8 consejos para no convertirte en un adicto de tu smartphone

Su gran ventaja (te permite estar siempre conectado) es a la vez su principal desventaja (crea adicción y no puedes parar de consultarlo). Estas sencillas pautas te ayudarán a hacer un buen uso, y no un abuso, de estos dispositivos.

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1. Desconecta

Los indicadores que te avisan de si hay un mensaje nuevo produce impulsos irreprimibles: una vez encendida el usuario no puede contener las ganas de consultar la novedad. A ese agachar la cabeza con disimulo para revisar el aparato sin que nadie se de cuenta le han dado hasta un nombre: el rezo del smartphone. ¿Lo padeces?

Prueba a desconectarlo. Algunas empresas recomiendan este consejo a sus empleados. Si no lo sigues, puedes caer en la locura de convertirte en un adicto y reducir tu eficacia como emprendedor.

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2. Configura un modo racional de consulta

Para evitar la adicción continua a estos aparatos, el cexperto Elisardo Becoña aconseja no estar pendiente de él las 24 horas del día: “Consúltalo de vez en cuando, en vez de estar comprobando de modo continuo si hay mensajes en la misma . A veces se llega al extremo de consultar cualquier cosa que viene a la mente, para no dejar de usarla. Para que esto no ocurra, puede resultar muy útil configurar un modo racional de consulta.”

Es el mismo consejo que CISCO da a sus empleados: “Les aconsejamos que configuren sus dispositivos para recibir el correo en su horario habitual de trabajo, si no tienen la necesidad laboral de consultarlo el fin de semana”.

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3. Apágalo...

…una hora antes de dormir

La revisión del correo electrónico a última hora tiene los mismos efectos en el cuerpo humano que tomarse un café doble antes de acostarse, según un estudio de la marca hotelera Crowne Plaza, del grupo IHG. En un intento de atajar la epidemia de mal sueño que asola a la comunidad viajera de negocios esta cadena de hoteles se puso en contacto con un experto en temas de sueño. “La luz de un portátil o de un móvil está lo suficientemente concentrada como para indicar al cerebro que pare de producir melatonina, una hormona natural que impide la alteración del sueño. Rodearse de un entorno relajado y tener tiempo para disminuir el ritmo vital es esencial para asegurarse una buena noche de descanso, junto con el silencio, la oscuridad y la comodidad”, sostiene el doctor Chris Idzikowski del Centro de Sueño de Edimburgo.

…en las reuniones de trabajo:

Tener tu smartphone encendido en una reunión de trabajo es una fuente de distracción. Se han dado casos tan absurdos como que dos compañeros se comuniquen mediante este dispositivo en vez de hacerlo cara a cara con la consiguiente pérdida de información importante que eso implica. En los últimos años se estaba generalizando una tendencia: acudir con el portátil a las reuniones. Pero hemos cambiado la política y en las reuniones que no son puramente informativas y en las que se requiere una colaboración, el empleado debe acudir sin portátil y apagar su smartphone.

…en la comida y en la cena:

Seguro que has vivido la situación: en una comida o en una cena uno (o varios) de los que están sentados a la mesa tienen la mirada perdida, contestan a lo que se les pregunta con monosílabos y sus dedos teclean su teléfono a toda prisa. ¿O eres tú el que lo ha hecho? Ante estas circunstancias, cuando estamos con otras personas, deberíamos imponernos contestar después los mensajes o activar un mensaje automático que diga que vamos a responder más tarde: “Aunque sea sólo por educación”.

…en tu tiempo libre:

Es en este ámbito donde aparece tal vez el principal problema de los teléfonos inteligentes, donde su principal ventaja (el que te permitan estar siempre conectados) se convierte en desventaja. La conexión permanente trae aparejada sus problemas: diluye el límite entre el horario laboral y borra la línea divisoria entre vida personal y actividades del trabajo.

"Hay veces que el ejecutivo no sabe parar, gestiona mal su tiempo y deja parte del trabajo para cuando llega a casa, en vez de solucionarlo en la oficina. A algunos puedes verlos en los parques con sus hijos pequeños: mientras éstos se columpian, ellos están hablando por teléfono, contestando mensajes o consultando webs. No caen en la cuenta de que cuando regresan a casa es para estar con la familia. Puede haber situaciones excepcionales, ¡claro!, pero éstas sólo deberían producirse una o dos veces al mes, como mucho”, describe Juan Romero, portavoz de Adicciones Digitales, organización que imparte charlas y seminarios en empresas, colegios y universidades para promover un uso saludable de la tecnología.

A este tipo de ejecutivos les recomienda que si salen a tomar el domingo el aperitivo, dejen en casa su teléfono. “Eso les va a dar más libertad y tranquilidad. Si alguien les llama, que lo vuelva a hacer más tarde, que no pasa nada. Y si salen a pasar el día fuera de casa y se les olvida su blackberry que recapaciten: no es una tragedia, si tienen que hacer una llamada urgente, seguro que hay alguien que tiene un móvil y se lo deja”.

Becoña aconseja: “Deja en casa tu smartphone cuando estás en un momento de ocio: aprende a disfrutar de todos los momentos de la vida, tanto del trabajo como de la familia, los amigos, el ocio… La vida es el trabajo y muchas más cosas. Diferencia uso (trabajo) de abuso (excesivo) y dependencia”.

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4. Distingue entre lo urgente, lo importante y lo informativo

Hay expertos que aconsejan utilizar el smartphone sólo para leer los temas urgentes o prioritarios y dejar el resto para el trabajo usual de oficina.

Si no se aprende a hacer un uso más racional de estos dispositivos, puede llegar un momento en el que la ingente cantidad de información que generan nos desborden literalmente. Para evitar que una herramienta que ha de ser fundamentalmente útil llegue a ser adictiva, hay que saber crear una barrera entre lo urgente, lo importante y lo informativo. En muchas ocasiones, estas variables bien gestionadas inciden en la sensación de ir avanzando trabajo, para no encontrarse bloqueado por los diferentes temas que pueden surgir en el día a día.

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5. Deja en paz a tus compañeros, jefes o subordinados

Las personas que tienen un smartphone y consultan su correo cada cinco minutos empiezan a esperar una gran velocidad de respuesta por parte de sus contactos de correo y se genera un hábito difícil de romper. Los empleados saben que aquellos compañeros que tienen este teléfono están disponibles y pueden tener acceso a su correo electrónico siempre. De esta forma, se genera la creencia de que cualquiera debe estar siempre disponible para sus compañeros, las 24 horas del día o incluso, los fines de semana.

Juan Romero de Adicciones Digitales recomienda, en este sentido, “no hacer llamadas a otros móviles después de las horas de trabajo para cuestiones laborales: todo el mundo tiene derecho a descansar”.

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6. Las tareas, de una en una

Los smartphones están concebidos para facilitar la realización de más tareas en menor tiempo. Sin embargo no caigas en el error de intentar realizar varias tareas a la vez, porque eso te hace invertir más tiempo que si las acometes de una en una, además de reducir tu concentración y productividad.

Juan Romero habla de una colega enganchada a su smartphone todo el día: “En ocasiones la batería del i-phone le dura tres horas o menos, lo que significa que tiene un montón de aplicaciones abiertas a la vez. A veces, lo utiliza hasta mientras está comiendo”. Es un claro ejemplo de personalidad multitarea. Las hay a montones: como casos de empresarios en conferencias que por un lado oyen la presentación y por otro están atentos a su dispositivo con el que navegan o consultan el correo, alternativamente. Sin embargo, esta actitud no mejora su productividad sino todo lo contrario: la empeora. 

Según estudios realizados por la Universidad de Michigan, las personas multitarea reducen su productividad cuando desarrollan varias tareas al mismo tiempo. Los responsables de estos estudios descubrieron que quienes alternan entre dos tareas como intercambiar mensajes electrónicos y escribir un informe, pierden el 50% más de tiempo en dichas tareas que si terminan una antes de comenzar con la otra.

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7. No dejes de socializar

Si has llegado al punto de aislarte de los demás para “relacionarte” sólo con el aparatito tienes un problema serio. “Cuando la persona organiza su vida, más allá del trabajo en función de este instrumento y lo antepone a cualquier aspecto de su vida (familia, sueño, ocio, hacer ejercicio…) es un claro síntoma de que se ha convertido en un esclavo o adicto a esa tecnología: vive por y para ella con excusas de que tiene que estar localizable, que necesita contactar con sus clientes y además, lo hace de modo obsesivo. Todo lo demás lo deja a un lado. Esta esclavitud le acarrea a su vez problemas personales, económicos, familiares. A veces, se aísla de los demás porque el mundo es sólo ese instrumento tecnológico. Al llegar a este punto, por suerte la persona o las personas de su entorno (pareja, amigos o compañeros de trabajo) le hacen saber que tiene un problema: Para solucionarlo hay que reducir el uso, abandonarlo o buscar ayuda terapéutica”, sostiene el psicólogo Elisardo Becoña.

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8. Haz copias de seguridad

Los teléfonos inteligentes te permiten guardar información y llevarla a todas partes para ser utilizada cuando sea necesaria. Pero no te olvides de realizar copias de seguridad con frecuencia.

Es muy importante disponer de una buena política de copias de seguridad en la empresa, independientemente de su tamaño. Los datos son un máximo activo y no puedes perder información vital porque te hayas dejado el teléfono en un taxi o porque te lo roben.

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Y, para acabar, hábitos para ser más productivo

El smartphone puede convertirse en un ladrón de tiempo que limite tu eficacia como emprendedor. Si tu objetivo es ser mucho más productivo, te interesan leer estos 36 hábitos sencillos que te harán más eficiente.

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