Guía práctica para tomar mejores decisiones

No te obsesiones con las decisiones. Aprende las reglas básicas que rigen una correcta elección. 

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¿Cómo tomar mejores decisiones?

James McGrath, experto en gestión empresarial, y autor del bestseller El pequeño libro de las grandes preguntas del management (Alienta Editorial, 2015) ofrece siete claves para tomar decisiones más eficaces.

Para tomar buenas decisiones, asegura el experto en liderazgo James McGrath, tienes que entender las 4 reglas que las rigen el proceso. Con independencia del tamaño de tu negocio o de la organización para la que trabajes:

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Sólo hay dos tipos de decisión: las que se pueden tomar rápido porque se pueden corregir fácilmente y sin apenas costes y las que sólo se pueden adoptar después de mucho pensar porque corregirlas es extremadamente delicado y, además, costoso.


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Cualquier decisión que se tome se va a tomar SIEMPRE con datos incompletos.


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Si eres una persona con sentido común vas a acertar únicamente una tercera parte de las decisiones que tomes. El otro tercio habría acabado exactamente igual, fuese cuál fuese la decisión tomada.


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Mejor si una decisión se toma en el nivel más bajo de una organización.


Teniendo todo esto en cuenta, McGrath ofrece un decálogo para tomar decisiones más eficaces:

1. No te obsesiones con las decisiones. "Retrasar una decisión o no tomarla son decisiones por derecho propio y tienen consecuencias", apunta este autor.

2. No pases decisiones hacia arriba. "Sobre todo si tienes potestad para tomarlas. Te hará parecer indeciso", añade.

3. Toma decisiones fáciles. "Ten la seguridad de tomar decisiones que resulten fáciles y baratas de corregir y que se puedan tomar con una información mínima", resalta.

4. Retrasa la toma de decisiones caras y difíciles de corregir hasta que no tengas suficientes datos. "Debes utilizar tanto datos cuantitativos como cualitativos y tu propio conocimiento tácito. Determinar cuáles son los datos adecuados dependerá de la naturaleza de la decisión/proyecto y de tu propio perfil de riesgo", indica.

5. No tengas en cuenta lo que ya se ha invertido en la toma de una decisión. "Ese dinero ya está gastado. Ten sólo en cuenta la liquidez futura. Si ya has gastado cuatro millones en un proyecto y necesitas gastarte un millón más para completarlo, compara este millón con la liquidez futura y no con los cinco millones de la suma total", advierte.

"Si se prevé que los ingresos futuros superen un millón, puede que no decidas continuar, pero si están por debajo de un millón, no juegas. Nunca pienses: Debemos sacar algo a cambio de los cuatro millones ya invertidos", continúa.

6. Aunque al tomar una decisión nunca tendrás todos los datos, tienes que someter los datos que ya tienes a una evaluación crítica. "Pregunta si los datos se han visto afectados por suposiciones incorrectas, ideas ilusorias, errores de cálculo, proyecciones excesivamente confiadas (incluyendo cifras de clientes y de tesorería) o una subestimación del riesgo", enumera McGrath.

7. Lleva siempre acabo una revisión post-decisión. "Si no lo haces así, te estarás perdiendo una gran oportunidad de identificar errores en tu proceso de toma decisiones y de mejorar tu actuación en el futuro", concluye este experto en liderazgo.

¿Cómo puedes reforzar tu capacidad de abordar decisiones?

Charles Duhigg, periodista experto en hábitos y productividad, propone en su último libro Más agudo, más rápido y mejor (Conecta) un sencillo truco para concentrarte cuando tienes que tomar una decisión difícil. Duhigg propone lo siguiente: "Sencillamente, imagina lo que va a pasar. ¿Qué ocurrirá primero? ¿Cuáles son los principales obstáculos? ¿Cómo vas a prevenirlos?". Este autor defiende que "contarnos a nosotros mismos una historia sobre lo que esperamos que ocurra hace que nos resulte más fácil decidir dónde centrar nuestra atención cuando nuestro decisión choca con la vida real".

A continuación, aplícate también este otro consejo de Heifetz: "Prueba a madurar la decisión. Recopila toda la información e ideas de que dispongas, tanto en tu interior como a partir de fuentes externas, sobre la decisión que debes tomar. Luego dedícate por completo a algo totalmente distinto durante unos días y olvídate de ella. Deja que la información madure".

"Concédete permiso para fracasar. Lleva a cabo pequeños experimentos. Es mucho más fácil digerir pequeños fracasos que grandes catástrofes", concluye.

¿Cómo puedes reforzar tu capacidad de abordar decisiones complicadas? El experto en liderazgo Ronald Heifetz en su bestseller La práctica del liderazgo adaptativo (Paidós) propone que siempre se tengan en cuenta tres máximas:

1. "Acepta que a lo largo de tu carrera, tendrás que tomar decisiones difíciles". Y es inevitable que una decisión complicada, te lleve a otra decisión complicada.

2. "Nada es para siempre". Si te ha costado tomar una decisión entre varias opciones, lo más probable que todas fueran valiosas.

3. "Que algo sea complicado, no quiere decir que sea importante". Por suerte, muy pocas decisiones en la empresa son tan importantes que todo dependa de ello.

A continuación propone que te hagas las siguientes preguntas: "Piensa en algunas de las decisiones complicadas que has tenido que tomar en el pasado, como a qué universidad ir, si comprar esa casa o no, aceptar un trabajo... ¿Por qué te resultaron tan complicadas? ¿Qué proceso seguiste para tomar la decisión? Piensa que, tomaras la decisión que tomaras, sobreviviste. Si crees que te equivocaste, ¿qué has aprendido de la experiencia que puedas aplicar en el futuro? ¿Hubieras podido cambiar algo a medio camino para que el resultado hubiera sido más positivo?".

El problema en muchas ocasiones es que hay que encontrar tiempo para reflexionar; básicamente, hay que concentrarse para tomar esa decisión difícil.

¿Cómo tomar decisiones francamente difíciles?

Nos referimos a esas decisiones difíciles a las que te vas a tener que enfrentar en algún punto de tu carrera, se trata de las situaciones más complejas que vas a tener que abordar. Son momentos–Rubicón, en los que hay que no te queda más remedio que decidir si se corta el cable negro, el azul o el rojo...

Las causas pueden ser de origen interno o externo pero, procedan de donde sea, cualquier momento de presión puede vivirse en la empresa como una crisis.

Entre los motivos que tienen su origen en el interior de la empresa, Pilar Jericó, cofundadora de la consultora Be-Up y escritora, habla de conflictos entre socios de la compañía, salida de algún profesional clave o desmotivación generalizada del equipo. Entre las causas extrínsecas identifica alteraciones del mercado, problemas con los clientes o el contexto económico. “Cualquiera de los casos anteriores pueden vivirse como una crisis, sin duda”, afirma.

Sin embargo, de todas las circunstancias vulnerables que detecta Jericó, tres tipos son, en su opinión, las que más deben preocupar a un emprendedor: “una crisis en el mercado, la pérdida de un cliente que aporta un porcentaje de facturación elevado y una tensión muy acentuada entre los socios”. Para solventarlas, tan arriesgado puede ser dilatar la toma de decisiones como adoptarlas de manera precipitada o “cargadas de mucha emocionalidad. Lo mejor es la templanza. De este modo, los nervios no se disparan y no se traslada dicha tensión al mercado”.

Cómo prevenir

Partiendo de la categorización facilitada por la consultora, podrían arbitrarse fórmulas para prevenir las situaciones adversas. Así, con respecto a las causas externas, recuerda que la mejor precaución es no concentrar “toda la facturación en uno único cliente o diversificar los servicios” alternando así las vías de ingreso. “Igualmente se ha de estar atento a la evolución del mercado y ser prudente con el gasto de personal, intentado flexibilizar el coste lo máximo posible”, añade.

En cuanto a la forma de evitar posibles conflictos entre los socios, la solución está en anticiparse a la aparición de los roces, definiendo desde el principio, “muy claramente las vías de salida cuando se constituye una empresa. De algún modo es como en los matrimonios de los millonarios en Estados Unidos: antes de casarse se define el posible acuerdo de separación, que en el caso de una empresa, se debería articular en concretar el precio de venta de las acciones, los acuerdos de no concurrencia o lo que cada emprendedor considere”.

Pero la tensión podría surgir también de manera accidental a raíz de una decisión errónea del emprendedor en cuyo caso entiende Jericó que “de algún modo, un emprendedor ha de definir un “botón rojo”, aquel que cuando lo necesite lo pulse y pueda desprenderse del proyecto sin un coste demasiado elevado que lo estrangule económicamente y le impida emprender otra empresa”.

8 pasos para tomar la decisión

No obstante, parecería ingenuo pensar que nos podemos anticipar a todas las situaciones de riesgo y momentos de presión. Lo que parece no variar es el método a aplicar, indistintamente de cuál sea la causa desencadenante de la presión. Aitziber Rivas Atroche, consultora de Equipo Humano, resume en 8 pasos el mejor método para la toma de decisiones:

1.- Definición y diagnóstico del problema, que te permitirá no sólo reconocer los síntomas del problema sino también las causas.

2.-Establecimiento de objetivos conforme a lo que se conoce como objetivos smart (específico, medible, realizable, realista y limitado en el tiempo).

3.- Búsqueda de soluciones alternativas haciendo acopio de experiencias pasadas, de casos similares, factores de sesgo que pueden limitarnos…

4.- Comparación y evaluación de las soluciones alternativas.

5.- Elección entre las soluciones que se han planteado.

6.- Instrumentación de la solución elegida.

7.- Seguimiento y control, observando los cambios que se generan y observando cómo afectan a otras variables de la compañía.

8.- Modificación de parámetros. Una vez que has elegido la alternativa óptima, te obligará a planificar otras actividades.

En cuanto a la persona sobre la que debe recaer el peso de la toma de decisiones en momentos de presión, apunta Rivas Arteche que algunas serán de tipo individual, conforme a los conocimientos inherentes a un cargo, pero que dependiendo de la causa del problema y del tipo de decisión, las que buscan sinergias dentro de la organización son las más enriquecedoras y las que mejor funcionan.

También te pueden interesar estos otros consejos para tomar decisiones complicadas en tu negocio.

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