Ya lo dijo Henry Ford: "Nada es especialmente difícil si lo divides en trabajos pequeños"

Alcanzar los objetivos que te marcas requiere perseverancia y, sobre todo, pasión para no abandonar cuando los resultados no son los esperados o tardan demasiado en llegar. Te contamos cuáles son las principales razones que conducen a la renuncia y cómo formular los objetivos conforme al método SMART para conseguirlos.

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¿Por qué no conseguimos nuestros objetivos?

Tres son los motivos principales por los que, en opinión de Víctor Martín, autor de Desata tu éxito y emprendedor en serie, no conseguimos los objetivos que nos proponemos.

1. La primera causa es que son demasiado ambiciosos. En lugar de marcarnos logros pequeños y factibles se plantean como un gran sueño, como el resultado final, obviando los numerosos pasos pequeños que requiere un gran logro. Cierto que suele recomendarse a los emprendedores pensar en grande, pero ello no evita la ejecución de un Producto Mínimo Viable (MVP), el lanzamiento al mercado, la comercialización…Plantear objetivos demasiado ambiciosos pueden provocar la sensación de inalcanzables.

2. No nos motivan lo suficiente. Este sería el segundo motivo por el que al primer tropiezo desestimamos el objetivo para saltar a otro diferente. El camino del emprendimiento está repleto de errores y desaciertos y sólo la convicción de que, tarde o temprano, daremos con la tecla adecuada mantiene viva la ilusión y el esfuerzo.

3. No pasamos a la acción. Es la otra causa que devuelve nuestros objetivos al tintero porque, como dice Víctor Martín, “intención sin acción no sirve de nada”.

Uno de los trucos que propone el autor para afianzar los objetivos es escribirlos después de definirlos. Se basa para su recomendación en sendos estudios realizados en Universidades de EE.UU que confirman que las personas que definen y escriben sus objetivos tienen un 33%  más de probabilidades de conseguirlos que quienes no lo hacen. Asimismo, la ventaja de quienes los escriben es nueve veces mayor a quienes los reservan en el pensamiento.

Cómo lograr un objetivo

Decía Henry Ford que nada es especialmente difícil si lo divides en trabajos pequeños. Esta sería, pues, la primera estrategia para empezar a trabajar y pasar a la acción, descomprimir un gran objetivo en sucesivos pequeños logros.
¿Cómo definir esos subobjetivos? La solución la apuntó Paul J. Meyer en el libro Attitude is everything y responsable del método conocido como SMART. El nombre corresponde al acrónimo resultante de la suma de las iniciales de los 5 condicionantes que deberá reunir cada subobjetivo. Son los siguientes:

S (Specific /Específico): Cuanto más específicos y concretos sean los objetivos que te marcas, mejor. Se trata de trasladar a tu cerebro el mensaje de puedes con lo que te has propuesto y estar definido sin ninguna ambigüedad.

M (Measurable/ Medible): Todo objetivo ha de ser perfectamente medible. Es la única forma de cerciorarnos de que los vamos cumpliendo y dar paso al logro siguiente.

A (Actionable/Accionable). Se trata de que esté en tus manos alcanzar esas metas. Es decir, qué acciones puedes acometer que incidan en los resultados. Para ello debes estar convencido de tus posibilidades y generar un estado emocional favorable.

R (Realistic/ Realista). Ser alcanzable no es no mismo que ser realista. Bajo esta segunda premisa tendrás que analizar tus circunstancias reales, los recursos disponibles y ser consciente de la realidad a tu alcance.

“Existe una delgada línea entre no ser realista y tener la creencia de que yo no puedo conseguirlo. Es importante tomar consciencia y buscar todas las evidencias posibles que te hagan ver que ese objetivo es realista. No te quedes con un “NO PUEDO”, advierte en este punto Enrique Fuentes, especialista en coaching para emprendedores.

T (Timely/específico en el tiempo): o lo que es lo mismo, fijar una fecha límite. Está relacionado con el concepto de medible aunque aplicable solo a la variable tiempo. Ponerte plazos para conseguir esos objetivos y alcanzarlos te serán útiles para marcarte otros nuevos y seguir avanzando.

Hasta aquí lo que tradicionalmente se conoce como el Método SMART, útil para formular objetivos. Sin embargo, Víctor Martín echaba de menos otros dos factores a su entender primordiales para cerrar el círculo. Así es como a los 5 condicionantes de Paul J. Meyer añade otros dos elementos que desembocan en el Método SMARTER correspondiendo la E y la R a:

E (Exciting/ excitante). “Busca objetivos que te exciten y te hagan saltar de la cama por las mañanas”, es el consejo de Víctor Martín para no perder la motivación inicial cuando las cosas no van cómo deseamos.

R (Relevant/ Relevante). Esos objetivos han de estar alineados con tu visión, tu propósito y tus porqués . Es la única manera de darle sentido a tus desvelos.

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