10 técnicas para sacar provecho de la intuición

Cuando no hay tiempo para recabar todos los datos, la intuición manda.

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Hazlo realidad

“En el día a día, tienes que sopesar mil variables y si te paras a analizar cada uno de esos elementos, nunca das
el paso. No hay mecanismo más rápido que la intuición, entendida como un descubrimiento personal cuando tienes muchos inputs”, afirma Arriaga. En otras palabras, 
has encontrado esa oportunidad de negocio que andabas buscando, la has analizado, has recopilado la información, pues ahora make it happen, hazla realidad. La única forma de saber si una iniciativa puede funcionar es probando, como propone Iñaki Arrola, fundador de Coches.com y cofundador de Vitamina K, uno de los fondos de inversión más dinámicos en innovación tecnológica, “es bueno testar el mercado y, si una pequeña muestra dice que funciona, ir escalando”. Sería un poco la tendencia tan en boga del lean startup.

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Explora

También se puede trabajar la intuición explorando nuevas posibilidades en tu propio negocio a través de otro tipo de preguntas: ¿Cómo puedo hacer más grande mi negocio? ¿Cómo puedo hacerlo crecer? ¿Cómo puedo hacerlo distinto? A veces no es suficiente con haber encontrado una oportunidad y haberla sabido gestionar, también es necesario explorar nuevas fórmulas que te permitan mantenerte, crecer y adaptarte a los nuevos tiempos. Empresas como La Bruixa d’Or, el Circo del Sol, Naranjas Lola o BQ son un ejemplo de ello: modelos que han sabido revolucionar sus respectivos mercados. Hay que saber dimensionarse de manera adecuada, informarse de lo que está pasando, ser innovador y no perder de vista nada de lo que ocurre.

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Analiza

Como señala Gary Klein en el artículo Strategic decissions: when can you trust your guts, “si pretendes seguir tus intuiciones sin más, estás equivocado. Tienes que tomar las intuiciones o corazonadas como puntos de partida y someterlas a un análisis consciente y deliberado”. Y es que, como revela el estudio How companies make good decisions (McKinsey Global Research), las decisiones intuitivas adoptadas sin una adecuada planificación estratégica generan hasta un 75% menos de ingresos. “Antes de crear Arriaga Asociados me arruiné por unas inversiones. Analizando qué había pasado, comprendí que no había sopesado nada. Fue una intuición no contrastada, vaga, de poco esfuerzo. Si no hay investigación y trabajo, la intuición 
se convierte en adivinación y falla”, insiste Ruiz de Arriaga. Hay casos extremos como el
 de Balbino Prieto, presidente de Nova Internacional y de Antelex y presidente del Club de Exportadores e Inversores, para quien la forma de mejorar la efectividad de la intuición es, precisamente, “reduciendo al máximo la parte intuitiva para no poner en riesgo el éxito o la viabilidad de inversiones y proyectos empresariales”.

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Conocer para reconocer

Frank Monaj lo explica muy bien: “La intuición puede fallar cuanto más desconocedores seamos del sector en el que nos movemos. A más conocimiento en lo nuestro, más fundamentada estará esa intuición y más posibilidades de éxito tendremos”. Es una constante entre los emprendedores: cuanta más formación, experiencia y conocimientos, más desarrollada tienen la intuición en esas áreas y más fácil les resulta actuar con el piloto automático puesto y acertar. Y es que, como insiste Fagundo, “la formación es fundamental para poder tomar una decisión. La intuición nos dará el coraje que nos hace falta, pero hay que saber dónde nos estamos metiendo y no dejarse llevar por los sentimientos. La serendipia es un descubrimiento que se hace buscando otra cosa. La intuición acertada es algo parecido a una suerte que empieza levantándote a las siete de la mañana, trabajando, tomando experiencia y formándote”.

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Desconecta

Para hacer accesible la intuición, la información inconsciente, es necesario desconectar la mente consciente. “Mi capacidad intuitiva se desarrolla porque todos los días hago meditación y eso me ayuda mucho”, explica Ruiz de Arriaga. Stuart Jones aboga por practicar mindfulness. Hay muchas herramientas que permiten la desconexión del consciente, como la relajación, la visualización, la meditación, la técnica de los decisores... Una de las más sencillas es la incubación: consiste en recabar toda la información sobre la decisión y, una
vez analizada, dejarla incubar, realizando una actividad diferente. Pasado un tiempo el inconsciente te dará la respuesta.

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Haz caso a tus tripas

Una vez verificada la validez de a información recabada, haz caso a tus impresiones, a tus tripas. “Mi socia, mi mujer, que se ocupa de la administración, en dos ocasiones tuvo la intuición de que una alianza con un socio mucho más poderoso que nosotros podía ser fatal y se negó. Aquel socio cayó inexplicablemente y nos hubiera arrastrado”, recuerda Subijana, que no dudó en aceptar esa intuición. Sin embargo, es más fácil ignorar esas señales de alerta porque no son verbalizables y especialmente cuando van contra el análisis racional. Como les pasó a Iñaki Arrola o a Stuart Jones. “El día antes de realizar mi primera inversión mi mujer me dijo: No te alíes con esa persona, no le envíes el dinero. No sé por qué, pero no me fío”. Yo seguí adelante porque todos los aspectos numéricos apoyaban la inversión y al final fue un fracaso total que me llevó a perder todo lo que había invertido. Ahora sé que, después del análisis, hay un punto relevante ‘de tripa’ al que hay que hacer caso”, reconoce Arrola. En el caso de Jones, “contratamos a alguien para dirigir nuestra nueva empresa. Ella marcó todas las cajas correctas -experiencia profesional, ambición, trabajadora, inteligente-, pero había algo en su actitud que me envió una señal de advertencia. La ignoré. Al final fue un desastre”.

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Comunica y contrasta

¿Cómo explicar por qué te has decidido por un negocio o por una decisión, cuando quizás
 lo que te ha movido a ello no es más que un cosquilleo en
 el estómago? Éste puede ser uno de los grandes frenos de la intuición. Tranquilo. No se trata de verbalizar las razones que te han impulsado a tomar una decisión, sino de argumentar la decisión en sí, apoyarla en una explicación lógica.

“La intuición te permite generar una hipótesis, pero luego debes contrastar esta intuición y ver 
si es acertada o no”, insiste Arriaga. Algo en lo que también coincide Monaj: “Una vez que percibimos algo que nos da algún indicio de forma intuitiva, lo ideal es contrastarlo lo más posible con certezas y datos objetivos. A nosotros nos falló la intuición por no contrastarla con las necesidades reales del mercado”.

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Verifica tus intuiciones

Aunque parece una pauta a posteriori, lo cierto es que nuestra capacidad intuitiva se ve potenciada cuando recibimos un feedback positivo sobre lo acertado o no de seguir esa corazonada. Es más fácil detectar si te has equivocado 
al no seguir una intuición que cuando la seguimos, porque cuando nos equivocamos analizamos las razones que nos han llevado a ese error, pero cuando acertamos rara vez reflexionamos sobre por qué tomamos la decisión que ha sido acertada. Y eso es un error: hay que verificar las intuiciones siempre, tanto si acertamos al seguirlas como si nos equivocamos. Algo que corrobora Cabiedes: “La intuición funciona en entornos donde puedes desarrollar una asociación causa-efecto y tener feedback de calidad rápido y simple y con posibilidad práctica”. Una buena forma de hacerlo, bien sea a nivel individual como colectivo, es creando un archivo de las decisiones, tanto las exitosas como las que no lo han sido, con su respectivo análisis.

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Déjate asesorar y pide consejo

A veces no somos lo suficientemente objetivos para discernir si estamos ante una corazonada o ante una simple impresión. Por eso es bueno someter la intuición al juicio de otras personas y pedirles que expongan los puntos débiles o negativos de tu propuesta. Además, el trabajo en equipo facilita la interacción de varias formas
 de pensar y, de esta manera, se multiplica la información que se puede acumular y que puede originar más formas
 de intuición. En el estudio 
How companies make good decisions, de McKinsey Global Survey, se recoge que las decisiones iniciadas y aprobadas por la misma persona generan los peores resultados financieros, lo que indica el valor de la discusión entre varios. Como explica Fran Monaj, el fundador de YouTalk, “es bueno consultar con terceros, puede reforzar nuestra intuición o disuadirnos para no malgastar recursos de tiempo y dinero”.

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Y practica

Como insiste el socio de Cabiedes & Partners, “la intuición mejora, primero, utilizándola en su ámbito adecuado y, segundo, con la práctica. La razón por la que un experto detecta una falsificación es por mucha práctica, por mucha experiencia, por mucho feedback, por muchas oportunidades para haber aprendido. Se desarrolla con la práctica, con la prueba y así te conviertes en un experto que ha aprovechado la intuición con un uso continuado”.

Como defiende el presidente de la multinacional española de bebidas Rives, Romero Haupold, “para ganar en efectividad, la intuición requiere de entrenamiento. Y equivocarse, por supuesto, para seguir aprendiendo y poder acertar de pleno en las siguientes decisiones intuitivas, Es un entrenamiento de cara a una decisión futura.” Así 
que nuestro consejo es claro: no te olvides de practicar tus habilidades para hacerlas sistemáticas y que funcionen casi de modo intuitivo. Igual que ocurre cuando aprendes a andar.
 Es algo tan sencillo como convertir en mecánico los nuevos conocimientos que vamos adquiriendo a base de repetirlos y repetirlos.

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