7 emprendedores te desvelan cuál ha sido la mejor decisión que han tomado

Como emprendedor te vas a encontrar en situaciones en las que sabes que te la juegas de verdad.

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Raúl Jiménez, CEO de Minube. Dar prioridad a la rentabilidad frente al crecimiento

“En los comienzos tuve que escoger entre rentabilidad o crecimiento. Es una pregunta que nos hacemos a menudo al iniciar un proyecto. En el pasado 
ha sido válido el razonamiento de consigue muchas visitas a tu web o app, crece un 30% mensual en esta métrica, que ya encontrarás tus ingresos más adelante. Para mí, esto te lleva al fracaso y al cierre de tu compañía. Sólo sobreviven las que encuentran sus ingresos desde el primer día y adecuan el crecimiento de forma escalonada, sin hormonas artificiales. Películas como La red social o el ejemplo de Instagram hay que entenderlos desde un contexto tan especial como el que vivió Facebook en sus inicios; es un caso único en el mundo, en donde meter el modelo de negocio en ese momento era un error porque les despistaba de su foco, que era crecer. Pero el resto de startups deben poner en marcha el modelo de negocio cuando el producto está en beta y que vaya evolucionando con el producto. Si te dicen que te olvides del modelo de negocio, en un principio no les hagas caso; si quieres perdurar en el tiempo, implántalo ya. Si te dicen que tu modelo no es escalable, piensa: ¿y? Estamos hablando de sobrevivir y de aprender. Tu modelo de negocio escalable lo puedes encontrar en el año 5, cuando ya seas muy grande y hayas encontrado las vías de crecimiento. No hace falta que sea al inicio, etapa en la que necesitas un modelo de negocio que te mantenga vivo”.

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Enrique Serrano, CEO y fundador de Tinámica. Dejar un puestazo en una multinacional para emprender

“Ante la duda de si seguir trabajando en una multinacional (Telvent), con estabilidad sostenida y un gran salario o decantarme por mi propia empresa y tener mayor libertad, escogí la libertad. En los últimos años de trabajo en la multinacional me di cuenta de que, en realidad, por muy director general que seas, no mandas nada. Siempre hay un director general regional que ve las cosas de otra manera desde la distancia, y eso no me hacía sentir del todo bien. Las grandes empresas montan estructuras que no facilitan la toma rápida de decisiones. Por eso, me fui. El paso del tiempo, el incremento de obligaciones y responsabilidades hacen que nos sintamos menos libres para tomar decisiones importantes, cuando es al contrario, las grandes decisiones hay que tomarlas con plena libertad. Salir de la rutina, cambiar hábitos y costumbres y enfrentarse a un mundo nuevo con nuevas reglas es difícil porque a menudo estamos en una rueda que crea el propio sistema. La pregunta que me hice fue: ¿quiero ser hámster o ratón colorao?”.

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Mikel Diaz de Otazu, CEO Mybrana. Volver a España para desarrollar un nuevo proyecto

“Cuando empecé con Mybrana, un proyecto que requería un desarrollo intensivo en I+D, estaba viviendo en California, pero decidí regresar a España a hacer todo el desarrollo tecnológico desde aquí. Antes ya había desarrollado otros proyectos en Estados Unidos, Brasil y Japón, pero traer la localización del proyecto aquí fue todo un acierto por tres razones. Una, que tenía un mejor control de la inversión en I+D: talento altamente capacitado en España y con un coste compatible con las primeras etapas de una startup. Segunda, minimizar incertidumbres: en proyectos de investigación necesitas minimizar los riesgos, y un conocimiento del ecosistema, instituciones y legal ayuda mucho. Por último, la facilidad de acceso a capital semilla. La inversión pública en I+D en el País Vasco es muy importante”.

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Lourdes Ferrer, CMO y cofundadora de Percentil. Emprender en pareja

“Daniel, mi marido, venía del mundo de la consultoría y yo estaba convencida de que era mi complemento perfecto para llevar a cabo este proyecto –mi tercera empresa– de una forma más profesional. Nos admirábamos mucho el uno al otro, así que, poco a poco, le fui convenciendo. Reconozco que al principio nos costó encajar, pero después de un año nos convertimos en los socios perfectos. Nos conocemos a la perfección, sabemos los puntos fuertes y débiles de cada uno y cómo sacarles partido. Además, compartimos otras cosas fuera del trabajo, lo cual hace que comprendamos la circunstancia de cada uno y seamos capaces 
de adaptarnos/turnarnos cuando tenga sentido. Y, por si no fueran suficientes puntos positivos, un emprendedor tiene que trabajar de forma muy intensa durante muchas horas, sobre todo al principio, y eso sólo quien lo vive contigo es capaz de comprenderlo al 100%. También es verdad que poner todos los huevos en la misma cesta puede ser más arriesgado, pero nosotros combatimos la sensación de riesgo siendo más hormiguitas con nuestros gastos, por lo que pueda pasar”.

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Nacho Lafuente, CEO de Datumize. Entrar en una aceleradora de empresas

“Fue una decisión muy importante porque empezamos a trabajar
 en el proyecto con muy poquitos recursos –los que habíamos puesto los socios iniciales–, solo con un programador y nos dirigimos
a clientes que son monstruos, multinacionales que, en general, nunca te hacen caso y mucho menos al principio porque eres casi despreciable para ellos. En este sentido, la aceleradora es un actor imprescindible en el ecosistema. Sobre todo, te dan mucha visibilidad. Es como entrar a jugar en Champions, porque de estar en un despachito que no nos conocía ni Dios a que Startupbootcamp, con su prestigio, diga oye estáis entre los diez proyectos prometedores... La aceleradora es un escaparate para quienes buscan inversión; se fijan mucho en las empresas seleccionadas porque ya se ha hecho un filtro previo. Después de estar en la aceleradora y trabajar durante un año (2015), obtuvimos un millón de euros. Conocimos a nuestros inversores en la aceleradora. También hay empresas que reciben inversión sin estar en una aceleradora. Hay de todo. Pero en nuestro caso fue crucial”.

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Javier Megías, fundador de Startupxplore. Embarcarme en un proyecto más escalable

“Mi mejor decisión fue fundar hace tres años Startupxplore, junto con mi socio Nacho Ormeño. Por entonces, mi empresa de consultoría funcionaba muy bien, el trabajo era extremadamente interesante y tenía unos estupendos ingresos mensuales. Pero me preocupaba mi capacidad de generar impacto, ya que sólo podía trabajar con unos pocos fundadores e inversores al año. Cuando fui invitado a Israel a analizar su entorno inversor y tomé distancia de mi día a día, lo tuve claro: era necesario dar otro paso y escalar el impacto que era capaz de hacer. En este caso, haciendo más transparente y eficiente el ecosistema de inversión en España. A la vuelta, tras comentarlo con Nacho y animado por Saeed Amidi (uno de los inversores más reconocidos de Silicon Valley) decidí cerrar la empresa e intentar hacer realidad esa visión: democratizar la inversión en startups en España y que cualquiera pueda invertir
en grandes compañías junto a los mejores inversores”.

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Laura Martínez del Pozo, fundadora de Peseta. Crear una cultura de empresa basada en la calidad de vida

“Cuando decidí que quería emprender también decidí que quería hacerlo de la manera en la que me siento más cómoda llevando una empresa. No sólo pensando en los beneficios, sino también teniendo en cuenta el día a día y el disfrute de hacerlo. El estrés no es bueno para la creatividad. Y en el mundo de la moda y la publicidad se vive con mucho estrés. Se vuelven locos con las decisiones... y no estamos descubriendo la vacuna del Sida. Somos bastante menos importantes, pero se vuelven locos. En mi decisión de voy a trabajar en algo que me guste está implícito también voy a trabajar de la manera que me guste. Respetando a la gente, respetando su vida privada e intentando disfrutar al máximo. También intentar hacerlo lo mejor posible, pero no paralizarte en la perfección. En entornos creativos y de diseño buscamos la perfección de una pieza y eso hace que no salga nunca. Yo prefiero que la pieza que diseñe hoy sea peor que la diseñe mañana, pero si no diseño la de hoy no habrá pieza mañana”.

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