14 técnicas para superar la presión emocional del emprendedor

El miedo puede tener unos efectos tan negativos sobre tu capacidad de decisión. Aprende a superar emocionalmente los momentos críticos.

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1) Automotivación y conocimiento de ti mismo

Muchos emprendedores descubren que no tienen el empuje necesario para sacar adelante sus negocios cuando encuentran las primeras dificultades, como le sucedió a la emprendedora Marián Reinoso cuando creó su empresa de servicios administrativos y secretariales Team Assistant. “Tenía un proyecto innovador, pero hubo un momento determinado en que me planteé abandonarlo. Estaba en una situación de bloqueo por los malos resultados del negocio, tenía un sentimiento de fracaso”, reconoce Reinoso.

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2) Fortaleza interior

Es habitual que ante la incertidumbre y el riesgo de lo que nos jugamos, acabemos en una situación de estrés que nos impida conciliar el sueño. En este sentido, uno de nuestros peores enemigos son las palabras. “Con las palabras, nosotros podemos ser nuestro mejor coach o nuestro peor enemigo. De esos mensajes que nos mandamos a nosotros mismos nace nuestra fuerza interior o nuestra debilidad, así como la capacidad para afrontar los retos”, asegura la coach Rosa Cañamero.

Para fortalecer nuestra mente, Cañamero recomienda los siguientes ejercicios prácticos:

- Elimina de tu vocabulario expresiones que limitan tu capacidad de hacer cosas, como “No debo…”, “Hay que…”, “No se puede...”, y sustitúyelas por expresiones positivas del estilo de: “Estoy dispuesto a trabajar para...”, “Soy capaz...”, “quiero...”, “He decidido...”.

- Evita el lenguaje victimista. Sustituye las expresiones que utilizas para culpar a otros de tu situación como “Ellos no cambian...”, “Es que...”, “¡Qué mala suerte!” por otras en las que te impliques tú en la toma de decisiones y te ayuden a tomar el control: “Siempre consigo lo que me propongo…”

- Fomenta el lenguaje del éxito: “¿Qué puedo mejorar yo?”, “¿Cómo y cuándo...?”, “Voy a proponer...”.

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3) Adaptación al cambio

Si hay algo que identifica una crisis es que implica un cambio. Una transformación, además, brusca y casi siempre inesperada. Ésa es una de las principales razones por las que resultan tan dolorosas. La mayoría de las personas, y mucho más cuando se trata de gestionar empresas, necesitamos movernos en una zona cómoda que casi siempre se caracteriza por un cierto margen de control de la situación.

¿Qué sucede cuando lo perdemos? Algunos se sienten desorientados hasta que encuentran un nuevo camino. Otros, no lo encuentran nunca. O dicho en términos de empresa, hay quien es capaz de reinventar su negocio y quien termina por echar el cierre.

“La palabra crisis, en el idioma chino, tiene un doble significado: peligro y oportunidad. En ese contexto, cuando se supera una crisis, sea del tipo que sea, se sale fortalecido y con un valiosísimo aprendizaje. Pero para que esto se cumpla y poder aprovechar las oportunidades que nos ofrece, necesitamos fortalecer la creatividad y la innovación en nuestras empresas”, asegura Rosa Cañamero.

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4) Decide bajo presión

La crisis te obligará a tomar decisiones difíciles. Para mantener la cabeza fría cuando tengas que hacerlo, es fundamental seguir un buen método de definición de problemas. Recuerda eso que siempre se dice: “Un problema bien planteado es un problema resuelto”.

Primero, recopila toda la información posible sobre tu empresa, tus recursos, el mercado... y analiza tus posibles salidas poniendo especial cuidado en no confundir los hechos con los juicios de valor. Para distinguirlos, utiliza exclusivamente las variables que puedas respaldar con hechos y datos reales y elimina las que procedan de expresiones como “creo que...” o “pienso...”.

Si tienes claras tus decisiones, “te será mucho más fácil mantenerlas, aunque no sean políticamente correctas. Debes llevarlas a la práctica, pero siempre teniendo en cuenta cómo van a afectar emocionalmente a los empleados. Hay que ser firmes, pero gestionar bien el efecto en el equipo. Y en este sentido es fundamental no tomar decisiones que vayan en contra de nuestros propios valores”, explica la consultora Belén Dávila.

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5) Orientación estratégica

Tu capacidad para conseguir que los empleados se impliquen en tu estrategia anticrisis también será clave para llegar a buen puerto.

El consultor Ronald C. Stern recomienda “humanizar la empresa porque si tu equipo tiene miedo, no será capaz de actuar, y en estos momentos lo más importante es que actúe. Es como en el fútbol. El que llega y tiene la oportunidad de meter un gol no va a preguntar por miedo al entrenador si debe disparar o no, porque entonces ya ha perdido la oportunidad”.

El planteamiento en una empresa es idéntico. “Es necesario crear un ambiente humano, ser auténtico como persona y si hablamos de liderazgo, dar ejemplo. El empresario debe exigirse a sí mismo mucho más de lo que los demás esperan de él. Ser líder es estar delante, no encima”, indica Stern.

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6) No perder el foco

Para Belén Dávila, el liderazgo en tiempos difíciles debe estar centrado en dos puntos: enfoque y ejecución. “Hay que procurar mirar la crisis con distancia: visualizar los factores que la causaron, detallarla al máximo e intentar visualizar su final. De este modo, podemos analizar mejor la situación y llegar a percibir la mejor forma de lidiar el problema y llegar a una solución final”, explica.

Para no desviarnos de nuestro objetivo, Dávila recomienda “tomar un poco de distancia y ver esta situación como si fuese una película. Visualizar por qué pasan las cosas y pensar qué haría yo siendo el actor principal para poder salir de esa crisis. Si tomas distancia y lo visualizas, vas a ser capaz de verlo como un participante y quitarle la emoción (en este caso presión) a las situaciones”.

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7) Fortalecer el compromiso del equipo

Existen diferentes estudios que relacionan la caída de la rentabilidad de las compañías con la desgana de sus equipos: ante la crisis, las empresas reducen sus plantillas pero los que se quedan están desmoralizados y, por tanto, baja la productividad. Dentro de nuestra estrategia para afrontar la crisis es básico un plan de gestión de personas para incrementar la motivación y el compromiso del equipo”, explica Belén Dávila.

Debes tener en cuenta que el compromiso se basa en la confianza y que ésta la tienes que ganar a diario, estando cerca del equipo y demostrando que tú también estás dispuesto a comprometerte con ellos. Y sobre todo, ser un empresario de hechos, no de los que se quedan en las buenas palabras. “Es algo que hay que trabajar poco a poco y en momentos de crisis es cuando se ve, también cuando los demás te pueden dar más y tú a ellos”, explica el empresario Fernando Álvarez.

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8) Aumenta la motivación

Sin un equipo motivado es imposible conseguir más cosas con menos recursos. Pero si quieres una plantilla al ciento por cien, no puedes limitarte a exigir sin dar nada a cambio.

Fernando Álvarez lo tiene muy claro:?“Ayer hablé con la plantilla y les dije que este año lo vamos a pasar, pero que hay que apretarse el cinturón, ponerse las pilas, hacer las cosas bien, cumplir plazos, abordar el trabajo... Lo que no podemos es cometer errores. Este año no nos podemos permitir ese lujo. A cambio, yo siempre intento ser transparente y flexible con mi equipo. Tengo una ventaja, y es que ya hemos pasado una crisis juntos y la hemos superado codo con codo”.

En la motivación del equipo juega un papel fundamental la fuerza del propio emprendedor para hacerles ver que están preparados para superar la crisis. Por eso, las palabras que utilizas cuando hablas a tu equipo también deben formar parte de tu plan de motivación: utiliza un lenguaje responsable, con el que asumir lo que dices, piensas, y haces: “He decidido…”, “Vamos a hacerlo o / no hacerlo”, “Vamos a ser capaces…, “Nos comprometemos a...”, “Tenemos un desafío”, recomienda Rosa Cañamero.

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9) Ayuda a gestionar la incertidumbre

Para combatir la incertidumbre, el empresario Raúl Martín intenta anticipar lo que puede suceder en el futuro, poniéndose en el mejor y en el peor de los casos para estar preparado ante lo que pueda llegar: “He hecho tres escenarios posibles sobre lo que puede ocurrir en el futuro. Podemos estar un poco peor que el año pasado; retroceder al nivel de hace 10 años o cerrar. Y sobre esto me voy mentalizando. Mi impresión es que estos años de bonanza económica ahora desaparecen y volvemos al nivel de cuando empezamos: menos personal, un local más pequeño, menos publicidad... menos de todo. Y más competencia. Es un sentimiento de retroceso, pero mi sensación es que nos podemos adaptar”.

El diseño de escenarios te ayudará a definir una estrategia, que debes contar bien a tus empleados. La incertidumbre es una consecuencia del miedo. Y del miedo se sale con un plan. Bueno o malo. Tener un plan elimina los rumores, concentra toda la energía en llevarlo a cabo, se reduce el miedo, se genera confianza, porque los trabajadores ven que hay una meta. ¿Qué hace el Gobierno cuando hay una crisis? Sale en televisión y dicen que tienen un programa anticrisis. Así reducen la tensión. Pues es lo mismo.

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10) Hazles participar en las soluciones

No nos engañemos. Cuando un empresario toma decisiones tan duras como despedir a una parte del equipo o pedir más esfuerzos a cambio de menos, es difícil que los empleados lo asuman con una sonrisa. Por eso debes estar preparado para mantener tus decisiones con firmeza, siempre que sean razonadas.

En este sentido, la principal clave está en ser realista. Puedes equivocarte en tus decisiones si existe un conflicto entre la situación real que tienes delante y la emocional, como le sucedió al empresario Rafael Gallego: “No quería tomar la decisión de despedir a mi plantilla, pero tenía que hacerlo. Lo solucioné mejorando aspectos como el autoconocimiento, la capacidad para generar alianzas con la gente que me rodea. Así he conseguido tomar decisiones de una forma más consciente, decisiones con coherencia para no tener dudas”.

Una forma de evitar este conflicto entre el deber y el querer es compartir la responsabilidad de la toma de decisiones. Así resolvió Rafael Gallego su dilema personal: “Es importante compartir la situación a un nivel horizontal. No actuar con la idea de empleado-jefe, sino ser muy transparente y poner la situación encima de la mesa. Buscar la colaboración del equipo en la búsqueda de soluciones, sin perder de vista la realidad. Tener capacidad de acción ha sido muy importante para mi equipo. Optamos por la reducción de la plantilla, pero sin romper del todo la relación laboral. Hoy siguen colaborando con la empresa”, explica.

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11) Buscar apoyo externo

La mayoría de los emprendedores con los que hemos hablado resalta el apoyo que han encontrado en sus coach en los momentos más críticos. Es una solución viable que no debes descartar.

Hay muchos aspectos en los que un coach o entrenador puede ayudar a los promotores de un negocio (potenciar la automotivación, encontrar salidas a situaciones de bloqueo o descubrir habilidades nuevas) que son claves en momentos como éstos.

“En mi caso descubrí habilidades como la flexibilidad y la creatividad, que no creía que tuviera para poder destacar. Son aptitudes que me han permitido desarrollar una nueva línea de negocio. Otras, como la planificación, que creía que sí tenía, me faltaba. No es lo mismo ser una persona organizada, que ser capaz de gestionar una correcta planificación de acciones”, explica Marián Reinoso.

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12) Gestiona tu miedo

Muchos miedos son absolutamente irracionales, por eso son tan complicados de superar. Pero con la ayuda y los recursos adecuados se puede aprender a gestionarlos.

Pensar que todo tiene un fin. “Lo primero, es relativizar el miedo y la crisis. Se habla demasiado de esa situación crítica y al final se amplifica. Pensar que no es ni la primera ni la última crisis que vamos a vivir, de la que saldremos adelante”, explica la experta Pilar Jericó.

Crear un plan. En segundo lugar, tener muy claro lo que se quiere hacer, marcar bien el objetivo. Esforzarse más para conseguir resultados parecidos a los del año pasado. Lo peor de la crisis es la parálisis. Las personas que sepan afrontarla, lanzar proyectos ilusionantes, innovadores... van a estar muy bien posicionados para cuando acabe”, continúa la autora de No miedo.

Mejorar el autoconocimiento. “Se deben revisar las inseguridades personales y trabajar el lenguaje interior para desarrollar la confianza. Pensar en que saldremos de la crisis, teniendo claro que se perderá algo en el camino, pero con la convicción de superarla”, apunta Jericó.

Recordar logros del pasado. “Algunos miedos son irracionales y otros más racionales, vienen de experiencias vividas en el pasado. Hay que intentar perder la irracionalidad del miedo, recordar que uno mismo ya ha pasado por etapas difíciles, que las ha solucionado y que puede solucionar ésta”, explica Raúl Martín, creador de Mobiofi.com, un comercio de venta de muebles de oficina por Internet.

Buscar apoyo externo. “Es importante apoyarse en alguien: los empleados, la familia, un coach... el trabajo en equipo es clave”, recomienda Pilar Jericó.

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13) Controla tu estrés

La gestión del estrés está íntimamente relacionada con la resistencia al cambio y la habilidad para separar la vida privada de la profesional. Y es que, “en momentos de crisis, te fatigas más buscando clientes, trabajas más horas y obtienes menos resultados.

A veces, tu nivel de estrés es tan alto que tienes ganas de pegar a alguien”, asegura el emprendedor Alex Makow. Para Makow, el error fundamental de este círculo vicioso está en pensar que trabajar más horas nos hará conseguir mejores resultados. “Lo que tienes que hacer no es trabajar más, sino pensar más”, recomienda.

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14) Evita los rumores

Son muy pocos los gestores que comunican abiertamente a sus empleados cuál es la situación real por la que atraviesa la empresa. El resultado es que la imaginación del equipo se dispara y empiezan a circular los rumores... Las consecuencias son evidentes: pérdida de tiempo y de energía al realizar su trabajo (justo en un momento crítico en el que lo que tú necesitas es que estén al 150%) y, lo peor de todo, falta de interés por la calidad de las tareas, menos compromiso con los resultados del negocio...

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