¿Quién puede hacerte daño en tu empresa?

En las organizaciones, las luchas de poder son una constante. Saber cómo manejarlas, tanto si te ves involucrado en una de ellas como si se producen en los escalafones inferiores, resulta crucial para tu futuro y el de tu empresa.

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Tipos de poder...

Coercitivo. Es el poder original, el de las instrucciones, la amenaza y la orden. Un jefe así tiene un punto narcisista importante por lo que se rodea de gente aduladora, leal y sumisa.

Experto. Se asocia al jefe muy técnico, sustentado en el conocimiento. Busca la transparencia y la cooperación. 

De relaciones. Está más vinculado a las redes de contactos. Busca la recompensa y el reconocimiento, con lo cual verán bien al empleado que le pueda proporcionar alguno de los dos.

Tipos de adversarios

El pasivo. Es peligroso, porque es muy sutil. Controla todo desde la pasividad, desde su inacción. No discute y a cambio expone argumentos del tipo de “tienes razón, qué memoria la mía, se me olvidó, soy un desastre”.

El mentiroso. Se puede mentir de tres formas, diciendo algo directamente a sabiendas de que es falso, omitiendo una información importante o diciendo una mentira a una tercera persona, con el fin de manipular los circuitos informales de información. Reúne pruebas y aborda la situación.

El intrigante. No se sabe muy bien cómo, pero está en todos los fregados. Su poder radica en que controla todos los canales de información, sabe dónde tocar las teclas.

El novato ansioso. Muchas veces intentar alcanzar demasiado deprisa metas que requieren un plazo más largo. En estos casos no es malo dejarles actuar, porque se suelen quemar ellos solos.

El acorralado. Cuidado con este contrincante porque luchará a muerte.

Situación 1: Quién se quedará el puesto tras la fusión

La situación
¿Cómo quedarme con mi puesto de director de Márketing frente a otro candidato con la misma categoría y ambición profesional?

La estrategia

En primer lugar, recuerda tu proyecto. El que más posibilidades tiene de quedarse es el que presente un proyecto más innovador y consistente. Intenta demostrar con hechos lo bueno que puedes llegar a ser.

En segundo lugar, actúa. Aprende a leer las señales y preparáte.

Situación 1: Mi jefe me tiene miedo y me boicotea

La situación
Tienes la sensación de que tu carrera está estancada y ves por culpa de quién. Tu jefe te roba todos tus méritos y sabes que te menosprecia frente a sus superiores.

La estrategia

Asume tu responsabilidad. Cambiar a tu jefe es más complicado que cambiar algunos aspectos tuyos. Analiza qué actitudes tuyas pueden hacerle sentir miedo a tu jefe.

Si, planteada la situación, las aguas no vuelven a su cauce, pasa al contraataque: evita que se apropie de tus méritos, enviándole los informes con copia al jefe superior.

Situación 3: ¡El enemigo está a mis órdenes!

La situación
Es justo la contraria a la anterior. Por las razones que sean, tu empleado empieza a boicotearte: te salta, te oculta información, no te entrega datos que necesitas para el informe…

La estrategia 

Pon las cartas sobre la mesa. Antes de despedirlo, te convendría saber si ese puenteo es intencionado o no. En el primer caso, no dejes que te ningunee. Reúnete con él, recuérdale la jerarquía e insístele en respetarla. En el segundo, plantéale: “¿cómo puedo ayudarte? ¿Qué necesitas de mí? Si todo esto falla, sé sibilino y vacía de contenido el puesto de tu empleado.

Situación 4: Rivalidad para ocupar un puesto

La situación 
El rumor que circula en la empresa es que el director comercial se jubila o se va a otra empresa. Quizás sea la oportunidad que llevabas tanto tiempo esperando, pero hay otros candidatos.

La estrategia

Prepara tu plan, diseña un proyecto para el departamento y ofrécete para el puesto.

Atajar los problemas en la empresa

Para Luis Casado, psicólogo y auto del libro Conflict Mentoring, “la confrontación de poder no es mala en sí”. El directivo que observa movimientos peligrosos bajo sus pies tiene varias formas de atajarlos:

Clarifica las posturas. Reúne a las partes en conflicto y déjales claro que una empresa significa finalidad compartida, que su actitud está perjudicando a la totalidad de la compañía y que no vas a consentir esas actitudes.

Rota los puestos. Los directivos tienen que estar preparados para gestionar recursos y personas, para ocupar el puesto de director general y para esto no es necesario ser un técnico. De manera, que si rotas periódicamente los puestos, no saben cuándo van a hacerse cargo del departamento contiguo, con lo cual se pensarán el boicotearlo.

Anticípate a las luchas de poder. Un buen directivo ha de saber quién es la mejor opción para cada puesto y quién es la segunda. De esta manera, cuando se produzca una marcha inesperada, inmediatamente puedes mover la pieza. Si te dilatas, es fácil que se inicie la temida guerra por el puesto y en estos casos suele haber un solo ganador.

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