Así han cambiado los hábitos de consumo. ¡Adáptate a ellos|

Están cambiando los hábitos de consumo. Se impone el sentido común en el carro de la compra y un consumidor más racional y exigente.

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Cambios en la alimentación

Se come más en casa. Volvemos a ver la fiambrera en las oficinas, donde está imperando el vending. No es raro encontrar máquinas con sándwich y comida de picoteo. Todavía se mantienen los restaurantes del menú del día, una fórmula que se está extendiendo a las cenas. Una de las comidas que más se ha trasladado al hogar es el desayuno, lo que se refleja en el aumento espectacular de los productos relacionados con esta comida del día: leche, cereales, margarina o mantequilla, yogur… También han aumentado los productos envasados, los congelados y la llamada alimentación seca.

Mayor preocupación por la salud. Aunque no esté directamente relacionado con la crisis, se está experimentando un incremento de los productos relacionados con la salud, especialmente los dietéticos, desnatados y light.

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Los caprichos, en casa

Buenos tiempos para el fast food: las cadenas de comida rápida (hamburguesas, pizzas o bocadillos) están viviendo una época dorada. En sentido contrario, son malos tiempos para el delivery (servicio a domicilio), que ha experimentado un frenazo. La razón es hasta cierto punto obvia: el consumidor prefiere comprar una pizza congelada y comerla en casa a encargarla.

A los restaurantes de lujo no les afecta demasiado la crisis, aunque sí ven reducidas sus listas de espera y, hasta casi desaparecer, la de clientes esporádicos, es decir, los que van a darse un homenaje.

El menú del día se mantiene y se traslada a las noches. Abundan las ofertas de 2x1 para cenas o comidas en fin de semana. El sector de los snacks, las golosinas y las compras por impulso se han reducido, mientras que han aumentado las de hipermercado o tiendas de alimentación destinados al consumo doméstico.

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Menos ocio y más barato

Se tiende al ocio casero. Mejor una película en casa con una cerveza que salir fuera. De hecho, el consumo casero de después de la cena ha aumentado, lo que indica claramente un cambio de hábitos en el ocio. La preocupación por el gasto hace que se produzcan vinculaciones inesperadas entre sectores. Así, por ejemplo, la subida de la gasolina lleva a dejar más el coche en casa y a recurrir al ocio del barrio.

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El textil y los electrodomésticos

Toda compra que se puede aplazar, se aplaza. Es lo que pasa, por ejemplo, con el textil o los electrodomésticos, que han sufrido un retroceso espectacular. La gente prefiere recortar de los gastos de estética. En cuanto a electrodomésticos, ya no se renueva en busca de la última novedad tecnológica. Si se puede esperar, se espera. Hay una gran contracción, sobre todo en gama marrón, con un mayor precio, y en la blanca y el aire acondicionado.

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Automoción

Si hay una compra que se puede aplazar, es la del automóvil, y aún más si se trata del segundo automóvil. Aunque el segmento de coches más económicos se mantiene. Es decir, aparece de nuevo el concepto de compra racional, inteligente. Por otra parte, visitamos más los talleres de reparación.

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Viviendas

El descenso en la venta de vivienda nueva y, especialmente, la de segunda mano, está favoreciendo a las empresas de remodelación y reforma. Es igual que con el coche: si me puedo aguantar unos años, mejor. Por extensión, aumentan las ventas de establecimientos como Ikea o Leroy Merlin, de alguna manera, el low cost de la decoración.

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Viajes y turismo

El turismo es un sector que mantiene su pujanza. Esto se debe, en gran medida, a que las vacaciones son un elemento que no se decide de la noche a la mañana y que tampoco se elimina repentinamente. Eso sí: aumenta el turismo local y rural y disminuye el de gran distancia. 

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Y el lujo se mantiene...

E incluso crece, porque los que se lo pueden permitir quieren reafirmarse en su estatus. Lo que sí se reducen son los llamados lujos de consumo: la corbata de firma o ir a un establecimiento hipercaro.

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Compra más pequeña y más frecuente

La frecuencia de las compras crece. Se va más a la compra y se compra más veces a lo largo del mes, pero se adquieren menos productos. Es decir, los usuarios ya no optan por hacer despensa. Prefieren ir más veces a las tiendas para comprar sólo aquello que necesita.

Más compra fragmentada. Menos carros grandes en un único sitio y más pequeñas compras en tiendas diferentes. Como se aprecia en el último panel de consumidores, la gente tiende a mirar más los precios y a comparar entre las diferentes tiendas antes de comprar. 

Aumentan las compras de proximidad. El consumidor compra lo básico y se reserva el resto para las tiendas de barrio, donde no tiene que desplazarse con coche y sabe que no caerá en la tentación de los caprichos.

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