Clientes, tecnología, know how... ¿Sabes qué compone el fondo de comercio?

A la hora de valorar una empresa, no basta con mirar los libros de contabilidad. Una compañía es mucho más que eso. Es la suma de un conjunto de intangibles que otorga un valor que va más allá de meros apuntes numéricos. La diferencia entre este valor contable de la empresa y su precio de mercado es el fondo de comercio.

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La marca, los contratos, la experiencia de los empleados... Son algunos de los componente de lo que se conoce como fondo de comercio. Recurriendo a una metáfora popular para explicar este concepto, puede decirse que lo constituye ‘la panadería y su clientela’.

Con ello nos referimos no sólo a los elementos materiales, como el equipamiento o el local, sino al barrio o la calle en la que se emplaza el negocio; una cartera de clientes unidos a la tienda por unos lazos de fidelidad y ligados al buen nombre y tradición de la panadería; el prestigio por la calidad de los productos; la fórmula para la elaboración de los mismos; la destreza y atención de sus empleados; los convenios y condiciones laborales firmadas con ellos, entre otros.

Según el Plan General de Contabilidad (PGC), se trata del conjunto de elementos intangibles o inmateriales de la empresa que impliquen valor para ésta. Así, estos denominados intangibles, no valorables individualmente, son los que otorgan el valor al fondo de comercio. Éstos son algunos de dichos activos:

1) Comerciales

Se trata de aspectos como los diseños de rótulos, eslóganes o símbolos, imagen de calidad de los productos o servicios ofrecidos e incluso la posición estratégica de los locales comerciales.

2) Tecnología

En este epígrafe se enmarcan las destrezas y conocimientos adquiridos por la empresa. ¿Cuánto valdría la fórmula secreta de Coca Cola?    

3) Clientes

Uno de los principales activos de toda empresa es su cartera de clientes, pero no sólo desde el punto de vista cuantitativo, sino también desde el cualitativo: fidelidad de esos clientes, contratos firmados y duración de los mismos, condiciones acordadas, entre otros.

4) Capital humano

Como es obvio, vale mucho más una empresa ya en marcha y en la que los trabajadores estén formados. Así, la destreza y experiencia de los empleados y directivos es un activo considerable. Y también son valorables los convenios colectivos firmados y la política de recursos humanos de la empresa.

5) Contratos

Los acuerdos de suministro de los que disponga la empresa pueden aportar un valor añadido interesante si suponen condiciones ventajosas para el aprovisionamiento, tales como los plazos de pago, la confianza establecida entre ambas partes, etc. Por otra parte, si la empresa opera bajo el modelo de franquicia, las condiciones del contrato serán esenciales.

6) Proceso de datos

Toda empresa maneja una importante cantidad de datos: ya sea en su contabilidad, en sus bases de datos de clientes, etc. Esos sistemas de base de datos creadas por la organización (al margen del contenido), así como las licencias de software adquiridas por la compañía son activos que aportan mucho valor.

7) Otros

En este apartado se incluye cualquier otro aspecto que pueda contribuir a que la empresa incremente sus ingresos y que desde luego han de ser apreciados. Por ejemplo, una política de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) puede coadyuvar al crecimiento de la compañía, una determinada línea estratégica es capaz de mejorar los resultados...

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