La Técnica de los Tres Magos para acertar con tu producto

El objetivo es obtener una visión completa y objetiva de un problema en el espacio, el tiempo y a diferentes niveles de complejidad y abstracción a fin de minimizar el riesgo de error al lanzar un producto al mercado.

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Ampliar el campo de visión

Cierto que la mayor parte de las empresas de nueva creación se rigen por la metodología Lean que obliga a iterar y manda a los equipos en fase de desarrollo de producto salir a la calle para escuchar al mercado antes del lanzamiento. Pero, en ocasiones, un prototipo no es suficiente para hacernos una idea clara de lo que nos presentan. Las técnica de los Tres Magos que propone Justo Hidalgo, en su libro Idea, producto y negocio, puede ayudar a los equipos, especialmente los muy tecnológicos,  a ampliar el campo de visión con múltiples enfoques que nos aproximen al acierto de nuestro producto. Todo ello dejando claro que aquí, mas que fórmulas mágicas lo que imperan son las fórmulas magistrales.

Justo Hidalgo parte de la frecuencia en muchos equipos de perderse en la búsqueda de componentes y el detalle de la solución perdiendo así la perspectiva del contexto. La segunda cuestión es que “resolver un problema exige comprender qué está funcionando mal en la actualidad y por qué en su momento, esto que ahora no funciona, sí lo hacía”. Por otro lado, lo habitual es que a una solución le acompañen otras muchas alternativas. Elegir la mejor exige un análisis previo de posibilidades en cuento a capacidad y recursos, pero también requiere, según Hidalgo, reflexionar sobre el impacto real “que esa solución tendría, no en el presente, sino en un futuro a corto, medio o largo plazo”. La última posibilidad es el riesgo de equivocación en la definición del problema.

La Técnica de los tres magos ayuda a “analizar de manera completa un problema concreto” adoptando de forma consecutiva tres perspectivas distintas. Son estas

Dividir y conectar

Es lo que normalmente se realiza en un proceso de análisis y que consta de cuatro pasos fundamentales: Identificas el problema y los distintos elementos que lo componen; estableces las relaciones entre esos elementos detectados; identificas las funciones que se realizan, “tanto las útiles como las perjudiciales” y, por último, buscas los dilemas , “es decir, un par de funciones, una útil y otra perjudicial, que afectan al mismo elemento y que tienen un mismo atributo con valores excluyentes entre sí”.  En el ejemplo al que recurre Hidalgo para ilustrar a este mago, el coste de las medicinas, el dilema podría surgir entre la gratuidad de las medicinas para que todo el mundo tenga acceso a ella frente a la necesidad de los laboratorios de recuperar el capital invertido en la investigación y el desarrollo.

Subir al tejado

A este mago le corresponde alejarse del centro del problema con todos sus detalles y contemplarlo desde lejos. “Nos obliga a dar un paso atrás y visualizar todo el contexto y el ecosistema en los que se basa el problema a analizar”. La función de este segundo mago de visión más amplia es detectar posibles barreras a nuestro producto en el entorno, obstáculos de tipo legal, político, social o éticos. Por citar un ejemplo, este mago debería haber detectado el posible choque entre Uber o Cabify con los profesionales del sector de taxi.

Hacia atrás y hacia adelante

A este le corresponde analizar “como los elementos y sus funciones evolucionan a lo largo del tiempo” mirando hacia atrás y hacia adelante. Consiste en analizar por qué un producto que en su momento funcionó como un tiro cayó posteriormente en el olvido. Ya, con la mirada puesta hacia adelante, “el analista ha de centrarse en averiguar si el contexto en el que se encuentra el problema actualmente se mantendrá en el futuro, o cambiará radicalmente”, explica Hidalgo. Se trata, pues, de tratar de entender cómo fue el pasado e intentar visualizar el futuro

Resolución del dilema

Una vez aplicada la técnica de los 3 magos nos hallaremos ante un conjunto de dilemas potenciales. De todos hay que seleccionar uno que es el que intentaremos resolver y para ello, Justo Hidalgo recomienda centrarse en dos áreas que, pese a su sencillez. resultan cruciales:
-Que esté bien formulado: “el dilema ha de estructurarse de tal manera que un elemento tiene un atributo que requiere encontrarse con dos estados mutuamente excluyentes”.
-Que resuelva un problema de calidad:  Aunque tengamos claro que el problema original es importante, “es fácil perderse en la complejidad de su análisis y generar un dilema que realmente no resuelve el problema original, sino otro diferente”

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