5 trucos para comunicar mejor sentado

Si te dan a elegir entre hablar en público sentado o de pie, es preferible la segunda opción. Sin embargo, es posible que la organización se decante por la primera fórmula, bien porque son varios los ponentes que comparten el escenario, bien  por entender que este formato favorece la seriedad o la informalidad del acto. Luis Alberto Iglesias, formador en el arte de presentar, ofrece algunos trucos para favorecer tus intervenciones públicas sentado.

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Piensa en llegar más allá

Hablar sentado merma las capacidades de comunicación puesto que restringe una parte importante de nuestra expresividad corporal. Una imagen sedente no sólo nos aleja de la audiencia, sino también resta energía y vitalidad a tu intervención. Además del cambio radical de nuestro lenguaje corporal, la posición de sentado curva la columna vertebral y la caja torácica se hunde de modo que nuestra voz cae. Por si ello fuese poco, la mesa tiende a estar repleta de objetos como micrófonos u ordenadores que aumentan las barreras de la comunicación.Para compensar ese efecto pasivo y sortear los obstáculos habrá que proyectar más la voz, hablar alto y claro y jugar con las inflexiones. “Entiende que la mesa es una barrera que debes sobrepasar”, dice Luis Alberto Iglesias. Y recuerda que, si hay dispuesto un atril y te está autorizado hacer uso de él, mejor dirigirte a él cuando llegue el turno de tu intervención que seguir sentado.

No te reclines en el respaldo de la silla

Si al sentarnos, nos relajamos apoyándonos en el respaldo de la silla la voz tiende a hundirse, a caer, dado que la curva de la espina dorsal se encoge y disminuimos la capacidad de la caja torácica. Para evitar este efecto conviene que te sientes lo más adelante posible de la silla y alces, conscientemente, la espina dorsal, y mantengas la cabeza alta, para que no se te vea encogido y tu voz llegue de forma potente hasta el último de la sala.

Eleva el asiento de la silla todo lo que puedas

No te reprimas a la hora de buscar la palanca que te ayuda a elevar el asiento si te ves en una posición disminuida, pero procura también no sobresalir demasiado por encima de los ponentes restantes, más si alguno de ellos representa a una autoridad. La referencia física que recomienda Luis Alberto Iglesias es el borde de la mesa, de forma que quede a la altura de tu cintura o un poco más alto. Esto te ayudará a recostar los codos tranquilamente sobre la mesa y valerte de los brazos como recurso expresivo. También anima Iglesias a pedir un cojín o una silla más alta a la organización del evento si el ponente se siente incómodo.

Comunica con todo el cuerpo

El hecho de que no puedas pasearte por el escenario no implica que no estés comunicando con la parte inferior, más si se trata de una mesa abierta. El consejo de Iglesias es que, aunque sólo se vea la parte de arriba, comuniques usando los mismos recursos no verbales que utilizarías andando por la sala, pero con mayor intensidad. Esto es dirigiendo la mirada, la sonrisa, gesticular con las manos o aproximarse al micrófono en tono confidencial.

¿Y si en lugar de una silla es un sillón?

Si comunicar sentado ya supone una desventaja respecto a hacerlo de pie, tener que dirigirse al público desde un sillón puede resultar todavía más incómodo, dado que todas las circunstancias arriba descritas se agravan. Este es un formato en auge elegido para mesas redondas o encuentros desenfadados donde la comunicación suele ser bidireccional y se cede en determinado momento la palabra a la audiencia.
Si no queda otra, la primera recomendación de Luis Alberto Iglesias es que se opte por un sillón más rígido que mullido, no sólo porque ayuda a proyectar mejor la voz, sino también porque ofrece una imagen mas desfavorecedora del invitado o ponente. mostrando a veces la espinilla y con el pantalón enrollado a la altura de la ingle.

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