3 comportamientos que revientan cualquier negocio

Hay pecados mortales que no debes cometer en tu negocio. Son estos.

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Tu servicio que no está a la altura

En algunos casos, el precio no es en absoluto el problema. La fuga de clientes puede venir provocada precisamente porque hemos generado unas expectativas que no se adecúan con la marca o con el segmento al que nos dirigimos.

Nuestro consejo: Te posiciones en el segmento que te posiciones, es importante que conozcas tus limitaciones antes de generar expectativas inadecuadas en el cliente, porque éste puede ser el camino para perderlo para siempre. Si no cumples con lo que el usuario espera de ti, bien porque has creado un importante valor de marca bien porque has publicitado una serie de servicios o cualidades, la publicidad negativa que vas a recibir va a ser mucho más mayor que el perjuicio que ha sufrido tu usuario.

No prometas más de lo que puedes dar, rebaja tus pretensiones si es necesario y ajusta tu oferta a tu capacidad. Si el daño ya se ha hecho, intenta corregir el fallo que ha provocado la salida de tu cliente y házselo saber a través de una comunicación personal.

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Haces oídos sordos a las quejas

Es posible que un cliente se nos vaya sin que antes haya dado muestras de su descontento, lo que nos impide reaccionar a tiempo. Pero lo habitual es que en los meses previos haya habido algún tipo de queja, protesta o reclamación. El gran error es no escucharlas y, sobre todo, no atenderlas. Pero todo lo contrario, hay que analizarlas y ver que es lo que ocasiona el descontento de nuestros clientes, en muchas ocasiones nos encontraremos que para subsanar las quejas hay que cambiar la forma de gestión.

Nuestro consejo. Sólo siendo capaces de modificar radicalmente nuestra aportación de valor podremos retenerlos. Si se debe cambiar la gestión no debemos dudar en ello y conseguir ser más efectivos.

Hay que escuchar las quejas del cliente y analizar si son fundadas o no. En el primer caso, analiza dónde puedes introducir las mejoras que te ayudarán a subsanar el error. La empresa es un ente vivo y debemos ser capaces de rectificar modelos de gestión que quizás han sido útiles en un momento dado, pero que por las nuevas necesidades de los clientes o por el entorno cambiante se han podido quedar obsoletos.

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La ambición te nubla la visión

Es posible que en nuestra ansia por crecer o por llegar más allá olvidemos la importancia del cliente de toda la vida.

Nuestro consejo: Nunca está de más intentar aventuras que te permitan crecer como la internacionalización o las alianzas estratégicas, pero debes ser capaz de comprender la importancia que tiene la gestión de clientes. Cuando te plantees alguna de estas estrategias, debes dejar muy bien atado el día a día de la empresa: quién va a asumir las funciones de dirección, quién va a ocuparse de la cartera de clientes, cómo va a ser el funcionamiento. Merece la pena dedicar tiempo y dinero en organizar correctamente el equipo antes de emprender proyectos tan ambiciosos.

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