Consejos que debes seguir para no jugarte el patrimonio y el matrimonio

Bromeaba recientemente Alejandro Fernández Luengo, cofundador de la cadena de peluquerías de Marco Aldani, diciendo que “esto de emprender, es un poco como el valor de los toreros, donde uno está dispuesto a jugárselo todo, el patrimonio y el matrimonio”. Joan Boluda, consultor de marketing online y autor del libro “En cien años todos muertos” entiende, sin embargo, que si las cosas se hacen bien, y aunque la apuesta sea alta, no es necesario jugárselo todo para realizar nuestros propios sueños. Estos en, en opinión del escritor, algunos pasos que podrían evitar convertir el camino del emprendedor en una travesía en el desierto.

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Calcula el coste de oportunidad

Lo define Joan Boluda como “aquello a lo que estás renunciando cuando haces algo”. “Lo mejor de esas cosas a las que has renunciado, es tu coste de oportunidad” de manera que si decimos que sí a un empleo, estaremos diciendo que no a nuestro propio negocio”. En ocasiones, este coste de oportunidad no es puramente monetario, sino que trasciende también a lo personal dado que, muchas veces, se traduce en renunciar al tiempo que pasas con tus hijos, con tu familia o tus aficiones. “También debemos valorar la faceta personal o acabaríamos monetizando nuestra vida”, recuerda Boluda para quien deberíamos “separar siempre el coste de oportunidad personal del profesional”.

Comparte el sueño con tu familia

Salvo que seas una persona totalmente independiente, que no cuente con pareja o requiera del apoyo de la familia, “lo que hay que hacer es compartir con ellos tus planes de emprender antes de hacerlo. Emprender no es como decir dejo este trabajo y cojo otro. Implica un modo de vida y adoptar riesgos que te afectan a ti, pero también a tu entorno, por eso nunca debe ser una decisión que se adopte de forma unilateral”, dice Joan Boluda. “Especialmente si somos autónomos. Especialmente si trabajamos desde casa. Especialmente si cada hora de trabajo implica ganar algo más de dinero”, porque correríamos el riesgo de terminar “quizás con éxito empresarial, pero con ruina familiar”.

Exponer los planes

Igual que presentas tu plan de negocio a un inversor, conviene exponerlo con anterioridad a tu familia. “Tienen derecho a saber cuáles son tus planes, los objetivos, cómo tienes intención de cumplirlos, el dinero que deberás invertir, los plazos, lo que esperas obtener a cambio…haciéndolos, así, partícipes de tus sueños y ganando su complicidad. “Y si en algún momento crees que tu familia es un lastre (con todo el respeto) que no te permite avanzar profesionalmente o que te está frenando…!Date cuenta de que es al revés! Tu trabajo es lo que te está frenando de ser mejor novio, marido o padre. No nos equivoquemos”.

Negocia con ellos

Podría ser que, aun habiendo rendido previamente cuentas de forma exhaustiva, la respuesta que recibes de tu entorno sea negativa. Bien porque no quieren asumir riesgos, bien porque consideren que no es el momento oportuno o por cualquier otro motivo. La solución que apunta Joan Boluda es apelar a la negociación. Es decir, estipular aquello que vas a hacer por el bien común y aquello que vas a dedicar a tu proyecto. Acatar el deseo de quienes te rodean y no desertar de tus planes emprendedores, exige mayor esfuerzo dado que, por ejemplo, si no abandonas un puesto de trabajo para no sacrificar la economía familiar, tendrás que dedicarte al negocio el tiempo que te quede libre, como vacaciones o fines de semana. “También esto hay que negociarlo y cuantificarlo”, dice Boluda quien apuesta, además, por establecer plazos y ceñirse, más o menos, a ellos. “Además de a tu familia, está práctica te ayudará también a ti dado que es una manera de revisar periódicamente los objetivos y ver si los vas cumpliendo”.

La regla 80/20

Una empresa no siempre requiere la misma intensidad de esfuerzo y atención. Normal que en el periodo de arranque le dediquemos muchas más horas que las habituales en una jornada laboral convencional, pero “cuando el negocio está en marcha y empezamos a ser productivos, es importante valorar las situaciones”. Es decir, que podemos empezar a ganar tiempo al negocio para dedicárselo a otras facetas. A ello se refiere Joan Boluda al hablar en su libro de la regla 80/20 de Vilfredo Pareto. Según ésta, el 80% de los resultados (output) vendrá del 20% del esfuerzo (input). Esto lo traslada al “mundillo de los emprendedores haciéndoles saber que el 80% de sus ingresos saldrá del 20% de su esfuerzo”. La regla no siempre es exacta, pero “a medida que las empresas o negocios llegan a ciertas dimensiones” se va cumpliendo. “Cuanto más grandes son, más se cumple este principio. Pura estadística”, dice Joan Boluda. La solución radica, pues, en identificar cuál es ese 20% que te aporta más para liberarnos paulatinamente de las obligaciones y saber distinguir entre lo que es importante y lo que es urgente. Valga también la teoría del 80/20 para averiguar a qué tenemos que decir sí y a qué no en nuestro negocio (clientes, proveedores, reuniones…)

 

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