3 consejos para comunicar con eficacia

No hablamos de técnicas ni de recursos ni de estrategias porque los consejos los extraemos del profesor Ángel Lafuente Zorrilla, fundador del Instituto de Técnicas Verbales, contrario a las reglas de la oratoria en general. No se trata de hablar en público, sino de comunicar, algo que está al alcance de cualquiera que siga estos 3 sencillos pasos.

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Nadie hay que valga más que tú

Ser consciente de que nadie vale menos, pero tampoco más que tú, es la primera creencia que debes asumir con convicción. Se trata de llevar al individuo a la máxima autoestima, lo que “supone una revolución interior extraordinaria que sirve no sólo para hablar en público, sino también para vivir”, afirma el profesor.

La persona más importante del mundo y de mayor valor para cada uno es él mismo, independientemente de sus circunstancias. “El miedo escénico es una falta de respeto a uno mismo insoportable”, llega a decir. “Tiene usted que quererse por encima de todos, con diferencia de cualquier otro y se dará cuenta de que así, también es capaz de amar más a los demás”. Ese empoderamiento personal es algo que transciende a la hora de comunicar, que es de lo que se trata. “La finalidad no es hablar, sino comunicar. Esto es: transferir nuestros pensamientos o ideas a la cabeza del receptor y nuestros sentimientos al corazón de quienes escuchan. Si comunicas bien, lo habrás conseguido. Eso es hablar con eficacia”. La capacidad, al alcance de cualquiera, nace pues del interior de las personas y del convencimiento de su mensaje y para ello no hace falta ni ser buen orador, ni ser más o menos culto.

“Mirada vertical, ni ascendente ni descendente. ¿Por qué les voy a tener miedo yo a ustedes?” es el planteamiento que debe uno hacer a priori. Alcanzar esas seguridad personal implica erradicar creencias limitantes que hemos asumido culturalmente, muchas veces de forma inconsciente. “Los miedos escénicos no son naturales, son inoculados por una educación bien intencionada pero absolutamente castrante”, dice recurriendo a consignas que todos escuchamos desde pequeños del tipo “tu oír, ver y callar” o “en boca cerrada, no entran moscas”.

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Recordar que el mundo es puro teatro

El escenario y el final es el mismo para todos, pero la historia, la casualidad, “o la misma providencia divina”, ha ido repartiendo a cada uno un papel. En la obra, todos podrían ser protagonistas, pero dependiendo del reparto pueden relegarte a un segundo o tercer plano. Por ello, nadie diría que sobre el labrador Sancho en su papel de escudero en la obra de El Quijote. A Lafuente Zorrilla le gusta citar aquí a Calderón de la Barca y La vida es sueño donde “los sueños, sueños son”, tan falsos o tan reales para unos como para otros.

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Tú te lo curras, tú lo consigues

Asumidas las dos premisas básicas sólo quedaría “trabajar, trabajar y trabajar. Es falso aquello de que el orador nace y no se hace. El comunicador se hace, seas quien seas, incluso analfabeto. Todo el mundo puede aprender a ser un magnífico comunicador y conviene que se esfuercen porque, en igualdad de condiciones, quien domina la palabra aventaja a los demás”.

La máxima que repite el profesor hasta la saciedad es “tú te lo curras, tu lo consigues” convencido de que el dominio de la palabra está al alcance de cualquiera y muy por encima de academicismos y recursos lingüísticos.

[También puedes leer... Las mejores actitudes para hablar en público]

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