Cómo actuar antes de que te dejen una deuda

La morosidad ha descendido. La estimación del morosólogo y profesor de Financiación  Pere J. Brachfield es que, en las relaciones B2B, ha bajado en torno a un 35%. ¿Cómo prevenir, no obstante, la aparición del 65% restante? Estos son algunos de los consejos facilitados por el profesor.

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No te dejes deslumbrar

Que un cliente anuncie que te va a hacer un pedido importante no es suficiente razón para fiarte de él. “Hay personas que se presentan con muy buena pinta, un buen traje, un buen coche y encima te hacen un pedido importante. Pero, por muy buena impresión que cause, nunca cierres una operación fuerte con un cliente nuevo sin haberlo investigado mínimamente”. A veces es tan sencillo como comprobar que los datos que nos está dando son los correctos. Comprobar el domicilio social y confirmar que es el que verdaderamente le corresponde y no se trata de la usurpación de una empresa paralela o sociedad pantalla.

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Recaba información

Antes de cerrar un acuerdo importante, conviene recabar toda la información posible de esa empresa o cliente, tanto pública como privada.

-Información pública: Puedes consultar en el Registro Mercantil y comprobar desde cuándo funciona la empresa, el domicilio social, quién es el administrador, los socios, averiguar su trayectoria en los pagos y si es o no solvente. No obstante hay que tener en cuenta que muchas veces el Registro Mercantil tarda en actualizar sus datos de manera que muchos de las empresas reflejadas pueden haber sufrido un cambio absoluto con respecto a la situación registrada.

-Información privada: También esta es cada vez mayor. A soluciones como la que aporta el fichero de morosos de la startup Icired, se suman otras como la solicitud de un pequeño informe gratuito de plataformas online como Iberinform o Axesor .

Otra de las opciones que apunta Pere J. Brachfield es encargar a una agencia de investigadores privados lo que se denomina informe investigado, un servicio que puede obtenerse a un precio económico -aproximadamente 50€- a cambio de información referente a solvencia, patrimonio, hábitos de pago…La novedad en este caso es que la investigación sólo puede realizarla una agencia de detectives titulados y colegiados y que son muy útiles para recibir información documental de los 3 millones de autónomos que operan en España, información esta última a la que no puede accederse por las fuentes públicas en cumplimiento con la Ley de Protección de Datos (LOPD).

Otra vía para reunir información interesante es consultar con otros clientes o proveedores que hayan trabajado con esa empresa. 

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Blindar a nivel jurídico la información

Es decir, buscarte un buen abogado que redacte un contrato marco en el que se reflejen las condiciones generales de venta, pedidos, entregas, los métodos de pago. Es decir que se recojan todas las cláusulas más importantes desde el principio hasta el final. Hacerlo todo por escrito sabiendo quien firma.

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Guarda siempre el albarán

En cualquier operación hay tres documentos básicos: la orden de pedido, el albarán firmado que confirma la entrega y recepción del pedido el día determinado y la factura. De los 3, el documento primordial para reclamar un cobro es el albarán dado que este no puede duplicarse, cosa que sí puede hacerse con una factura. “Muchos han perdido un juicio más que justo por carecer del albarán”, recuerda Brachfield.

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Asegurarse el cobro

Si quieres rapidez lo mejor es facilitar el número de cuenta corriente. El problema es que te puedes encontrar con devoluciones hasta 30 días después. Si lo que persigues es seguridad, lo más recomendable son los títulos cambiarios el pagaré y cheque que implican el pago a corto plazo. El cheque es un instrumento de pago a la vista y aunque también permite reclamaciones judiciales los plazos, en este caso, restringen 6 meses después de la emisión.

Cheques y pagarés son documentos de pago que están regulados por la Ley Cambiaria en todo lo relativo a su emisión, cobro, transmisión, etc. La misma ley establece los criterios para su plazo para el cobro y la prescripción de las acciones que ellos representan. Según información del BBVA, en el caso de los cheques, aquel que sea emitido y pagadero en España deberá ser presentado para su pago en un plazo de quince días. Para los cheques emitidos en el extranjero y pagaderos en España el plazo es de veinte días, si fue emitido en Europa, y sesenta días para el resto de los casos.

En cuanto a la prescripción, las acciones que corresponden al poseedor del instrumento contra los endosantes, el librador y los demás obligados prescriben a los seis meses, contados desde la expiración del plazo de presentación.

En el caso de los pagarés, el tenedor del mismo deberá presentarlo para su pago el día de su vencimiento, o en uno de los dos días hábiles siguientes. La prescripción de las acciones cambiarías de un pagaré contra el aceptante, prescriben a los tres años contados desde la fecha del vencimiento. Las acciones del tenedor contra los endosantes y contra el librador prescribirán al año, contado desde la fecha del protesto o declaración equivalente, realizados en tiempo hábil, o de la fecha del vencimiento en las letras con cláusulas sin gastos. 

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Cómo calcular el límite de crédito

Otra fórmula para asegurarse el cobro es establecer un límite de crédito a los clientes conforme a su solvencia, comportamiento de pago, pedidos habituales o si es un cliente ocasional. Fijas un tope a cada cliente y una vez que lo ha superado ya no le fías más. Este depende del riesgo que estás dispuesto a asumir y cuando lo han sobrepasado denegar más pedidos. Pere J. Brachfield propone aplicar la siguiente fórmula para calcular el límite de crédito que es A€=B/C donde A sería el equivalente a la venta prevista en un año en cantidad, por ejemplo 120.000 €, B correspondería al periodo estimado de pago, por ejemplo 120 días, y C sería igual al año comercial: 360 días. Así 120.000€ = 120/360 =40.000€.

El límite se establece, pues, en función del volumen de compras anual y el plazo real de pago. Siempre podrá aplicarse luego un índice corrector conforme a cada cliente.

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Reclama los intereses de demora

Otra cosa que suelen olvidar muchos empresarios que han sufrido un impago es reclamar los intereses de demora aplicables una vez que vence el plazo de cobro. El recargo sobre la factura original que debe aplicarse a fecha de hoy es del 8% en concepto de intereses de demora, porcentaje que se actualiza cada seis meses. Según Pere J. Brachfield en España solo un 5% de los empresarios suelen reclamar dichos intereses mientras que en otros países es una práctica habitual, como el caso de Suecia donde los reclaman el 98% de los empresarios.

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