4 errores en los que puedes caer cuando haces una presentación

Ya sabes que para tener éxito con tus presentaciones necesitas utilizar únicamente contenido que sea relevante y que apoye tu mensaje clave. Sin embargo esto es más fácil de escribir que de poner en la práctica. Lo más habitual, según el experto Simon Morton, es que cometas estos cuatro errores. 

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El síndrome del relato secundario

Simon Morton, uno de los mayores expertos en exponer en público ideas, advierte en su libro El laboratorio de las presentaciones (Deusto), del 'síndrome del relato secundario'.

"Consiste en el viaje mental independiente que hace un miembro del público, estimulado por algo que le dices, haces o ensaeñas. Se da cuando el interés del público por los elementos visuales está en su momento de máxima intensidad. Suele ocurrir cuando no hay una interacción directa con el ponente", explica.

"Se fijarán en los detalles más pequeños, desde una inocente errata al uso de una tipografía concreta. El sentido visual del público se intensifica cuando se produce la desconexión y buscan algo a lo que agarrarse", continúa.

"Debes dominar cuidadosamente el poder de las imágenes. Unas imágenes descontroladas pueden suscitar las ideas más inesperadas entre tu público, lo que lleva a sus mentes a deambular", alerta.

¿Se puede resolver? "El hecho es que no hay manera de evitar este síndrome, así que lo que deberías hacer es aprovecharlo a tu favor", plantea. "El detonante de ideas que supone una imagen vista por primera vez desempeña un papel vital para sacar el máximo partido del subtexto visual. Eso ayuda a encerrar tu mensaje, de modo que aprovecha todo lo que puedas ese fenómeno", concluye este experto en su libro.

El peligro de utilizar jerga empresarial o técnica

"La jerga empresarial ha alcanzado ya proporciones epidémicas. La gente ya no la encuentra síntoma de un grado de conocimiento elevado ni de gran inteligencia, la gente la encuentra una lata. Existe también el riesgo muy real de que tu público pueda sentirse intimidado por su incapacidad a la hora de descrifrar tu presentación plagada de jerga", defiende Morton en su libro.

"Como presentador es tu obligación mantener al público interesado y cómodo con tu contenido", sigue. "Hay gente que piensa que el lenguaje florido y el redactado complejo son signos de fuerza intelectual. Se equivocan", añade.

"Eliminando culaquier atisbo de jerga de tu presentación desenmarañas el contenido y aumentas las posibilidades de que tu público entienda de lo que hablas", dice.

El uso incorrecto de las imágenes

La facilidad de acceso a imágenes para utilizar en una presentación se ha convertido en un arma de doble filo.

"En un pasado no demasiado lejano, conseguir y utilizar una imagen formaba parte del reto de crear una presentación. Podía suoner unas cuantas horas frustrantes para evaluar la mejor forma de visualizar tu mensaje. Te llevaba tanto tiempo que o buscabas una solución alternativa o te hacías con los derechos de la imagen. Por desgracia, hoy en día es demasiado fácil tomar decisiones instantáneas sobre imágenes, gracias al enorme abaníco que tenemos disponible a través de buscadores como Google", plantea Morton.

Aquí el peligro es triple.

"Por un lado, los diseñadores de presentaciones pueden caer en la trampa de utilizar imágenes sin tener en cuenta si son verdaderamente la mejor solución –¿seguro que no hay otra imagen que ofrezca un mensaje más potente y más perdurable en la mente de nuestro público?-", señala.

"Por otro, elegir las fotos más genéricas o las de más fácil acceso puede limitar la efectividad de la presentación", añade. Esto necesita poca explicación adicional.

"Por último, la democratización del contenido no quiere decir que te puedas descargar y utilizar las imágenes que encuentras en la red sin tener en cuenta a quien pertenecen. Copiar y pegar imágenes de la web es un juego peligroso", dice Morton.

La soberbia de dirigirte a un estereotipo

Tan importante es lo que dices como a quién se lo dices. Por eso es tan importante asegurar a quién estás hablando exactamente, sin sesgos.

"Uno de los errores más fáciles de cometer cuando hacemos una presentación es presuponer que las personalidades que conforman un público están directamente relacionadas con las funciones del puesto de trabajo de las personas. ¿A qué me refiero? No todos los miembros del equipo de marketing son modernillos con gafas de pasta, ni todos los consejeros delegados son tiranos con poca paciencia, ni todas las personas que se dedican a las finanzas son unos frikis obsesionados con los datos", asegura Morton.

"Aunque puede que los presentadores lo hagan con la mejor de las intenciones, el resultado final es que juegan directamente con clichés y estereotipos... más que con personas reales", añade.

"Pensar más allá de los tópicos y considerar a las personas individualmente es algo que le debemos a nuestro público", concluye este experto.

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