

El empresario puede dar de alta a sus empleados, pero esto no implica que ya no sucumba a otras tentaciones “capitales”, que le lleven a incurrir en diferentes irregularidades. Un caso tipo es el de un profesional con contrato a media jornada, pero que en realidad trabaja la jornada completa. “En este supuesto, la diferencia salarial correspondiente se paga ‘en negro’, lo que suele implicar un fraude fiscal”. Asimismo, el trabajador ve cómo los derechos adquiridos, como el de subsidio, “se ven reducidos, a todos los efectos, a la mitad”. 

Jorge Travesedo dice que esta suele ser una práctica más común en las pequeñas empresas. En cuanto a los becarios, dice que “este tipo de contratos está perfectamente regulado por el Régimen de la Seguridad Social y suelen estar dados de alta porque al mismo empresario le interesa recibir la bonificación, el problema aquí es cuando en lugar de coger al joven para que aprenda como becario se le pone a cubrir una baja o a desempeñar una labor como cualquier otro trabajador”.

De contrato temporal a contrato temporal, y empleo porque me toca

¿Quién no conoce a alguien que encadena un contrato temporal con otro contrato temporal, cuando viene realizando en la empresa una tarea continuada y fija durante bastante tiempo? Esta es otra de las irregularidades tentadoras para un empresario que obtendrá “beneficios” con esta actitud, al resultarle más sencillo despedir al trabajador.

A este respecto declaran en Emprendeon.com: “Desde el 1 de enero de 2013 vuelve la prohibición de encadenar trabajos temporales, es decir, si a un trabajador le hacemos 2 o más contratos  temporales que sumen más de 24 meses en un periodo total de 30, ese trabajador se convierte en indefinido, en virtud del artículo 15.ET

Para entenderlo mejor, veamos un ejemplo: a fecha de 1 de noviembre de 2015 teníamos un trabajador que estaba cumpliendo su segundo contrato temporal (tiene que ser más de uno), en esa fecha la prestación de servicios acumulada entre los dos contratos superaba los 24 meses dentro de un periodo de 30, por lo tanto a fecha 1 de noviembre ya había adquirido la condición de fijo, y por lo tanto, en caso de ser despedido por causa de fin de contrato temporal, el trabajador podría demandar a la empresa por despido improcedente".

http://www.emprendeon.com/

¿Por qué dicen obra y servicio cuando no es así?

Otra muestra de cómo emplear una fórmula de contratación que no se ajusta a la realidad es la que sigue: A un profesional se le contrata por obra y servicio cuando su actividad no encaja en esta categoría laboral. Una táctica, por otro lado, con la que el infractor puede despedir al empleado en el momento que lo considere conveniente. 

Sanciones

La ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social contempla una serie de penas  con las que se regulan, entre otras, las relaciones laborales y empleo o las cuestiones referentes a la Seguridad Social. “Cuando una empresa mantenga un trabajador sin dar de alta en la Seguridad Social se enfrenta a una sanción mínima de entre 3.126 a 10.000 euros, cuando el trabajador compatibilice el trabajo con el cobro de una prestación esta sanción se elevará y variará de 10.000 a 187.515 euros”, afirman desde Emprendeon.

En el otro extremo de la balanza se encuentran las infracciones leves en su grado mínimo, que suponen de 60 a 125 euros.En esta última categoría se encuadraría el no cumplimiento de la obligación de colocar el calendario laboral en un lugar visible de la oficina, una cuestión que se podría resolver con un apercibimiento al empresario.

Las facturas, siempre a mano

En ocasiones resulta complicado, aunque no imposible, obtener facturas para justificar desembolsos muy reducidos. El empresario puede caer en la tentación de escudarse en ese fenómeno para no probar algunos gastos y, de este modo, escapar al control de la Administración. Pero, existe la obligación de conservar las facturas, con el fin de verificar todos los movimientos de dinero.  

Falsificar facturas, un campo cada vez más sofisticado

La falsificación de facturas es todo un clásico en el catálogo de tentaciones a la hora de esquivar la legalidad. Si en un principio se hacía, de manera muy sencilla, con el único fin de no pagar impuestos, hoy la tendencia es que se use para modificar, a mayor escala, las cuentas de una empresa. El mecanismo es el siguiente: Se crea una sociedad “pantalla” como tapadera y, a través de ella, se emiten facturas falsas. Éstas se harán llegar a la empresa real –la que opera a todos los efectos en el mercado-, con el objetivo último de alterar sus cuentas de tal modo que se obtengan beneficios fiscales. 

Nada por aquí, nada por allá, y los ingresos se esfuman

La omisión de ingresos es otra de las trampas cuyo objetivo es falsear, en un determinado momento, las cuentas de la empresa. Algunos emprendedores ‘inflan’ la cuenta de gastos, pero otros consideran que esto es demasiado arriesgado, por lo que intentan hacer lo contrario. Un ejemplo de esta práctica sería el de aquel empresario que no registra una venta a otro profesional, de tal modo que no quedará constancia de una operación que escapa a cualquier tipo de control, “otro ejemplo-apuntado desde Emprendeon- sería el pequeño comercio que no registra en el tpv todas sus ventas, y que por consiguiente los beneficios disminuyen, por la disminución de la facturación, de este modo pagará menos impuestos.

Sanciones

Existen tres tipos de infracciones tributarias dependiendo del grado de la infracción:

Sanciones tributarias leves. Cuando la cantidad dejada de ingresar no supere los 3.000 euros. Si es superior a esa cantidad, cuando no exista ocultación.

Sanciones tributarias graves. Cuando la base de la sanción (cantidad no ingresada) sea superior a 3.000 euros y exista ocultación. También cuando haya incorrecciones en la contabilidad, se hayan usado facturas o justificantes falsos o falseados. La sanción mínima será del 50% sobre la base de la sanción.

Sanciones tributarias muy graves. Suponen entre el 100% y el 150% de la base de la sanción, normalmente cuando se utilizan medios fraudulentos y dejar de ingresar retenciones o ingresos a cuenta que representen más del 50% del importe de la base de la sanción.

http://www.emprendeon.com/

Retrasar el pago a los proveedores, una tentación habitual

Varias son las razones para demorar el pago a los proveedores. Una de ellas es una mala gestión de los recursos financieros del negocio –relacionada sobre todo con la falta de un fondo de maniobra-, lo que lleva a no poder afrontar los pagos a tiempo.  Otro de los fenómenos hace referencia al endurecimiento, por parte de los bancos, de las condiciones para conceder un crédito, con lo que muchas firmas no accederán a financiación. En este contexto, la solución que encuentran los empresarios es aplazar los abonos sin más, “al resultarle esto más sencillo”. En ocasiones, sin embargo, el comportamiento se explica por el entorno económico donde opera la sociedad. “Ocurre que una empresa retrasa los pagos, pero, a su vez, a esa firma tampoco le han pagado sus clientes, por lo que nos encontramos con un efecto dominó”.  

No pagar al proveedor, una tentación más que habitual

Si para determinados empresarios constituye una opción “golosa” el retrasar el pago a un proveedor, otros van más allá y deciden, directamente, no efectuar el abono. Ante esto, “los perjudicados no suelen demandar al infractor, debido a que los gastos derivados del proceso judicial le resultan demasiado elevados”. Y aquí también influye el desconocimiento que la pyme tiene acerca de la Ley de medidas de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales. “Lo más habitual es alcanzar un acuerdo amistoso, en el que se rebaje el importe de la deuda o se fraccione el pago de la misma”.

Sanciones

 En primer lugar hay que subrayar que el plazo para ejecutar el pago es el que marca el contrato entre las dos partes implicadas en la transacción, siempre que éste no sea objetivamente abusivo para el proveedor.

En cuanto a las sanciones, esta es la información que facilitan desde Emprendeon. La Ley de morosidad tiene como objetivo el establecimiento de límites en los pagos de las relaciones comerciales. Básicamente la Ley se resume en:

Salvo pacto contrario entre las partes intervinientes, se establece para el deudor, un plazo de 30 días naturales tras la fecha de recepción de la mercancía o de la prestación de los servicios para realizar el pago. Pero los pagos a proveedores del comercio minorista nunca podrán exceder los 30 días.

Se podrá pactar un periodo de pago superior a los 30 días, tal y como hemos mencionado en el párrafo anterior, pero nunca podrá acordarse un periodo superior a los 60 días.

Se prevé el devengo de automático de intereses de demora y de indemnización por costes de cobro para el deudor si en el vencimiento no se produce el pago de la mercancía o prestación de servicio, siempre y cuando el acreedor haya cumplido con sus obligaciones contractuales. 

Los módulos, siempre al día

Aquellos empresarios que se rigen por el régimen de módulos pueden caer en la tentación de no actualizar las variaciones en alguno de ellos-generalmente las referidas al personal empleado-, sobre las que se calculan los rendimientos netos. Hay que tener en cuenta que el asalariado es el principal elemento de tributación en este apartado. En Emprendeon facilitan un ejemplo. Un bar que se encuentra en régimen de módulos, si no tiene trabajadores, es decir, que solamente trabaja el autónomo principal, pagará una cuota trimestral aproximadamente de 191, si decide que le ayude una persona adicional a jornada completa, deberá de regularizar los módulos y manteniendo el resto de parámetros igual pasaría a pagar alrededor de 353 euros. La diferencia es considerable, por ello, algunos moduleros caen en la tentación de no regularizar.

Sanciones

Desde Emprendeon puntualizan que en cualquier momento podremos recibir de Hacienda una revisión de los parámetros que hemos usado para calcular los módulos. Debemos tenerlo todo justificado. La sanción, en caso de que hayamos puesto mal los parámetros, dependerá de la cuantía defraudada.

Información confidencial demasiado pública

Desde Emprendeón se advierte de que los empresarios no son conscientes de que la protección de datos implica una gestión diaria de la misma. La Ley Orgánica de Protección de Datos es una normativa que presenta numerosos puntos los cuales debemos cumplir. Por ejemplo, debemos informar al cliente antes de la recopilación de datos personales, y obtener su autorización…

Sanciones

La cuantía de las sanciones se graduará atendiendo a la naturaleza de los derechos personales afectados, del grado de intencionalidad, de los daños causados a las personas interesadas. Así, están las infracciones consideradas leves: Sanciones entre 601,01 € y 60.101,21 €, infracciones consideradas graves: Sanciones entre 60.101,21 € y 300.506,25 € y las infracciones consideradas muy graves: Sanciones entre 300.506,25 € y 601.012,1 €.

Más vale prevenir que lamentar

Emprendeon recuerda que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales tiene por objeto: “Promover la seguridad y la salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas y el desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del trabajo”.

Sanciones

Estas variarán dependiendo del grado de la infracción. Las multas van de 40 a 405 euros cuando el empresario comete una infracción leve en su grado mínimo, hasta la horquilla de 409.891 a 819.780 euros que se contemplan para las infracciones graves en su grado máximo. Un ejemplo de infracción leve es la falta de limpieza del centro de trabajo. Uno de infracción grave sería la no realización de los reconocimientos médicos periódicos, y un ejemplo de infracción muy grave, es cuando no se apliquen medidas preventivas cuando de ello se derive un riesgo muy grave e inminente.

Coche de la empresa no es sinónimo de coche particular

En una empresa familiar, el socio, y normalmente administrador, puede tener la tentación de adquirir un vehículo a nombre de la firma, pero para darle un uso particular en la mayor parte de las ocasiones. En este supuesto se beneficiaría de una deducción en el IVA de hasta el 100%. Y lo cierto es que la normativa establece, en el caso de los turismos –salvo que estén rotulados con el nombre de la compañía para fines comerciales,- una deducción del 50%. De este modo, el empresario sólo podrá deducir un porcentaje más elevado si demuestra que la relación del vehículo con la actividad comercial es mayor.

Sanciones

La Administración regularizará la declaración o declaraciones del IVA donde se haya detectado una deducción incorrecta a la hora de adquirir el vehículo, sin olvidar que se impondrá una sanción a la sociedad cuya cuantía será, como mínimo, la cantidad que se dejó de ingresar.

La dieta como salario encubierto

En ocasiones, el empresario utiliza las dietas como medio para pagar, de forma encubierta, el salario a un trabajador. En este sentido, parte de la labor de la inspección de trabajo se centra en verificar la correcta aplicación de los gastos de manutención, estancia y kilometraje. Cantidades que, al no ser consideradas salario propiamente dicho, no están sujetas a la cotización de la Seguridad Social ni a la retención del IRPF, siempre dentro de unos límites establecidos por el Gobierno de manera anual. 

En este contexto, se observa cómo en determinadas sociedades la cuantía de las dietas es muy elevada, lo cual no implica que no sean reales. Pero al abonarse éstas una sola vez –y siempre coincidiendo con el final de cada mes- cabe pensar que nos encontramos ante un salario oculto. ¿El motivo? Poca gente entendería que un empleado adelantase a la empresa dinero propio por ese importe.

Sanciones

Por lo general la actuación de la inspección de trabajo culmina con una sanción de hasta el 150% de las cantidades no declaradas y con la obligación de cotizar las cuantías adeudadas. La Administración exige que esas partidas –incluidas por el empresario como dietas- se consideren salario, lo que implica cotizar a la Seguridad Social y aplicar la retención del IRPF.

http://www.emprendeon.com/

 

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