8 técnicas de mindfulness para implantar en tu empresa

Esta técnica de meditación y autoconocimiento entra en 
la empresa para mejorar el trabajo en equipo, controlar el estrés o gestionar el tiempo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Seguro que has oído hablar del mindfulness, pero puede que desconozcas su efecto transformador en la empresa. Esta relectura occidental y científica de la meditación tradicional asiática está de moda entre los profesionales para combatir el exceso de información, la multitarea o la desconexión con el compañero y el cliente. Te contamos cómo puede ayudarte.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
1. Gestión de tareas: 
la Rueda del Tiempo

¿Tienes la sensación de que las horas del día no son suficientes? Una de sus aportaciones interesantes es reflexionar sobre la agobiante relación con el tiempo que preside nuestros días. Para tomar consciencia de ese continuo apremio, sin duda fuente de muchas insatisfacciones,
 el mindfulness propone la Rueda del Tiempo, un sencillo ejercicio que resumimos, siguiendo las indicaciones de Sergio Martín.

Escribe en cada franja horaria las tareas que realizas en un día normal, tanto las laborales como 
las de tu vida privada, por ejemplo: 6:30 despertador, aseo y desayuno; 7:15 contestar correos urgentes y agenda del día; 7:45, salida hacia el trabajo, etc.

Califica cada actividad de uno a cinco (de menos a más importante).

Completa la calificación con una nueva valoración, en esta ocasión presta atención al consumo de energía que esa actividad te aporta: tres cruces (+++) para las que dan más energía y bienestar y tres signos de menos (---) para las que más restan energía. así, dormir puede merecerte la máxima clasificación (+++); reunirte con el equipo (++); dejar a los niños en el cole (+); supervisar trabajo de subordinados (--); y reclamar impagados (---).

Concluida tu rueda del tiempo, se debe emplear unos minutos en analizar lo que ves. El objetivo es aprender a gestionar buscando un equilibrio entre esfuerzo y resultados, y las conclusiones son tantas como personas. Quizá descanses pocas horas y eso te convierte en una persona fácilmente irritable, quizá puedas acortar la sobremesa y salir media hora antes del trabajo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
2. Priorización de tareas:
 no puedes hacerlo todo

Reconocer las propias limitaciones es uno de los tabús del mundo de los negocios, pero el mindfulness también te puede ayudar a ser consciente de esta realidad, para que atiendas mejor las obligaciones realmente importantes, las que te acercan al objetivo. también servirá para combatir la multitarea, esa obsesión del hombre del siglo XXI que limita la concentración 
y la creatividad, entre otras aptitudes.
 Una forma de enfrentarse a las obligaciones de la agenda es priorizando. Coge de nuevo papel y lápiz y valora tus tareas siguiendo el siguiente esquema:

Tareas perjudiciales
 o neutras. Todos nos autoimponemos una serie de tareas que o bien no aportan nada o, peor aún, perjudican nuestro estado de ánimo o la marcha del negocio. La mejor opción es identificarlas en una lista para eliminarlas del calendario de actividades: largas horas navegando en internet, los tres cafés de la mañana, el registro paralelo de facturación (algo que ya se hace con diligencia desde contabilidad), o la asistencia a actos de empresa irrelevantes fuera del horario de trabajo, pueden ser ejemplos.

Tareas beneficiosas. Ahora toca el momento de trabajar sobre las tareas beneficiosas, pero distinguiendo entre la beneficiosa necesaria y la beneficiosa opcional. Estas últimas solo pasarán al calendario de tareas a realizar cuando se haya cumplido con las imprescindibles.

Ahora nos enfrentamos al listado de tareas beneficiosas necesarias para aprender 
a priorizar. Lo haremos 
en función de una tercera clasificación: en base a su urgencia e importancia. En este ejemplo se da prioridad a la urgencia, pero también se puede proceder del modo contrario. Hay que tener
 en cuenta que la premura 
no lo marca la entrega 
o finalización inmediata
 de la tarea, sino que esa labor entra en el periodo recomendable para su 
buena ejecución, de este modo lo que hoy no es urgente puede que lo sea 
la próxima semana.

También se debe tener en cuenta que hay tareas que no son importantes, pero sí urgentes; por ejemplo, si no se prioriza la urgencia puede que nunca se felicite el cumpleaños de un buen cliente, y si no se hace en fecha, no tiene sentido: sólo cuando se realiza en el momento oportuno aporta valor.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
3. Toma las riendas de tu decisión: responder en lugar de reaccionar

”Reaccionar es comportarnos automáticamente ante
 las distintas personas y situaciones, atendiendo a patrones condicionantes que hemos ido asumiendo de forma más o menos inconsciente”, explica el coach Martín: “Y donde hay automatismo no hay aprendizaje”.

Un ejemplo sufrido por muchos es el de ese 
jefe tóxico con una marciana capacidad para desactivarnos: frente a él nunca actuamos con la brillantez de la que somos capaces. Ante sus órdenes se activan esos patrones que condicionan nuestro propio yo, llevándonos de nuevo al fracaso. Para romper con esa inercia se debe responder, no reaccionar. Olvidar la agresividad o la pasividad en la respuesta para actuar desde la autoestima tal y como somos. Para conseguirlo es el momento de poner en práctica otros ejercicios del mindfulness como la atención plena.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
4. Control del estrés: aceptación de los acontecimientos

”Se considera que la aceptación es el principal resultado de esta práctica”, avanza García Campayo, “dejar de pelearse con lo que ya ha ocurrido, con lo que no se puede cambiar. Se trata de extraer los aspectos positivos del pasado sin esperar a que las cosas sean de otra manera, pero desde la aceptación, no la resignación. Una cambio muy importante es cuando se aprende a asumir lo ocurrido pero sin abandonar esa actitud de esfuerzo necesaria para mejorar el futuro”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
5. Trabaja en equipo y delegación: escucha activa

Un trabajo de mindfulness interpersonal es la escucha activa, según explica García Campayo:

“Mientras escuchamos a otras personas estamos continuamente hablando 
con nosotros mismos, evaluando el discurso del otro -etiquetando, criticando... -, y pensando en la respuesta, por eso dejamos de escucharle. Mindfulness permite disminuir ese dialogo interno, para centrarse en lo que dice el otro, y en lugar de reaccionar instintivamente, evaluar ecuánimemente respondiendo de forma más adecuada”.

“Dejar que tu compañero se exprese y su mensaje te llegue, fomenta el trabajo en equipo de calidad”, defiende Martín: “se trata de ofrecer una empatía al otro que deja espacio a la creatividad”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6. Delegación: confía en el otro


”Cuando se despide al hijo en la bici para su primer paseo con amigos, es el niño el que pedalea, pero el cerebro de la madre o padre queda atrapado: ¿tendrá un accidente?”. Otra de las enseñanzas que destaca Sergio Martín es abandonar esos roles invasivos que nos obligan a intentar asumir o supervisar todas las tareas, a estar encima de cada papel que se mueve en la empresa.

En ese sentido, “si hemos asumido que no podemos hacerlo todo, lo mejor es ejercitar las técnicas de respiración y meditación, la atención plena y la escucha activa para replegar tus fuerzas internas y dejar hacer al otro desde la confianza real: el éxito del proyecto no depende solo de lo que hagas tú”, añade.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
7. Toma consciencia del presente: el minuto de oro

En palabras de García Campayo, “consiste en una meditación breve de un minuto, básicamente centrada en la respiración, que disminuye los pensamientos y hace que las emociones se regulen. Se realiza al inicio del trabajo para empezar la labor de forma tranquila y concentrada, o cuando se prevén situaciones de estrés como una reunión conflictiva o discusión con algún compañero, o incluso antes de responder un correo”.

Sin duda es uno de los ejercicios que más valoran los practicantes del mindfulness, ya que les permite tomar consciencia de la tarea que se va a realizar, centrándose en su realización y olvidando otras obligaciones.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
8. Escucha tu cuerpo: escáner corporal

El mindfulness es una práctica, y sólo cuando se interioriza la meditación como parte del día a día estará ofreciendo su verdadero rendimiento. Hay infinidad
 de modelos de meditación para adaptarlos a situaciones comunes, como cuando se conduce o antes de comer, pero también son necesarias meditaciones más prologadas en el tiempo. Una de ellas es el escáner corporal, poner
la atención en las diferentes partes del cuerpo de una forma secuencial y ordenada. Sirve para aumentar la conciencia corporal, debilitar y combatir al diálogo interior que nos atosiga y, en definitiva, regular mejor las emociones. “Siempre que tengamos pensamientos recurrentes que no podemos quitar de la cabeza, la atención al cuerpo hace que se diluyan y que conectemos con la sensación de bienestar que produce la conciencia corporal”, explica García Campayo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión