La mejor actitud para tener buena suerte en los negocios

Dentro del género conocido como narrativa inspiracional y de desarrollo personal, el autor Rafael Vídac expone en su libro El hombre más rico del mundo un método psico-corporal que concluye con la actitud que cualquier debería adoptar para conseguir los objetivos que se propone. Estas son las claves.

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Las 5 condiciones de los objetivos

Antes de hablar de la actitud, el autor se detiene en la definición correcta de los objetivos. Antes de materializar unos logros deberás plantearte unas metas que te ayudarán en la toma de decisiones. En opinión del autor cada objetivo que te marques deberá reunir 5 condiciones que son:

1.- Que sea una cuestión concreta con su correspondiente plazo. No sería suficiente proponerse, por ejemplo, adelgazar. En su lugar debería formularse como adelgazar 5 kilos en un mes o cobrar un 25% más de aquí a un año.

2.-Debe ser estimulante. El objetivo te lo marcas porque sabes que tu vida va a mejorar y esto genera una sensación de entusiasmo.

3.- Realista. Mientras que la pérdida de peso es algo que está bajo tu control, desear, por ejemplo, medir medio metro más en 6 meses, parece no depender de la voluntad de uno mismo.

4.-Coherencia con tus valores. Esos objetivos han de estar alineados a tus verdaderos intereses. Se refiere a que, en ocasiones, se persiguen los sueños de otros, en lugar de los propios, atendiendo a las expectativas de la sociedad, de nuestros progenitores, parejas o cualquiera que influya lo suficiente en nuestras vidas.

5.- La no violencia. Aquello que te propones no debe producir ningún tipo de daño ni a ti mismo ni a los demás. Si quieres algo mejor tienes que ser mejor. Piensa Vida que difícilmente puede sentirse alguien feliz siendo consciente de que está haciendo daño a otros.

Trazar un plan de acción

Una vez definidas las metas, se trata de transformar toda esa energía interior “en bienes exteriores”. Conseguir cada uno de los objetivos requiere trazar un plan de acción definiendo plan como “un encadenamiento de acciones que te conducirá al logro de lo propuesto”.

No se trata sólo de hacer cosas para lograrlos sino también de lo que se piensa y se siente. Es decir, la parte psicológica puede ser tan o más importante que la práctica. De aquí que defina la actitud como “aquellas acciones emocionales o mentales que favorecen o dificultan la materialización de nuestros objetivos”.

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El trabajo previo

Una vez aclarados los objetivos señala que hay que tener claro “que el objetivo real no es el objetivo, sino la persona en la que debes convertirte para conseguirlo”. De ello se deriva que la adopción de una determinada actitud requiere de un trabajo previo interior que el autor detalla en la primera parte del libro. 

Ese mundo interior sobre el que debemos trabajar antes contiene 4 aspectos como principales fuentes de energía: 

1.-Aspecto físico. Aquí habla de la necesaria adquisición de hábitos saludables como practicar deporte, alimentación sana, tomar el sol (principal fuente de energía) o descanso diario adecuado. En cuanto a erradicar malos hábitos entiende el autor que, en principio, puede parecer una dificultad pero que el tiempo medio de 66 días, sustituyendo el mal hábito por otro bueno, suele ser tiempo suficiente para automatizar esa nueva acción.

2.-El emocional. Señala aquí la necesidad de no reprimir las emociones, pero si la conveniencia de aprender a gestionarlas para no dejarnos dominar por sentimientos como la rabia, la tristeza, el miedo o la culpa, todas ellas limitadoras de la autoestima.

3.- El mental. Igual que el ejercicio físico revitaliza el cuerpo, existen ejercicios mentales para fortalecer el control y el autogobierno. En este punto habla de técnicas de concentración, como el mindfullness o cualquier otra que nos ayude a concentrarnos en el momento presente.

4.- El transpersonal. Esta deriva del conjunto de los 3 niveles anteriores y consiste en lo que se conoce como ego, la personalidad de cada cual donde, según el autor, surge la verdadera voz de nuestra intuición y cada una de nuestras cualidades más poderosas. Cuando sufrimos una crisis, los tres tipos de energía iniciales del ego disminuyen hasta colapsar (estamos físicamente agotados, dominan las emociones negativas y nuestra mente está dispersa y anclada en el pesimismo).

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Las reglas

- Ni necesidad ni excesiva fuerza. Muchos se lamentan de que las cosas llegan cuando menos las necesitas. Estás en paro y no te sale ninguna oferta, estás trabajando y te salen 3. En esta especie de ley tácita de la naturaleza se basa el autor para recomendar que “debes evitar desear tu objetivo con excesiva fuerza, y mucho menos necesitarlo”. La recomendación es mantener una actitud de desapego hacia el resultado. Este llegará si de verdad lo anhelas.

- Las creencias. Refiere aquí el axioma de que “creer es crear” y a la ley de atracción. Según esta, los pensamientos, conscientes e inconscientes, influyen sobre nuestras vidas. Es decir, las emociones y las creencias tienen consecuencias reales. “El único modo de hacer que un objetivo se materialice en tu vida es creer, con toda tu fuerza de voluntad, que ya lo has conseguido, que ya forma parte de tu vida”, dice. Las creencias serían el equivalente mental de nuestras emociones limitadoras o capacitadoras. La ley de atracción se mueve más en el plano psicológico que en el físico.

- Visualizarlo. Verte ya y conducirte como si el logro lo hubieses conseguido. No obstante, para visualizarlo correctamente deberá reunirse la condición del desapego y la creencia en ambos casos habrá que tirar de esa energía que te ha facilitado el trabajo interior para apoyarte en la autoestima. Resulta difícil desapegarse de aquello que deseamos sin un mínimo de autoestima de la misma forma que no es fácil creer con fuerza si no tenemos autoconfianza. Todo ello se puede fortalecer con otras técnicas auxiliares como repetirte afirmaciones de poder, en positivo y en tiempo presente, por ejemplo, soy un gran emprendedor y dedicar cada día unos minutos a visualizarte en tu nueva posición que irás enriqueciendo con pequeños detalles cada día. Recomienda también adaptar tu vida física a la creencia de que el objetivo ya está en tus manos, es decir que si has decidido ser emprendedor aunque estés trabajando a sueldo condúcete como si hubieses materializado tu sueño, no como un empleado que espera a que le den órdenes para acatarlas.

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Las señales

Asegura Rafael Vídac que a lo largo del proceso de transformación vamos recibiendo señales, algunas de las cuales te indican que vas siguiendo el camino correcto. En su opinión es lo que llamamos casualidades y otros llaman sincronías semejantes a las balizas de un camino.

El segundo tipo de señal que hay que tener en cuenta son los problemas que surgen, los cuales parecen más grandes conforme nos aproximamos a la meta. “Cuanto más se avanza, más intensa es la tentación de abandonar la ascensión”, dice. Si se logra vencer a esas últimas fuerzas opositoras que aparecen habrás vencido. Es decir, que esa gran dificultad del final, será la mejor noticia de todas y la prueba de que la transformación está a punto de llegar.

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