Las prácticas más maquiavélicas de gentes sin escrúpulos

En las organizaciones, las luchas de poder son una constante. Saber cómo manejarlas, tanto si te ves involucrado en una de ellas como si se producen en los escalafones inferiores, resulta crucial para tu futuro y el de tu empresa. 

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Observa las señales

Los expertos identifican algunas señales que nos pueden dar pistas de que algo se está cociendo o que puede empezar a cocerse en breve: metas ambiguas desde la dirección, intereses contrapuestos, cambios en el corto plazo, antiguos enemigos, confidencias de pasillo inesperadas.

Tienes que acostumbrarte a ver más allá: identifica movimientos extraños, incorporaciones inesperadas, reuniones de pasillo, silencios repentinos… No dejes de acudir a la impresora, a la fotocopiadora, a la máquina de café, aprovecha las escapadas para fumar un cigarrillo e ir ampliando tus fuentes de información.

Y aprende a escuchar selectivamente. Si alguien te comenta: "la reunión fue caótica", olvídate de preguntar por qué. Haz hincapié en el adjetivo y verás cómo suelta la lengua: “¿caótica?”. Con esta sencilla pregunta que repite lo comentado por nuestro interlocutor, éste se siente impelido a explicar con pelos y detalles su afirmación.

Desarrolla tu red de contactos

Hay que tener amigos hasta en el infierno, dice el refrán. Y en el caso de una lucha de poder, esta máxima es fundamental. Resérvate al menos tres días al mes para mantener tu red de contactos y te sorprenderán los resultados.

Identifica la corte. Toda organización tiene una corte integrada por los más poderosos y su camarilla. Analiza con detenimiento quién es quién y prueba a acercarte a los rangos inferiores.

Busca aliados poderosos

Además de arrimarte a la corte, vete buscando aliados poderosos entre las categorías intermedias. Es recomendable buscar un confidente entre los profesionales que estén rondando los 50. Aprovecha su sabiduría y extrae toda la información posible.

Crea tu propia corte. Identifica a aquellas personas que te pueden hacer la vida más fácil y atráelos a tu causa. Suelen forman parte de los escalafones inferiores: administrativos, secretarias, recepcionistas… Son gente que, normalmente, manejan mucha información, tienen ojos en todas partes y también pueden hacerte más fácil el día a día.

El arte del Empalme

A menudo los diferentes grupos se solapan o necesitan información de otros grupos, si te puedes convertir en lo que el autor llama Empalme entre dos grupos, conseguirás que tu poder suba enteros.

Alíate con el enemigo de tu enemigo. Calcula en todo momento hasta qué punto los intereses de los demás pueden favorecer o dificultar la consecución de tus propios intereses o si coexisten con ellos de manera indiferente. Entre las brumas de la conspiración debemos descubrir y aprender siempre quién ama a quién, quién odia a quién y por qué.

Divide y vencerás

Escoge a tus alimañas cotorras y lanza rumores que sean veraces, extraídos de dossieres o de conversaciones… Se trata de sembrar la duda, pero poniéndolo en boca de quien considere que es su aliado.

Muchas veces no necesitarás ni mentir, te bastará con sacar algunas frases de contexto. Lo importante aquí es que piense que el rumor, el secreto o la malediciencia salen de alguien más o menos cercano a él. Si no es inteligente, se dejará llevar por la rabia y antes de que descubra la verdad, ya se habrá enemistado con su anterior rival.

Trabaja sobre las debilidades del otro. Analiza cuál es la aspiración o el temor más profundo de tu adversario. Aprende a alimentarlo con imágenes y palabras disfrazadas de compasión y, una vez encendidos, aprende a convertirte en salvador de esos miedos.

Controla a tu enemigo

Esta estrategia se conoce como "la represión Gran Hermano": “La verdadera rata fingirá ser un amigo, pero actuará como un espía. Se trata de conseguir toda la información que puedas sobre tu enemigo”.

Llegado a este punto, ataca. Este experto propone tres tipos de tácticas: el ataque directo (sobornos sentimentales, puntos débiles); el que llega por terceros personas (abrir varios frentes, filtraciones y cotilleos, formación de lobbies...) y el ataque a través de uno mismo (muéstrate servil y cooperador, sé impredecible, borra huellas de tus actos...).

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